lunes, 25 de febrero de 2019

La verdad y otras mentiras de Sascha Arango

Un psicópata perfectamente
integrado.

Henry Haiden es un triunfador: escritor best-seller, con la esposa perfecta, una amante excitante, un editor entusiasmado, un coche deslumbrante, un perro grande y tranquilo, un casa rodeada de campos y aislada de multitudes, un ser nada endiosado por la fama, amable, atento y cordial. Siempre dispuesto a estampar una firma, sempiterna sonrisa en los labios y alguien capaz de ayudar a quien convenga sin esperar el consabido agradecimiento.

Sin embargo su vida podría ser un fraude y su simpatía un escaparate para mostrar lo que interesa y esconder lo que no conviene que se sepa.

¿Puede un psicópata experimentar episodios de bondad esporádica?

Inevitable evocar, salvando las distancias, al Tom Ripley de Patricia Highsmith. El malo que parece bueno. A quien hay que odiar y sin embargo consigue caer bien. Un canalla encantador. Un asesino a quien se le podría reír el crimen como si fuera una gracia. Un psicópata perfectamente integrado. 

La verdad y otras mentiras es un thriller psicológico hábilmente construido para que el lector dude una y otra vez sobre lo que sucederá y especialmente sobre lo que hará el personaje. No deja dar nada por sentado. La incertidumbre guía los pasos y eso hace que la lectura sea terriblemente adictiva y emocionante.

Y por eso es también una novela negra de enredos tragicómicos, que consigue que las mentiras sean más convincentes que la verdad y donde, como en un escenario de circo, se sucede el más difícil todavía y cuando ya parece que no puede superarse se oye el redoble del tambor subiendo en intensidad para anunciar que aún hay más.

Sascha Arango
Sascha Arango escribe guiones y eso se le nota en la redacción de esta novela donde el cliffhanger está presente al final de cada párrafo y no de cada capítulo como suele ser habitual. Una opera prima absolutamente prima donna.

El ritmo viene marcado por los pensamientos del protagonista que no tienen porqué coincidir con sus actos ya que incluso estando narrada en primera persona enmascara lo que le conviene que no sepamos. El narrador siendo el protagonista se reserva lo que quiere y enfatiza lo que le da la gana que para eso es quien lo cuenta.

Lo bueno de enfrentarse a un puzzle es que nos va a entretener, lo mejor de enfrentarse a uno en el que las piezas sean hexágonos regulares, o sea todas con la misma forma y encaje, es que nos va a entretener, hacer pensar y a gratificar enormemente su avance.

Así es La verdad y otras mentiras, el mejor título que esta obra podía imaginar, una lectura que gratifica todos los momentos que se le dedica. Y de su contenido no les hablo, mejor lo descubren ustedes y lo disfrutan tanto como lo he hecho yo.

Por cierto, Brian de Palma, que lleva años alejado de la industria, está dispuesto a versionarla en film y se habla que el propio Sascha podría encargarse de la adaptación lo que, habida cuenta de su trabajo, es una gran noticia.

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