domingo, 22 de octubre de 2017

Un pequeño favor de Darcey Bell

Hacer "Un pequeño favor"
conlleva una gran responsabilidad
Tener secretos significa no contarlos nunca. Si se cuentan ya no es un secreto y quien ahora lo conoce lo atesora como un capital a largo plazo, una inversión de la que, en algún momento, esperará cobrar su rentabilidad.

Todos tenemos secretos. Y que todos deberíamos tenerlos ocultos es algo que tanto Stephanie como Emily aprenden pronto.

Stephanie es una Mami blogger que escribe en su blog lo que quiere que sus seguidoras lean y oculta todo aquello que pudiera distorsionar la imagen que se ha creado. Es una Capitana mamá porqué vive para y por su hijo  pendiente de todo, sufriendo por todo y cuando consigue una Amiga mamá, su aspiración casi enfermiza, su vida tiene otro eje sobre el que girar.

Su nueva amiga es Emily, una mujer que parece tenerlo todo en la vida y que resulta ser además la madre del mejor amigo de su hijo. La relación entre ellas es armoniosa y cada vez más cercana hasta que un día todo cambia.

Lo malo sucede el día en el que Emily le ha pedido que recoja su hijo ya que llegará tarde del trabajo, el tarde se convierte en muy tarde y al final desesperadamente tarde y cuando no contesta ni a llamadas ni a mensajes la sospecha que tal vez no vuelva nunca más se torna tangible.

Es el momento en que la vida de color de rosa y las autocomplacencias se vuelven suspicacias teñidas de gris.

Darcey Bell
Darcey Bell incursiona en el mundo literario con un domestic thriller, un puro ejemplo del chick noir, una novela en la que los protagonistas pueden ser cualesquiera de nosotros o de nuestros conocidos y aunque por el argumento encontrará rápida complicidad con las lectoras tendrá también conexión con los lectores.

En la novela, escrita con la afabilidad con la que se escribe en un blog, la autora aúna las voces de Stephanie como blogger, empleando la técnica del narrador no fiable y clavando el empalagoso redactado, y las de, otra vez Stephanie como narradora directa, Emily y Sean, esposo  de ésta, que aportan los otros puntos de vista para conocer la historia en sus 360 grados.

La autora conforma un argumento maquinado a partir de la premisa premio y castigo; así alterna a discreción revelaciones que coinciden con lo esperado por los lectores con otras que aún, mereciéndolas más, no las concede en un juego perversamente manipulador de giros y requiebros que van dando interés al asunto desembocando en un final en el que cada cual deberá cerrar sus ventanas.

La novela, de lectura liviana, es un claro ejemplo de condescendencia positiva que empatizará con los lectores. Hacer un pequeño favor a un conocido es algo que todos hacemos casi a diario pero después de leer esta novela nos lo pensaremos dos veces.


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