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domingo, 7 de abril de 2019

El último barco de Domingo Villar

Una novela negra a ritmo de ría.

Probablemente sea esta la novela negra que en los últimos tiempos ha despertado mayor expectación por ser el autor aclamado deudor de la entrega; largo tiempo esperada se está vendiendo como un i-Phone en los mejores tiempos. Y se vende a ciegas y se compra en igualdad de condiciones.

El último barco es una novela policiaca a la gallega: encontrada en medio de una escalera, no se sabe si sube o si baja.

El Vigo actual, su ría y las localidades, como Moaña, que mojan sus pies en ella, añora el Vigo que fue en una novela cargada de tristeza. Toda ella es una oda a la tristeza. El último barco es una novela triste.

Si cada persona es un paisaje en un cuadro en esta novela hay muchos pero todos tienen en común ser naturalezas muertas o cuando menos agonizantes. Aunque no todos los desahuciados acaben bajo una cruz de piedra y algunos puedan resurgir y con ello revivir.

El paisaje y el ambiente de cada uno de los lugares que se evocan se apodera del argumento cuya trama criminal queda empequeñecida ante la carga emocional que destilan las palabras que arman las páginas.

Mónica Andrade, una mujer treintañera independiente y entregada a su vocación de ceramista, puede haber desaparecido según la denuncia presentada por su padre, un eminente cirujano que la echa en falta en su ausencia cuando nunca la ha considerado en su presencia.

Leo Caldas, reticente a investigar la desaparición de un adulto, acaba entregado al caso, forzado por su comisario, lo que le sirve a él y al narrador omnisciente para ilustrar una parte de la historia de Vigo y una parte de la vida de sus habitantes interpretados por unos personajes varados en dique seco. Un homenaje pagado de sí mismo y que se apodera de la trama criminal.

Al inspector Leo Caldas los años le han pasado factura y el tiempo pasado le pesa, ciertamente 711 páginas pesan lo suyo, y desarrolla una investigación poco rigurosa, sustentada en conjeturas basadas en hipótesis elaboradas a partir de intuiciones y esto no siempre funciona y suele ser tan improductivo como levantar una jarra de arcilla a partir de una pella descentrada.

Cualquier lector avezado podría ir enmendándole la plana, el propio escritor se encarga de facilitar las claves, como hicieran las novelas del siglo de oro policiaco, para tomar las decisiones correctas y, lo que es peor para Caldas, poder resolver el caso en el primer tercio del relato.

Entonces ¿es una novela fallida? En absoluto. Caldas es humano, tal vez demasiado y por ello imperfecto. Y con él, los demás. Y esto no es un defecto es una condición inherente de quienes piensan y sienten y la novela apuesta por esta vía y emplea la trama criminal casi como excusa para desarrollarla aunque hacia el final retome la esencia y solucione el caso.

Domingo Villar
Domingo Villar ha publicado una novela negra que se despereza a ritmo de ría y como tal sufre con los cambios de marea. Una novela negra y también social, introspectiva para quien la protagoniza y para Vigo; una evocación al folletín criminal francés de primeros del siglo pasado convenientemente actualizado.

El último barco, un título ambivalente puesto que tanto puede referirse al último transbordador nocturno que une Vigo con Moaña como también al barco que toda persona tiene la oportunidad de embarcar si es capaz de tomar la decisión, es una gran novela, costumbrismo criminal, pero quizás el compás de espera la ha penalizado, no en ventas, y si respecto a expectativas. Hay quien añorará no haber podido leer Cruces de piedra y hay quien, como bien decía Paco Camarasa, huirá ante el grosor de la obra.

Lecturas del todo imprescindibles, en especial la segunda, son las dos primeras entregas de Leo (por Léo Ferré) Caldas, la segunda está reseñada en este blog:

01. Ojos de agua




8 comentarios:

  1. Estoy leyendo el libro y aunque no he avanzado más del 30% me preocupa el hecho de que no está cumpliendo las tremendas esperanzas que tenía en él.
    Si la primera novela me gustó,La playa...hizo que durante años esperase con impaciencia esta publicación.Pero la encuentro tediosamente descriptiva y faltos de la chispa habitual los escasos diálogos, tal vez hasta ahora,que me habian deleitado en su segundo libro.
    Espero que mejore,aunque he abandonado varias veces su lectura sustituyéndola por libros más amenos que me esperaban.

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    1. Te entiendo perfectamente, pero había que leerlo y acabarlo por ser quien es y por lo que significaron sus lecturas anteriores y pasar página.
      Saludos!

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  2. Magnífica reseña. No quita las ganas de leer el libro, pero avisa. Avisada quedo y con las mismas ganas deleerlo.
    Por cierto, ¿qué pasó con cruces de piedra?
    Un abrazo.

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    1. A buen entendedor...
      "Cruces de piedra" (el primer título que se barajó fue "La hija del Doctor Andrade") era la novela cuya publicación fue anunciada para noviembre de 2012, luego para final de año y al final para Sant Jordi 2013 que tampoco. Luego ya se dijo que mínimo 2014 y sale ahora en 2019 como "El último barco" presumiblemente con muchas páginas más que la inicial. De ahí el suspiro por no haberla podido leer.

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  3. Gracias Jordi,nunca había leío ni escuchado la frase pasar página tan completa de matices.
    Nos siguen esperando buenas lecturas.Un abrazo

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  4. La voy a leer pronto, me gustaron las dos primeras y conozco muy bien la zona, quizás por eso le tengo ganas.
    Un abrazo.

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