jueves, 20 de septiembre de 2018

La mansión de los Navas de José Antonio González Queiro

Costumbrismo, modales, etiqueta
y asesinato.

En un palacete cercano a Madrid vive la anciana marquesa viuda de Navas y parte de su descendencia.

Durante las fiestas de Navidad y con la casona con más gente de lo habitual, ya que a los habitantes y servidumbre se le suman familiares venidos ex-profeso y unos invitados provenientes de Londres, se comete un asesinato que saca a relucir sentimientos, rencores y asuntos no resueltos.

Asuntos de esos que alejados en su momento por la puerta acaban regresando por la ventana, según el decir popular.

La mansión de los Navas remeda el asesinato en caserón que tanto agradaba explorar a Agatha Christie, con círculo cerrado de sospechosos, sentimientos a flor de piel y suficiente dinero de por medio como para tentar al más pintado.

De hecho en la trama se evocan las novelas Navidades trágicas y Matrimonio de Sabuesos de la autora inglesa, como muestra de reconocimiento por parte del autor.

Así pues estamos ante una novela de buena factura, que cuida el detalle hasta el punto que el lector se siente un miembro más de la casa, espectador invisible de un ambiente señorial que ve como, en la adaptación a los nuevos tiempos, la nobleza evoluciona en burguesía y de un entorno familiar complicado que adolece de males cultivados en infancias donde primaba el respeto antes que el cariño.

El costumbrismo, los modales, la etiqueta en la mesa y en el trato, la relación entre los señores y la servidumbre están magníficamente descritos y los diálogos mantienen el tono y el léxico propio de cada clase social ya sean formulados entre los de arriba o entre los de abajo y entre ambos.

La novela muestra una cuidada redacción si bien es cierto que para quienes amamos a la gran Dama del Crimen hubiésemos deseado mayor precisión en la elaboración de coartadas, muy propio de la autora inglesa e indispensable en toda novela policíaca, y también mayor número de motivos para propiciar más sospechosos y así conseguir mantener la duda sobre la culpabilidad y el motivo hasta el final.

José Antonio González Queiro
Etiquetar con analogía a otro escritor no suele favorecer, en general, a ninguno de los dos sujetos de la ecuación y esta novela, a la que se asocia en estilo y trama a las de Agatha Christie, no resulta una excepción.

No cabe duda alguna que José Antonio González Queiro ha trabajado a fondo esta novela demostrando oficio y embrollar astutamente sus nuevas tramas para incrementar el suspense y mantenerlo hasta el mismísimo final no ha de serle nada difícil.

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