Nos encontramos en el Triángulo de Hielo, la zona geográfica emplazada entre los vértices de Molina de Aragón, Calamocha y Teruel. Una zona extremadamente singular por sus temperaturas que suelen alcanzar valores inferiores a 20 grados bajo cero y a menudo aún más bajas. Un pedazo de Polo Norte en la península Ibérica.
Una zona a poco más de 200 kilómetros de
Madrid. Y en Madrid, una noche fría y tormentosa, aparece el cuerpo de una
joven cuya desaparición se ha denunciado meses atrás en Molina de Aragón.
La inspectora Paloma del Moral, profiler, y su
compañero, el inspector Antonio Toño Castro van a jugarse literalmente
la vida para atrapar a ese psicópata que se da a conocer como El Hombre de Escarcha
y es que, si algo hay en esta novela, es nieve, hielo y frío.
Bajo la consigna de somos infalibles la
sección de la policía judicial de Madrid encargada de la investigación trabaja
incansablemente para acabar con esta gélida pesadilla que, a medida que prospera
solo parece servir para constatar que lo descubierto es solo la punta del iceberg.
Así, Policía Judicial, Guardia Civil, la Científica
y los forenses trabajan codo con codo para resolver un caso que, por si fuera
poco, sigue siendo un sprint, pero des de media carrera se ha convertido en contrarreloj.
Un cracker, una anomalía proteica, unos
periodistas y la dudosamente beneficiosa utilización de las redes sociales terminan
de dotar de actualidad y verosimilitud a este gélido caso.
El Triángulo de Hielo es un
thriller tan intenso, inteligente, emocionante, emotivo y, curiosamente,
familiar, que se lea con la intención que se lea acaba culminando cualquier
expectativa.
Marcos Nieto Pallarés nos hace partícipes de una investigación criminal compleja que demuestra que ante un criminal de primer nivel hay que desconfiar de las evidencias si hay resquicios en el encaje y también que el avance en las pesquisas puede ser engañoso ya que igual en lugar de acercarnos al culpable, nos estamos alejando.
Una novela más de este genio del thriller que no defrauda y siempre se las ingenia para sorprender.
En esta ocasión con una
obra original en su planteamiento y distinta en la psicología del criminal, con
los habituales giros del género, solo que aquí son de 45 grados y se suceden en
zigzag para mantenernos permanentemente en vilo.
Una lectura que no sólo hiela los huesos sino
también el corazón, por las víctimas. Abríguense antes de abordarla, no olviden que el frío mata.


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