domingo, 11 de febrero de 2018

La ciudad está triste de Ramón Díaz Eterovic

Refleja un sentimiento de
confusión como el
aturdimiento que se sucede
a una explosión.
En todos los países hay alfombras y todos los gobiernos barren bajo ellas. Pero las dictaduras convierten al país, todo el, en una gran alfombra donde cabe de todo y en cantidad; tanto y tan variado que aun habiendo sido superado el gobierno del fraude nadie se atreve a levantarla por miedo a dejar al país patas arriba.

Y hay razón para el miedo o como mínimo para el respeto porque los dictadores nunca están solos y a su marcha quedan amigos, familiares cercanos, hijos, nietos, un macro clan diseminado en el espacio pero unidos bajo el lema de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y ansían que este regrese y sus raíces son profundas y su poder aún muy poderoso.

Basta mirar alrededor para ver cuantos países están aún bajo esa espada de Damocles que sigue estando muy cerca de caer sobre los ideales.

La ciudad está triste refleja un sentimiento de confusión como el aturdimiento que se sucede a una explosión.

Una joven universitaria ha desaparecido y su hermana, Marcela Rojas, encarga al detective Heredia su búsqueda y cuando este sabe que se la había visto con otros jóvenes con inclinaciones libertarias sospecha y teme quien puede estar detrás de todo y porqué.

Detective Heredia, Santiago de Chile, dictadura, represalia. La novela negra de Ramón Díaz Eterovic tiene mucho que ver con el crimen y el poder. Es una novela negra nacida de detenciones y desapariciones de cuando la dictadura trascendía de ser un sistema político saliendo del parlamento y tomando las calles para ser una forma de vida, o, peor, para ser una forma de muerte.

La novela es escasa de páginas, con mucha acción y diálogos cortos y secos lo que aún la hace más breve. Se lee en un suspiro pero su mensaje, esa metáfora reveladora y su denuncia es de los que permanecen y motivan a saber más de ese detective solitario, integro y justiciero sin disfraz.

La ciudad está triste es la primera novela de la serie protagonizada por el detective Heredia que ya va por la entrega número 16. Un hombre con un sentimiento humanista, popular y populachero:


  • La ciudad está triste 1987
  • Solo en la oscuridad 1992
  • Nadie sabe más que los muertos 1993
  • Ángeles y solitarios 1995
  • Nunca enamores a un forastero 1999
  • Los siete hijos de Simenon 2000
  • El ojo del alma 2001
  • El hombre que pregunta 2002
  • El color de la piel 2003
  • A la sombra del dinero 2005
  • Muchos gatos para un solo crimen cuentos 2005
  • El segundo deseo 2006
  • La oscura memoria de las armas 2008
  • La muerte juega a ganador 2010
  • El leve aliento de la verdad 2012
  • La música de la soledad 2014

Ramón Díaz Eterovic
Ramón Díaz Eterovic emplea la ficción en la novela negra como medio de denuncia de la realidad. Describe un mundo real disfrazado de imaginario.
Transcribe biografías de personas anónimas empleando personajes a los que convierte en protagonistas de sus propias vidas.
Y todo bajo la mirada de un Heredia que no es indiferente al paso del tiempo que, a su paso, lo hace envejecer y también aceptar los hechos de otra manera y evolucionar como hace el sentimiento colectivo de una sociedad que no puede estar permanentemente anclada en el pasado.
Los chilenos de ahora no olvidan pero miran hacia delante. Si en las primeras novelas los casos tienen vinculación directa o indirecta con los excesos de la dictadura, en las siguientes los casos van teniendo motivaciones más actuales.
Las calles de Santiago son las mismas pero los establecimientos cierran y abren otros y cambian, como lo hacen las ropas de los transeúntes y como también evolucionan los vehículos que las transitan.
De igual modo que se reinventan los barrios por los que Heredia ha vivido su infancia, juventud y madurez.
De ahí que la serie tenga visos de documental, de realismo social y sirva para explicar en formato de novela, que no de libro de texto, una parte de la historia reciente de Santiago de Chile.

2 comentarios:

  1. ¿Lleva páginas a modo de cómic? Es que estoy viendo por Internet como si fuera así, con el mismo estilo de la portada.
    ¡Un placer leerte como siempre, Jordi!

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