domingo, 27 de octubre de 2019

No hay luz bajo la nieve de Jordi Llobregat


Mientras nieva, el silencio
es lo único que se oye.
No hay luz bajo la nieve es un ambicioso thriller noir de Jordi Llobregat en donde lo único blanco es la nieve y eso cuando no está manchada de sangre.

Bucea en un pasado doloroso y reciente como son las vicisitudes de los refugiados en la II Guerra Mundial, y uno más reciente como la desaparición de una niña y saca a luz esas historias del pasado y las entrelaza con el presente. Un presente que tiene por delante una investigación de asesinato.

El complejo argumento presenta una estructura geométrica de diversas caras, y no es hasta el final que se le adivina completamente su forma, a imagen y semejanza a la que ofrecen los copos de nieve formados por cristales microscópicos de hielo que, como las huellas dactilares, nunca se repiten.

Alex Serra, bautizada Alejandra pero solo la llama así su padre, subinspectora de la División de Investigación Criminal e investigada a su vez por la División de Asuntos Internos por unos disparos efectuados en su última misión es la encargada de desplazarse al Pirineo y hacerse cargo del caso.

Le espera un compañero francés, una colaboración entre los dos países, y una pareja mixta de jóvenes e inexpertos e igualmente entusiastas agentes. Y le esperan los recuerdos de una infancia allí transcurrida y que fue feliz hasta que dejó de serlo.

Como buen thriller de misterio otorga al lector unos metros de ventaja respecto las pesquisas policiales permitiéndole sufrir y facilita suficiente información de cada personaje, como para que incluso se pueda anticipar aún más allá lo que puede suponer un contratiempo al no poder evitar prever acontecimientos.

Jordi Llobregat
No hay luz bajo la nieve es un thriller muy personal que se agarra a todos los resortes y tópicos del género ya que no busca salirse del mainstream sino todo lo contrario. Lo que hace es recoger todos esos trillados elementos y adecuarlos con mayor o menor fortuna, según sea el personaje y según sea el tema tratado, para conformar una lectura que acaba entusiasmando a pesar de no ofrecer nada nuevo.

El mérito no ha sido crear sino recrear.

Pero no lo pone fácil: capítulos aparentemente inconexos, cortos, saltos temporales, distintas voces y puntos de vista. Pero es precisamente en ese aparente desorden donde la habilidad narrativa de Jordi Llobregat se manifiesta ensamblando cuidadosamente cada parte para conseguir un final satisfactoriamente abierto.

Cerrar la puerta de la entrada, trama principal, y dejar abierta la de atrás, trama secundaria subyacente, se está convirtiendo ultimamente en un recurso habitual para favorecer segunda entrega si ha lugar. Un cliff hanger que ya no se conforma con cerrar capítulos y ahora cierra novelas.

Mariposa Isabelina
Disfruten de los paisajes nevados de la Cerdanya y de los misterios de sus valles, de su luz diurna y de su cerrada oscuridad nocturna, de sus bosques y lo que encierran los edificios y de todas las criaturas que allí habitan. Pongan especial atención a las mariposas isabelinas y a la flor de la Saxifraga longifolia.

Y no olviden que mientras nieva, el silencio es lo único que se oye.

2 comentarios:

  1. Hola,
    la tengo apuntada desde que salió y tengo muchas ganas de leerla, solo leo opiniones positivas sobre ella; ya veremos cuándo puedo hacerme con ella y hacerle un hueco.
    Un beso

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    Respuestas
    1. Tiene mucho componente novelesco y así es fácil caer bien ;-)
      Lo de los huecos es mal de muchos y sin solución aparente salvo que podamos moversos por realidades paralelas y en cada una, una lectura xD
      Besos!

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