miércoles, 23 de octubre de 2013

Cubiertas de novela negra, novela interrobang

Compromiso total, la
cubierta se entiende al
terminar la lectura.
Al hilo del magnífico trabajo de Fernando Martínez “Montecruz” ilustrador de algunas cubiertas de las novelas de Alexis Ravelo me decido a publicar este post escrito y reescrito constantemente al que hace tiempo que le tenía ganas y entre lectura y lectura se iba quedando arrinconado.

Debatir sobre como condicionan las cubiertas de los libros su venta, es un sinsentido puesto que su evidencia no deja lugar a dudas. Deseamos por los ojos y luego decidimos con el razonamiento ergo no compramos por los ojos pues evidentemente aplicamos criterio, pero una buena cubierta puede atraer la mirada y despertar un interés que de otro modo hubiese podido pasar desapercibido

Por tanto no podemos evitar sustraernos al color, al diseño y a la
forma; pero este debate no es el propósito del post, sino el denunciar
Aunque el diseño sea
genérico la ilustración
ad-hoc le da un plus.
lo poco que evidencian del contenido argumental las cubiertas de hoy en día. Lo poco que se integran para dar coherencia al todo y lo poco atractivas e imaginativas que resultan.

Innegable es que nuestra forma de vestirnos o de vestir nuestra casa dice mucho de nosotros. Una cubierta debería decir lo mismo de la lectura que atesora.

Cubiertas que no portadas como erróneamente solemos llamarlas y como explica sucinta pero claramente la Wikipedia en este articulo.

Los estuches de películas, antes en VHS y ahora en DVD, lo tienen fácil una reproducción de cualquier edición del cartel del estreno (de lo que daría también para varios post!) y un par de fotogramas en el reverso y listo.

Realizada ex-profeso y
perfectamente adaptada al
contenido.
Para cómics, es elemental, el tandem dibujante-guionista es el primer interesado en ser fieles a su obra y en atraer compradores por lo que hay esmero y cuidada intención en la imagen de la cubierta generalmente realizada ex-profeso, dando un plus, una viñeta grande e inédita (se agradece) para la ocasión.

Pero para las novelas, y como si no fuera importante, la inapropiada, inadecuada, negligente selección de la imagen de cubierta es invariablemente una constante demasiado común. Puro trámite.

¿Qué hemos hecho la parte lectora para merecer tanta desidia de la parte editorial? ¿Y la parte escritora, es parte activa, ninguneada, o cómplice?

¿Acaso no viven de las ventas? Nos resignaremos, flaco consuelo, creyendo que es por cuestión de ahorro económico y no cuestión de mal gusto o de poca aptitud el no poder disfrutar de
Se agradece la textura al tacto
y su complicidad con el texto.
Todo un acierto comercial.
imágenes ex-profesas ya sean fotos o ilustraciones y nos conformaríamos con una imagen de esas compradas al por mayor siempre que tuviera una clara relación con la trama.

Pero que nos resignemos a que las uvas no estén maduritas no evita la frustración de sentirnos ignorados por editoriales descuidadas (que además últimamente nos ofrecen errores ortográficos, gramaticales y tipográficos, eso si, incluidos en el precio sin cargo adicional).

Algunas editoriales habitualmente tiran de agencias con archivos fotográficos de propósito general y toda su creatividad la reducen, eso si se les ocurre, a cambiar el encuadre o propiciar un recorte para darle un toque distinto no sea que otra editorial haya adquirido la misma imagen (comprarla en exclusiva es más cara) y queden como dos famosas cazadas en revista del corazón con el mismo modelito y la percha no admite comparaciones: una siempre saldrá malparada.

Gran impacto visual
y acorde en colores
con el tema de la obra.
Que el título habla de oscuridad pues ¡marchando! una foto de noche, que habla de ciudad pues una calle adoquinada con una farola dibujando sombras o bien vehículos circulando suficientemente desenfocados (la LOPD no es permisiva con la difusión de matrículas o rostros), que habla de arte pues trozo de lienzo con su marco o unos pinceles y arreando, que se menciona el frío, un gélido paisaje, nieve y blanco da siempre el pego y todo eso cuando se esmeran porque cuando van per feina su reducción minimalista se muestra en altos niveles de sosedad y pasotismo: mancha de sangre sobre fondo blanco, retazo ampliado hasta la indefinición borrosa, y si no, las socorridas imágenes de revolver (aún cuando la muerte la haya causado una automática), rostro mortecino, flores marchitas, mano flácida, y sobre todo desnudo parcial femenino que eso combina con todo y siempre es de buen ver… y cuando llegamos a una reedición que ha tenido la suerte de ver estrenar una adaptación cinematográfica en el ínterin ¡que fácil me lo pones! foto del cartel o de los protas y en la redacción más contentos que unas pascuas
Quien la ha diseñado no se ha
leído la novela.
celebrando su originalidad. Tope motivados.

Por no hablar de la selección de imágenes que son llevadas a engaño por el título, la elección de la imagen parece recaer en alguien que no se ha leído la obra, y lo enfatizan con una imagen cuando en realidad el título no representaba nada de su argumento si no que, con él, se jugaba al escondite.

Es como ponerle banda sonora a una película sin haberla visto.

Cierto es que no todas las editoriales se esfuerzan tanto y las hay que intentan mejorar lo presente y es de justicia el reconocerlo y alabar sus creaciones, como deberíamos llamar sus cubiertas; merecen, con nuestro dispendio, ser animadas a continuar en su línea de implicación diferencial.

¿Dónde estás Tom Adams? ¿Donde Noiquet? ¿Dónde tantos y tantos olvidados y tantos y tantos desconocidos por ni siquiera
Puro trámite que no viene
a cuento de nada.
estar mencionados en las páginas de crédito de las antiguas ediciones?

Las cubiertas que complementan este post han sido escogidas al azar entre las últimas lecturas, seguramente las hay mejores para ilustrar y ejemplificar lo que se ha escrito pero seguro que me han entendido perfectamente.

Ojalá alguna editorial de las pasotas lo entienda y mejore nota.

No dejen de visitar este enlace donde hay cubiertas retro, de la época dorada del pulp, cuyo estilo puede agradar más o menos pero que no admite duda del compromiso del artista con el novelista y para con el público. Son trabajos de interés antropológico.

Diseño seriado e ilustración
para poner algo.
Mejor si es una chica.
Y con esto no se defiende el tópico de cualquier tiempo pasado fue mejor (que seguramente suscribirían de inmediato todos los libreros/as recordando cuando la competencia era la librería amiga y no un hipermercado o internet) sino que se reclama el compromiso con la calidad. Con el trabajo bien hecho.

Una buena novela: neuronas gastadas, articulaciones doloridas, cervicales anquilosadas, sufridos estomago e hígado, amistades en hibernación... bien merece una buena cubierta. Bien merece un buen envoltorio.


Y que hacer las cosas mejor no solo no es imposible sino que es fácil, barato (multitud de estudiantes agradecerían poder dar a conocer sus aptitudes y empezar a hacerse un nombre).

Desde aquí se lanza una propuesta a las editoriales: convoquen concursos públicos para sus próximas cubiertas. Cada nueva publicación un
nuevo ilustrador.

Quien sabe igual descubren un genio y cambian la editorial por una galería de arte.

8 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Han desaparecido los diseñadores de cubiertas y han sido sido sustituidos por imágenes de bancos de fotografías. El resultado es que cada vez es más fácil encontrar en el mercado cubiertas clónicas.

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    1. Es una lástima que este arte llegue a desaparecer precisamente en un momento en que la novela negra tal vez se esté vendiendo más que nunca. Habrá que empezar a hacer exposiciones de grandes cubiertas para que no mueran en el olvido.
      Abogo porque las editoriales hagan concursos públicos para sus nuevas publicaciones.
      Un abrazo.

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  2. Totalmente de acuerdo con los dos. La portada de un libro no puede ser un mal menor que se apaña en un periquete, es lo que va a venderte el contenido y si no se cuida eso, poco cariño y fe se le tiene al manuscrito. Cientos de gracias y un sonrojo por el hecho de haber incluido la portada que hizo Roberto Corral para Mi novia es un zombi entre estas maravillas.

    ¡Un placer leerte como siempre, Jordi!

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    1. Las cubiertas hechas con cariño engrandecen a la novela que encierran.
      Un abrazo Roberto.

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  3. Un post excelente como todos los tuyos Jordi. Yo soy un enamorado de las cubiertas de Jose Bonomi para El septimo Circulo ( de las que poco a poco intento acabar toda la coleccion) Son un placer. Buena noche amigo.

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    1. Gracias Juan Mari!
      De las cubiertas de El Séptimo Círculo siempre me ha chocado e intrigado el motivo del cambio de color del marco cortando por la mitad como una cuchillada.
      ;-)

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  4. Sí a todo. Nos guste o no, vende más un escaparte bonito a un escaparate feo. ¿Quién vende, por ejemplo, una colonia con mal gusto? Pues lo mismo un libro. La portada es lo que debe llamar la atención, sí o sí. Atraer al futuro y posible lector. El diseño, amén de la creatividad, es un arte. Un arte con un fundamento en estudios psicológicos. En fin, al margen de cualquier discusión, la belleza atrae la fealdad ofrece rechazo...en principio. No lo he inventado yo.

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    1. No lo hubiera podido sintetizar mejor.
      Gracias!

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