miércoles, 13 de marzo de 2013

Sombras y luces de Jonathan Rabb

Es esta una novela oscura que transcurre en el Berlín de la convulsa época de entreguerras. Una novela oscura, porque oscura es la trama que, como se ve en la portada, solo está iluminada por los potentes focos cinematográficos de los estudios UFA y ya se sabe que la luz del cine es la mejor para crear sombras y para dejar a oscuras lo que no se quiere mostrar o para cegar a quien se propase.

En Berlín, y en toda Alemania en general, la gente se las ve y se las desea para salir adelante de la miseria heredada de la primera gran guerra (aún nadie sabe que habrá otra segunda) y por la dificultad de la economía para avanzar: malviven entre sombras

Mientras tanto, y como siempre y recurrente en todas las novelas de género, será porque son reflejo de la realidad,  los ricos disfrutan en su mundo de ilusiones de sus placeres y de las modas artísticas de las que muchos hablan y pocos entienden. El dinero es poder y quienes lo tienen brillan a la luz dorada de su reflejo mientras que a la sombra de esa misma luz tejen sus maquinaciones y en la oscuridad más completa corrompen tanto como necesitan.

 En Sombras y luces al detective Nikolai Hoffner, un personaje tan trabajado que se diría extraído de la realidad y encajado en la ficción, le toca investigar la muerte de un importante productor cinematográfico de la acaudalada familia Thyssen y pronto va a aprender que en el mundo del cine todo es mentira incluso las verdades. Aunque el aprendizaje le resulte caro.

Estamos en pleno auge del expresionismo del que esta novela pretende ser hija aunque el adn no la acompañe y pretenda un tratamiento serio y negro de lo que se puede ver y oir en el paso del cine mudo al sonoro. Una nueva, poderosa y gran industria está a punto de nacer y la repercusión económica es indudable.

Hay que dar primero por aquello de las dos veces, aunque dar signifique lo que significa en sentido figurado.

Jonathan Rabb, el autor, incorpora en el argumento a personajes reales de la época como Joseph Goebbels, Fritz Lang o Peter Lorre, en su contexto también real lo que le da verosimilitud y cuerpo a la trama, muy bien documentada y ambientada pero que a la postre resulta tan interesante como confusa e indigesta.

En el argumento las sombras predominan sobre las luces y no dejan ver claramente donde se pisa y la comprensión de la lectura acaba tropezando, reculando, dando traspiés y perdiéndose. Una pena.

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