domingo, 23 de marzo de 2014

El Club Gastronómico de Saskia Noort

Karen, la protagonista principal de la novela El Club Gastronómico, su marido Michel y sus dos hijas dejan Ámsterdam para trasladarse a un ambiente más rural sin saber que con ello cambian la libertad anónima de transitar por las calles y establecimientos de una ciudad, por el escaparate que supone moverse por un universo tan reducido como una localidad campestre y también sin pensar que la soledad pretendida puede llegar a ser más opresiva que el bullicio de la muchedumbre.

Si a todo eso le sumamos la pérdida progresiva del contacto con sus amistades de siempre, en el primer año se suceden las visitas, pero ya en el segundo las ocupaciones diarias, la pereza de los desplazamientos y la falta de temas de conversación comunes perfilan el aislamiento, acabarán enfermos de salud.

Karen se siente prisionera en su libertad y necesita desesperadamente establecer nuevas relaciones que llenen sus vacíos. Y por eso cuando conoce a Hanneke y sus amigas vuelve a sentirse viva. Como su primer encuentro planificado es con una comida, no sin roces ya que cada una marca territorio, deciden convertir en asiduas estas ocasiones bajo el eufemismo de Club Gastronómico.

Pero en la novela para nada se fomenta este placer que es la gastronomía y menuda dificultad tendrían para ello habida cuenta de su ignorancia al combinar alimentos y al cocinarlos. Se podrían haber bautizado tranquilamente el Club de las Tardes y sería igual de inexpresivo y soso.

Karen y Michel son los nuevos. Los recién llegados a un clan cerrado formado por estas nuevas amigas de Karen y por sus maridos e hijos y con relaciones complejas entre todos que ocultan más de lo que se percibe. Cinco parejas de edades parecidas, con cierto poder adquisitivo y con percepción de triunfo profesional. Jóvenes con ambiciones materiales y emocionalmente insatisfechos.

Cuando un incendio en uno de los hogares acaba con la vida de uno de los miembros y hay que acoger a los sobrevivientes, algo empieza a torcerse en el ambiente general del grupo.

Una segunda muerte posterior ¿coincidencia? viene a confirmar que la alegría y el buen compañerismo escondían celos, dependencias y adulterios y que ahora que todo se está resquebrajando, incluidas las máscaras de la hipocresía, empiezan a aflorar los verdaderos yoes cargados de odio y recriminaciones.

La novela ahonda en estas interelaciones y en los comportamientos sometidos a ellas, de unas personas que en sus actos demuestran un gran masoquismo intelectual en su flagelación constante en busca de una autocompasión que no consigue satisfacer sus más mínimas y elementales necesidades.

Saskia Noort, su holandesa autora, se ha dejado vencer por el enfoque psicológico de la narración y no ha sabido parar a tiempo, restándole fuerza a la temática criminal.

El Club Gastronómico de Sakia Noort fue presentada como una revolución en la novela negra de su país y si les gusta la disección  insatisfacción cotidiana, van a disfrutar.

Club, tal vez, gastronómico para nada, novela negra depende.

El regusto final acaba siendo como su gastronomía, precocinada y de marca blanca.

3 comentarios:

  1. Jajajajaja.
    Lo mejor de la reseña: "El regusto final acaba siendo como su gastronomía, precocinada y de marca blanca".
    Me ha encantado.
    Mi enhorabuena.

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  2. Muy contentos de participar en su artículo en el interior!
    Mirando hacia el futuro con el artículo más regular!
    File escribir muy detallado, muy parecido!

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