jueves, 14 de febrero de 2019

La humanidad velada de Karine Vivier

La humanidad velada es lo que queda
de las personas cuando se ven
al trasluz.

Es ésta una novela negra, más bien un thriller psicológico, de las que últimamente vamos bien servidos y cuando hay tanto mezclado es difícil sobresalir. Karine Vivier lo intenta con un argumento cuya trama se desarrolla en tres historias, cuyo relato va alternando, y que muestra los sinsabores de unas vidas deshumanizadas según los estereotipos a los que no tiene acostumbrados la sociedad.

Un matrimonio que ha perdido una hija y está a punto de perder también su relación, una madre viuda y su hija que ahora son tres con la incorporación de la nueva pareja de la madre que no busca, precisamente, formar una familia feliz y un convicto por homicidio, siendo la víctima una niña, que está a punto de reinsertarse y las dudas lo poseen.

La rotura de la infancia, en algunos casos de forma irreparable, en doblemente femenino al ser tres niñas el eje sobre el que pivota cada historia, y el modo de enfrentarlo para quienes quedan, tiene ese regusto amargo que la novela busca, persigue y lo consigue, cuando en el fondo de la garganta lo que regurgita es bilis y su sabor permanece pegado y no se va ni lijando.

Aún y así la autora no muestra lo sórdido, lo deja a la imaginación, e incide más en cuanto de maquiavélico tiene el destino al enlazar las tres historias sin llegar a mezclarlas. Dejando a su vez, a la imaginación, el que pueda imaginarse como se hubiesen desarrollado las vidas de esas gentes de no suceder lo que aconteció y que los ha llevado a estar dónde y cómo están y a ser lo que son. Unos pocos minutos suponen la rotura de la normalidad.

La humanidad velada es lo vemos de las personas cuando se ven al trasluz. Cuando imaginamos que son personas por que intuimos su forma, a través de un cristal translúcido, velado. Pero aunque sean personas, y obviamente humanas, no sabemos cuánto de humanidad hay en cada una.

El sentimiento de culpa, hecho aparte de culpabilidad probada y hecho aparte de ser culpable por voluntad o involuntariamente, y como mina y destruye por dentro proyectando hacia fuera es de lo que trata esta novela.

Tres protagonistas principales y unos satélites cuyas vidas se rozan circunstancialmente y cuyos destinos están condenados a unirse. ¿Se puede salir indemne de una relación altamente tóxica? ¿Puede la persona deshumanizarse y humanizarse a voluntad?

La escritora busca dar respuesta a esos interrogantes y lo hace facilitando una lectura ágil que no ahonda en los detalles, solo los justos para ir conociendo las personalidades de los distintos protagonistas y consigue, con solo esbozarlos, unos retratos que dan idea suficiente de con quien hemos topado.

Karine Vivier
La redacción de Karine Vivier es directa persiguiendo imitar ese jadeo cuando el esfuerzo supera el linde de lo controlable. Cuando el ritmo del corazón se acelera sabiendo que el final se acerca.

Una novela corta, concisa y directa; hoy que las novelas se venden a peso y se rellenan de páginas y no siempre de contenido se agradece esta honradez de ocupar lo justo para contar lo que hay que contar.

Una ópera prima que conviene tener en cuenta. Estamos ante alguien con mucho futuro.

domingo, 10 de febrero de 2019

La novia gitana de Carmen Mola

Best Seller Noir en toda regla.

La novia gitana tiene todo para agradar a todo tipo de lector. Reúne los mejores ingredientes de las mejores obras y consigue una obra distinta en la uniformidad del género y manteniendo sus señas de identificación.

Tiene los rasgos top de las novelas negras top: asesinato con un modus operandi peculiar pero extravagante en su búsqueda por la originalidad; infancia tortuosa y deformadora hasta la psicopatía de una mente normal; un equipo policial de variadas aptitudes complementarias y brillantes; un joven policía con ambiciones que sintiéndose menospreciado está dispuesto a reivindicarse; un policía jubilado con información vital que no es fácil recordar; la desesperación de la inspectora protagonista que no alivia ni la grappa ni un escenario de karaoke; el proceso de duelo inconcluso de una tragedia familiar que se ha convertido en pesadilla; una etnia prejuzgada y condenada de antemano por ser quien es; música de los ’60 con las letras de una cantante idolatrada y a la vez maldita; sexo sin prolegómenos como catarsis terapéutica; una trama maquiavélica con una pizca de religión ancestral y un pre-final y un final que,…

Y con esos mimbres de siempre sale el cesto habitual para la compra pero en lugar de mostrarse en el escaparate de una cestería lo hace sobre una pasarela en un desfile y encandila y absorbe los flashes de la crítica siempre dispuesta a encumbrar con inusitada facilidad y rapidez.

Se le podrían ver los costurones y los remaches empleados para conjuntar tanto de tan distinta procedencia y sin embargo no se notan y resulta una obra muy apañadita y tan resultona como para atrapar por la pechera y notar su aliento a centímetros y aún así continuar. Un pasa páginas en toda regla.

No nos vamos a engañar: atrapa, entretiene, resulta interesante, culturiza y deja ganas de más. Visto lo que se publica hoy en día a nadie le amarga un dulce, aunque no sea casero.

La novia gitana habla de un asesinato espeluznante y brutal se mire como se mire, de una joven de este pueblo que está pronta a casarse. Lamentablemente no aprovecha para ahondar en él pueblo gitano, excepto por cuatro tópicos, por lo que podría ser perfectamente inuit y valer igual.

La peculiaridad del método empleado subleva a los componentes del equipo que conforma el BAC (Brigada de Análisis de Casos) y en especial a su jefa la inspectora Elena Blanco que se conjuran para esclarecer el caso y detener al monstruo capaz de desplegar tanto sadismo.

Carmen Mola, seudónimo de quien no quiere que nadie sepa más, ha escrito una novela intrigante, de trama muy bien desarrollada y ajustada al tempo preciso, para ello emplea adecuadamente la documentación con la que da veracidad a los hechos que la precisan y no satura de vocablos específicos ni de descripciones innecesarias: lenguaje plano, directo y al grano.

Una trama más televisiva que literaria pero que funciona a la perfección.

Ya se ha publicado una nueva entrega protagonizada por la BAC y que lleva por título La red púrpura. Habrá que leerla.

martes, 5 de febrero de 2019

De perros y de huesos de Colo

Una historia de historias.

Lavapiés, Madrid, pero podría ser un barrio de Marsella, o una zona de Brooklyn o la periferia de París o el Raval en Barcelona. Lo que se cuenta no tiene patria ni bandera, ni tampoco gente especial: solo gente como con la que nos cruzamos en la calle o yendo en coche.

No son personajes castizos de una zona geográfica sino castizos de una forma de vida: de entenderla y de sobrevivirla.

Un comic que entrecruza el costumbrismo con el género negro, que sorprende con giros que ayudan a reforzar, si cabe, la trama en donde los personajes, todos absolutamente carismáticos y absolutamente creíbles, son los verdaderos protagonistas. El Turco forma parte desde el momento de darse a conocer del imaginario comiquero por excelencia.

Unos personajes que nos parecen conocidos por ser habituales en films de Spike Lee, salvando el color, y sobre todo de los hermanos Coen. Próximos y a la vez lejanos pero siempre presentes.

Una historia de barrio.
De perros y de huesos es una historia de historias donde todos buscan sacar tajada, una estructura piramidal desde el tráfico al trapicheo, donde cada uno tiene su rol y que enlazando unas entradas en escena con sus correspondientes salidas no faltan guiños a Tarantino, incluido su Sr. Lobo.

Una historia de tráfico de drogas y consumo, en la que no puede haber sensiblerías y entre la que destaca un pintor, Suso, al que Boris le encarga la confección de un mural en el sótano de su pub en el barrio de Lavapiés. Una jirafa entre ceñudos y cabizbajos ñus.

Una historia que no explica nada nuevo y donde lo nuevo es la forma de explicarlo. Hay muchas formas de ser original y en este género tan trillado, Colo opta por la eficiencia en lugar de la eficacia.

Colo
Jesús Colomina Orgaz, Colo, el autor, demuestra que le apasiona el dibujo y que no le va el convencionalismo. Se inventa su propio estilo, donde prima la bis narrativa pero sin renunciar a ser creativo y obtiene un resultado tan personal como fascinante; incluso en la presentación de los bocadillos de los diálogos, esa transparencia velada que hace que las voces se despeguen de la página y se oigan en sonido envolvente.

Un debut de alguien que ha arriesgado y que supone una magnífica noticia para los amantes del comic y, en este caso, del noir, del que, sin desprenderse de su esencia, consigue trascender su previsibilidad. Una obra inteligente, con diálogos muy cuidados y un grafismo excepcional y un final redondo. Ojalá haya venido para quedarse.

Háganse con él pronto que ya saben que cada vez las tiradas son de menos ejemplares y prácticamente no hay reedición.

sábado, 2 de febrero de 2019

París de Luz Mairal

París de Luz Mairal

Dice la sinopsis que “París es la historia de un policía llamado Martín que es destinado desde Madrid a una comisaría de la capital francesa para resolver distintos casos de asesinatos, violaciones, robos y demás actos de violencia. Allí comparte investigación con otra policía llamada Aitana. Entre los dos surgirá una bonita química, además de mucha complicidad...

Y ya su contenido y su redactado deberían, cuando menos, despertar sospechas. Ese demás actos de violencia, esa bonita química

Distinguía, Julio Cortázar entre un montón de hojas impresas y un periódico. Cuando alguien leía su contenido, era un periódico y mientras permanecía sin atención era solo era un montón de hojas impresas.

París es un montón de hojas impresas y así permanece aunque se lea. No consigue superar el escalón que le pueda dar status de novela.

Su lectura, realizada desde la posición de profesorado o tutoría, destacaría un proyecto de secundaria con posibles.

Su lectura como ejercicio en un club de escritura reconocería el mismo entusiasmo e interés que llevó a restaurar Ecce Homo.

Poco más se puede decir. Nada en su lectura es consistente: un argumento endeble; una trama ausente que se va construyendo como quien añade legos, pieza sobre pieza; una puntuación deficiente, recursos literarios inexistentes, personajes planos y toda la lectura soportada por diálogos: prácticamente ocupan el 90% del texto e inconsistentes cuando no fuera de tono y lugar…

Su redactado es apresurado, urgente; no guarda las distancias, no deja espacios a la literatura.

Su publicación es dolosa por cuanto puede generar falsas expectativas y asentar cierta autocomplacencia a alguien que demuestra ganas pero que tiene un largo camino que recorrer, escribiendo mucho, leyendo todavía más y escuchando a quien pueda ayudarla a extraer lo que de bueno tiene todo escritor.