domingo, 26 de enero de 2014

El caso de los bombones envenenados de Anthony Berkeley

El caso de los bombones envenenados es una novela escrita respetuosamente con las premisas inglesas del whodunit con todo el sabor del te y del whisky y todo el humo de tabaco de pipa y cigarrillos que se le suponen a esas novelas.

Y es también un clásico por lo que a composición argumental y desarrollo de la trama se refiere dentro del estudio desde un punto de vista académico del género.

Un grupo de brillantes mentes conforman el Círculo del Crimen, no son una banda de asesinos sino todo lo contrario un grupo dispuesto a desentrañar crímenes no resueltos en pro de la justicia y de su propia diversión y vanidosa satisfacción.

El Círculo del Crimen tiene su origen en la inquieta mente de Roger Sheringham, que fuera su fundador, y actualmente también es su presidente, y sus miembros son elegidos cuidadosamente después de cumplir con un estricto reglamento compuesto por unas intransigentes normas.

Se ha establecido un numerus clausus de trece miembros pero son tan rigurosos los criterios de selección que de momento solo seis, todos renombrados en sus ámbitos de actuación, han conseguido entrar: un abogado, una novelista, un escritor de novelas policíacas, una escritora teatral, un hombrecillo para nada conocido pero con un cerebro privilegiado y el propio Roger Sheringham.

El caso de los bombones envenenados, con resultado de muerte para una mujer casada, es el primero con el que se enfrenta el Círculo. Un caso en el que Scotland Yard ha lanzado la toalla. Un caso real lejos de los rompecabezas teóricos a los que se enfrenta el Círculo en sus periódicas reuniones. Un caso de verdad en donde, por el fracaso de la máxima autoridad policial, puedan acaso demostrar que sus capacidades amateurs son superiores a las oficiales.

Así con los datos y hechos, facilitados por el propio inspector Moresby, sobre la mesa, y por turnos cada miembro del Círculo debe elaborar una teoría y exponerla al seno del grupo donde debe ser juzgada y elevada a la autoridad competente en caso del beneplácito general.

Así se estructura pues la novela y vamos conociendo una a una las diferentes hipótesis elaboradas, todas perfectamente pausibles, y vemos como aguantan o naufragan frente las inquisitivas preguntas del resto de oyentes que no solo pretenden resolver el caso sino hacerlo con su propuesta por encima de la del compañero, ahora rival.

Es un juego intelectual al que todos quieren ganar. Es como un juego de mesa, un enrevesado rompecabezas donde todo se resuelve practicamente sin levantarse de la butaca orejera.

La trama policial inglesa clásica de la novela enigma se muestra en todo su esplendor ya que en determinados momentos incluso se cuestiona a si misma lo que confiere un aliciente más a su lectura. Sería el interrogante con mayúsculas, si los interrogantes las tuvieran, del interrobang.

Anthony Berkeley es el escritor inglés de esta novela y a su vez fundador del Detection Club por lo que la redacción habrá sido casi como escribir un diario de sus actividades. Un diario y un tratado de como enfocar un caso desde la lógica.

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