lunes, 25 de octubre de 2021

Assassinat a l’Orient Expréss

Asesinato en el Orient Exprés es una novela de Agatha Christie, una más en la que la autora inglesa, la Gran Dama del Crimen, rompía esquemas y generaba adeptos a la vez que recibía escarnio por parte de colegas.

Publicada en 1934, partía de dos premisas reales, una un secuestro similar y otra una detención forzosa del tren Orient Exprés por razones climatológicas. El resto pura ficción.

Pero esta reseña no va de la novela, cuyo argumento, probablemente, es de sobras conocido y si no, no será este blog quien lo destripe. Antes al contrario, sugeriré encarecidamente que sea leída detenidamente.

Ni tampoco va de ninguna de las adaptaciones a pantalla que ha vivido. Que, exceptuando la pertinente interpretada por David Suchet, cuenta con tres: la primera dirigida por Sidney Lumet en 1974, con Albert Finney como Poirot y un elenco de celebridades, con gran respeto por el argumento original. La segunda realizada para televisión por Carl Schenkel y con Alfred Molina de Poirot, perfectamente olvidable. Y la tercera de Kenneth Branagh, que además interpreta a Poirot y que por aquello de evitar comparaciones acaba siendo un producto más cercano a un thriller rico en efectos especiales y acción, lo que lo aleja tanto, innecesariamente, del original, que nada aporta a los ojos de los fieles seguidores del detective belga que podrán distraerse pero no verse recompensados.

Esta reseña no va de todo lo anterior porque va de la versión teatral que actualmente se puede ver, y disfrutar, en el teatro Condal de Barcelona.

Una versión muy contenida y que por ello exige a los actores mayor expresividad de rostros y modulaciones de voz, lo que consiguen plenamente y todo el elenco en su totalidad aunque haya papeles más agradecidos que otros.

Una obra coral donde todos tienen sus minutos de gloria, con interpretaciones muy sólidas y en la que destaca, no podía ser de otro modo, Hércules Poirot interpretado por un Eduard Farelo muy convincente en su papel para el que se ayuda de precisos ademanes, un posado reposado y un ajustado acento.

La puesta en escena es, en apariencia, escasa de medios. Pero se revela muy inteligente, tremendamente efectiva y de gran complejidad técnica cuyos desplazamientos por el escenario, realizados por los mismos actores, se integran en la trama con una sutil coreografía que aporta y no distrae. Ya que no se puede evitar que se vea, se soluciona integrándolo.

El vestuario, los peinados y los objetos responden a la precisa ambientación de la época; los sonidos, la música y un hábil juego de luces consigue crear la atmosfera adecuada a cada escena, que en todo momento consigue que creamos que vamos en un tren en marcha.

El resultado es una vibrante y emotiva adaptación, trabajada desde los sentimientos y las concepciones de ética y moral, realizada por Iván Morales, en primicia europea. Con un gran respeto por el original (aunque reduzca el número de protagonistas de 12 a 8 por razones entendibles) mantiene el interés durante toda la obra, aunque quien la vea ya conozca su trama. Son dos horas de entretenimiento que se pasan en un suspiro y se agradece que no haya entreacto.

Hay que agradecerle también que nos dé una pista sobre la soltería de Poirot.

Estará en cartel, salvo prorroga, que se la merecería, hasta el 9 de enero de 2022 por lo que no hay excusa para perdérsela.


martes, 19 de octubre de 2021

Morir en noviembre de Guillermo Galván

Nunca es buen momento para morir, pero tal vez noviembre, por aquello que empieza con la celebración del día de difuntos sea el mes más adecuado.

Carlos Lombardi de la agencia de investigación Hermes, recibe, en noviembre de 1942, a una mujer que busca a un amigo desaparecido. Algo nada extraño en este país y esa época. Pero sí que resulta sorprendente por el hecho de que sea un ciudadano alemán.

Y aún más, y peligroso, supone el que haya más gente interesada en él y que sea precisamente una unidad del ejército, lo que añade más interrogantes si cabe y muchas más dificultades en la investigación.

Y a todo eso, el constante amenazador peligro que supone vivir de prestado bajo una dictadura revanchista a la que hay que caerle en gracia pero nunca ser gracioso.

Tercera entrega, larga, protagonizada por Carlos Lombardi, la primera Tiempo de Siega y la segunda La Virgen de los Huesos, en una trama más compleja que las anteriores, con mayor denuncia si cabe sobre las fortunas surgidas del golpe de estado y su relevancia en las decisiones estratégicas del país.

Morir en noviembre supera, si eso es posible, las dos anteriores entregas con su análisis crítico sobre la posición geopolítica de España en un momento en que el panorama internacional libra pequeñas pero decisivas batallas en el norte de África con una clara ventaja aliada sobre las fuerzas del eje en su intento por desbancar a Hitler.

Con Morir en noviembre Guillermo Galván evoluciona el personaje de Carlos Lombardi en su aspecto personal, al enfrentarlo con su pasado, con sus sentimientos como hombre necesitado de afecto y con la necesidad de decidir su futuro; y también en su aspecto profesional, al plantearle un caso que va más allá de la resolución de un crimen y que tiene que ver con material confidencial de trascendencia supranacional.

Después de este caso Carlos ya no va a ser el mismo, no puede serlo. Siente que ahora su vida le pertenece y que aún no sabe qué hacer con ella. Necesita aclararse deprisa y saber que quiere ser de mayor y cuanto de necesario puede ser exteriorizar sus sentimientos hacia las personas cercanas.

Enriquecedora novela negra por su aporte histórico del momento, su crítica del régimen a quien desenmascara sin retranca, emotiva por su acercamiento a la intimidad del protagonista y tremendamente interesante en su aspecto policiaco que la convierte, junto con sus predecesoras, en indispensable lectura.

domingo, 17 de octubre de 2021

¡García! de Santiago García y Luís Bustos

¡García! es un cómic de política ficción, que parodia una historieta clásica de la época franquista, como fue Roberto Alcázar y Pedrín, y que homenajea el proceso de criogenización vivido por el Capitán América.

En tiempo actual y en un laberinto de salas, pasadizos y escondites, oculto bajo El Valle de los Caídos, se libera a García de un periodo de hibernación de cerca de cincuenta años. García es una especie de superhéroe instruido para defender una sola causa.

Era la España de Franco y él un agente secreto del régimen faccioso cuando desapareció para reaparecer en una sociedad democrática mediatizada por las redes sociales.

Su integración supone todo un reto, máxime cuando su lenguaje arcaico desafina actualmente y su conocimiento de los cambios históricos es nulo. Y aunque acepta la nueva realidad y no cuestiona su sentido no por ello deja de sorprenderse especialmente cuando se reencuentra con personas coetáneas que si han envejecido a la par que evolucionaba su entorno.

¡Garcia! Es una curiosidad en el mundo de la historieta española que se mantiene perfectamente vigente por aquello que el dictador dejo todo atado y bien atado y gracias a que la ultraderecha ha avanzado por la derecha bajo piel de cordero.

Políticos secuestrados, corrupción por todos lados, espías a dos bandas. Una representación satírica de una triste realidad plausible y posible que evidencia como el antiguo régimen no solo sigue teniendo presencia sino poder.

Una joven periodista, hija de quien parece ser no es lo que siempre ha aparentado ser, y García avanzan juntos pero no revueltos en una historia donde las cloacas del poder parecen tener todos los triunfos.

¡García! Consta de tres álbumes. Los dos primeros, ¡García! 1 y ¡García! 2 de 2015 y 2016 respectivamente, completan un arco argumental que bien podría haber puesto fin al personaje por lo bien como cierran la historia. El tercero, ¡García! en Catalunya, muy posterior, editado en 2020, podría obviarse por ser un añadido que suena a oportunismo maniqueo en relación con el proceso independentista catalán.

Santiago García es el guionista y cuenta con larga trayectoria como bien denota su elaborado argumento y Luis Bustos es un dibujante que se desenvuelve bien en distintos ámbitos desde el más caricaturesco al realista.

Ambos consiguen una obra representativa de un underground contemporáneo que se ríe de sí misma para no llorar. Y es que la realidad cuando se ve con otros ojos se ve mejor, lo que equivale a verla peor.

 

 

jueves, 14 de octubre de 2021

El nudo Windsor de S. J. Bennett

El nudo Windsor tal vez sea el nudo de corbata más elegante y sin duda uno de los más usados ya que consigue un triángulo perfecto, centrado y grueso que hace que la vista se fije más en él que en la misma corbata. Y es que la elegancia es cuestión de gusto no de dinero.

El nudo Windsor lo inventó Eduardo VIII duque de Windsor y de ahí tomó el nombre.

Y si los nudos se hacen, también se deshacen. Y si en palacio hay un nudo que puede poner en aprietos a la realeza nadie mejor que una reina para deshacerlo.

El nudo lo ha generado la muerte de un joven pianista ruso invitado, junto a otras personas, algunas muy distinguidas, a una cena con pernocta en el castillo de Windsor. Residencia puntual, esporádica y preferida de la reina Isabel II de Inglaterra.

La velada previa al deceso transcurre con normalidad de forma agradable. Hay charlas, interpretaciones al piano y baile distendido. Y la mañana siguiente trae la terrible noticia al hallarse el cadáver por la gobernanta, sorprendida de que, siendo tarde, el huésped no hubiera bajado a desayunar.

Una investigación conjunta de la policía y el servicio secreto pronto parece encontrar un hilo del que tirar. Pero la reina, que de hilos y de ovillos algo entiende, la política interna y la internacional tienen mucho de madeja, tiene una intuición y haciendo alarde de una innata capacidad para descubrir acertijos, mostrada ya desde pequeña y perfeccionada a lo largo de su solitaria y aburrida vida, algo hay que hacer para entretener la mente cuando todos la consideran una entrañable viejecita, y con la colaboración de su ayudante Rozie, se lanza a una investigación personal y paralela a la oficial con resultados sorprendentes.

S. J. Bennet, escritora que como Sophia Bennet ya había publicado literatura para un público más joven, se estrena en la novela policiaca con esta obra que busca picotear de diversos géneros donde los británicos han brillado enormemente: espionaje (Ian Fleming), detectivesco costumbrista (Agatha Christie), intersección entre personal de servicio y realeza y aristocracia (Julian Fellowes) y humor (P. G. Wodehouse), y consigue un resultado cercano a un publirreportaje muy propio de HELLO!

Es tanta, y manifiesta, su devota admiración por su reina que casi olvida que no hay relato policiaco, y en especial del subgénero conocido como enigma, sin la participación del lector. Y que no facilitarle información para que pueda avanzar en su propia investigación y elaborar sus propias hipótesis es reducir la capacidad de sorprender e interesar.

Hay más interés en mostrar la humanidad de la reina, sus pensamientos sobre su solitaria condición, sus amistades, su vestuario, sus bebidas, sus perros, la relación con su esposo, su jardín y sus caballos, e incluso saber si el conjunto rosa es el más adecuado para recibir al matrimonio Obama o mejor el azul celeste, antes que facilitarle al lector pistas en el caso de asesinato.

Siendo la realeza quien lidera el caso ha debido ser cuestión de protocolo relegar al lector siempre unos pasos atrás para llegar a la explicación resolutiva como quien asiste a una conferencia.

Ya hay segunda novela de la serie, aún no traducida, que tendrá legión de seguidores entre los que difícilmente se contarán del bando republicano.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Las viudas o El Caso Gutenberg de Fernando Figueroa Saavedra

Las calles de Rabishpool, sus etnias, sus peculiaridades y sus agentes de policía vuelven a ser escenario de un cúmulo de acciones confusas, aceleradas, desordenadas y usualmente violentas.

Las casas de Rabishpool, en cambio, encierran relaciones sexuales que lejos de canalizarse en acciones convencionales se presentan inusualmente lujuriosas.

Y si en lo primero unos libros podrían tener su culpa en lo segundo es constatable que así es. El contenido de unas novelettes de origen francés sumadas a declaraciones científico-médicas de dudosa veracidad propician acciones de indudable y notorio efecto relajante aunque aún no se haya verificado su proclamado efecto sanador.

Harold Harry Maesnow, el afamado agente de policía, sufrirá en sus propias carnes, incluso en las más íntimas, las consecuencias y efectos tanto de las tropelías cometidas por hordas callejeras como las que le proporciona su amada Molly bajo una supuesta prescripción facultativa.

Y es que Rabishpool está a punto de incendiarse, figuradamente ante la creciente rivalidad de las distintas nacionalidades que lo habitan y que ansían ampliar territorio y eliminar rivales.

Y también materialmente, pues son varios los incendios que sin razón aparente surgen en pomposas llamaradas que encienden aún más ánimos ya bastante caldeados.

Y a todo ese revuelo hay que sumarle unas muertes aparentemente inconexas pero no por ello menos curiosas y de difícil acercamiento policial.

Y la guinda la proporciona una supuesta conspiración política que podría poner en jaque la mismísima cabeza coronada de la nación.

En Las viudas o El Caso Gutenberg hay viudas, o lo parecen, y hay novelas, o lo parecen, salidas de imprentas que deben a Gutenberg su industrialización. Y de cómo interactúan es algo solo al alcance de quienes lean esta novela.

Fernando Figueroa Saavedra retoma los hilos de su primera entrega, manteniendo ese tono culto de escritor capaz de transmitir toda la incultura en el saber y en el hablar de una época de transición como es 1892.

De nuevo no estamos ante una obra solo escrita sino una obra creada, algo que no está al alcance de cualquiera que escriba.

Y en ella vuelve a salpicarnos de la inmundicia, el barro y la insalubridad pisando, y cayendo, en un barrio que parece haber reunido lo peor de cada casa. Un crisol de nacionalidades y razas que lejos de buscar la convivencia se empeñan en potenciar sus diferencias y favorecer las disputas.

Y cuanto más serio es el asunto más ridículas suelen parecer, por contrapunto, las situaciones que se van sucediendo a lo largo del avance del argumento. Algo que se encarga de subrayar el autor con su fina ironía y su dominio del lenguaje.

Ya solo faltaría que los zulúes, esos feroces guerreros defensores de sus tierras y sus gentes, instalados en la mente enferma de recuerdos del inspector Seafield y verbalizados en medio de efluvios etílicos en sus momentos de expansión socializadora, se instalaran en el barrio.

¿Zulúes en Rabishpool? No den ideas al autor.

Pueden empezar por la primera entrega Los pistoleros o el caso Hamster o directamente por esta, pero háganme caso y atrévanse con algo distinto dentro del género policiaco, más folletinesco, propio a su ambientación de época, original y arriesgado.


 

domingo, 3 de octubre de 2021

La trilogía de la culpa por Empar Fernández

La mujer que no bajó del avión, La última llamada y Maldita verdad, conforman la llamada trilogía de la culpa. Tres novelas donde el noir propio del género de novela negra se muestra de color gris asfalto. Asfalto urbano, pisado, agrietado, apedazado y anónimo.

No son lecturas correlativas, no continúan, no hay personajes comunes; son individuales y auto conclusivas pero hay un nexo y es la desesperación por el sentimiento de culpa; de ahí que conformen trilogía: todas absolutamente distintas pero todas hijas de ese sentimiento que carcome por dentro y no deja vivir hacia fuera.

La vida es lo que transcurre entre decisión y decisión. Somos lo que decidimos y si lo que sucede es satisfactorio nos alegramos por la decisión tomada; si por el contrario es ingrato, nos lamentamos y nos culpabilizamos tanto y por tanto tiempo según sea la magnitud y trascendencia de las consecuencias.

El sentimiento de culpa, ancestral y ligado a la religión, a la educación y a las normas sociales, es la respuesta a la creencia de que merecemos ser castigados por algún acto, por acción u omisión, al asumir la responsabilidad de los hechos desafortunados que se hayan derivado.

La culpa actúa minando la vida, suprimiendo los sentimientos de alegría y felicidad por inmerecidos, acentuando la displicencia hacia uno mismo, sembrando dudas perpetuas sobre nuevas acciones, medidas con el miedo a volver a repetir aquellos errores que la instalaron en nuestra mente. Hay quien la mal lleva como puede y hay quien renuncia a luchar.

La vida es una sucesión de ¿y si? Y si no hubiera ido ese día, y si no hubiera dicho aquello y si hubiera hecho lo otro, y si, y si y si… Creemos que el libre albedrio nos hace libres y en cambio estamos secuestrados por él.

Empar Fernández escribe sobre las personas y los hechos, sobre las situaciones y los comportamientos que llevan a los personajes a ser receptáculos pasivos de ese sentimiento de culpa y, en consecuencia, andar por la vida buscando respuestas, aunque nos las haya, para entender lo que tal vez sea incomprensible.

La escritora trasciende los procesos cognitivos de la mente, aun interpretativos, para bucear en los ignotos del alma que carecen de toda explicación racional y que por ese motivo son intratables. No hay médicos del alma. No hay cura para esa enfermedad.


Empar Fernández escribe desde la proximidad. Sus personajes son vecinos de rellano, del barrio, y su cotidianidad sembrada de problemas e ilusiones son los de otros muchos sino de todos. La empatía con los protagonistas se establece de inmediato, sin condiciones, sin recelos.

Describe las situaciones y las relaciones desde el interior; no se limita a ser relatora sino que consigue que el lector experimente y viva lo que describe. Ya sea tomando nota de un pedido y sirviendo mesas en un restaurante italiano, como participante de una concentración para evitar un desahucio, como espectador en un programa de televisión o mojando papel pintado para facilitar su extracción de la pared en la que lleva adherido tanto tiempo que forma parte del armazón estructural.

Transmite tanta veracidad, desplaza la verosimilitud, que la realidad no está ahí fuera sino que está dentro de las páginas de su ficción.

Su proceso de documentación parece no limitarse al estudio sino a algo más profundo, una suerte de interiorización que solo puede provenir de la experiencia personal. El método Stanislavski entendido y aplicado a la perfección.

Las tres novelas empiezan con una muerte consumada y a quienes quedan les importa menos el cómo o acaso el quién, que el porqué. Y por qué no vimos las señales? por qué no estuvimos atentos a los avisos, a la luz roja?... De ahí la culpa: podríamos (deberíamos) haberlo evitado. La vida es lo que transcurre entre decisión errónea y decisión errónea, y el pasado, pisado.

Las muertes por suicidio, si así se acaban confirmando, Sin causa aparente, son el resultado de forzar un avance hasta que no hay suelo bajo los pies ni asidero donde agarrarse.

Razones ocultas que para quien queda en vida entiende pero no comprende y no puede o no quiere aceptar.

Empar Fernández elige la culpa como redención de sus protagonistas; que lo asumen aunque el precio sea renunciar a seguir vivos, a aceptar que van a ser muertos en vida en lo que reste de ella.

En su obra existe la muerte, el delito, hay culpables e investigación policial y resolución y cierre del caso, pero para nada guarda parecido con esa novela negra convencional y tópica, ni de modas pasadas ni presentes. Pero es novela negra que transcurre en vía paralela y busca dejar huella incitando a la reflexión y no solo al entretenimiento. Otra acepción igual de valida. Igual de negra, que no deben dejar pasar. Tienen que leerla para entender.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

El asesino del tarot de Victor Ham

Primero es la flor, luego la polinización y el resultado es un fruto chiquitito que se irá haciendo mayor hasta alcanzar, según su variedad, el tamaño y punto de madurez adecuado para ser degustado y saboreado.

El asesino del tarot es una incipiente flor.

Debería dejar la reseña aquí; cualquier cosa a añadir sería no solo redundante sino pernicioso. Pero para quien quiera sacar sus propias conclusiones, diré que El asesino del tarot es una novela que narra un caso de posible asesino en serie ya que deja unas señas de identidad en los cadáveres muy peculiares.

La trama avanza de forma previsible no solo en los sucesivos asesinatos sino en su final y no acaba de profundizar en aquellos aspectos que se supone pretende denunciar como son el machismo y la corrupción. Incluso el comportamiento en la comisaría resulta cuando menos desconcertante por impropio y carente de la rigurosidad que entrañaría.

Pero la obra resulta inmadura. Poco o nada reposada; no ha gozado del privilegio de pasar por unas manos que corrijan, adecúen el tono, normalicen el redactado, pulan las expresiones, supriman las reiteraciones y regulen su tempo.

La revisión de los párrafos fruto del conocimiento personal o extraídos de material de consulta con la finalidad de integrarlos en el contexto narrativo sin que denoten su condición, es algo que también se echa en falta.

No desesperen, por suerte todo es mejorable. Y mientras tanto, hay más lecturas.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Hotaru de Martín Sancia Kawamichi

La novela se ubica en uno de los períodos más negros de la historia argentina, encadenando dictaduras viscosas y asesinas, y lo muestra para ser visto a través de las entretelas de unos kimonos japoneses. Lo que la hace más llevadera aunque no evite el escalofrío que antecede a la previsible reacción virulenta de todo autoritarismo.

Y es que en una dictadura el idealismo contrario es un acceso preferente, vip, a la muerte.

Y en una dictadura los crímenes políticos siempre se disfrazan de atracos, robos, asaltos, atentados, violaciones… delitos que aúnan la ciudadanía a apoyar el empleo de la fuerza máxima por parte de las fuerzas del orden en pos de la paz social y en preservación del bien común.

Hotaru parte de una relación amorosa a distancia y la entrelaza con un secuestro político y una causa revolucionaria. A partir de ese momento ya nada podrá deshacer el tejido que tanto puede acabar sirviendo para traje de boda como para mortaja.

Hotaru, aunque no de esa impresión, es una novela negra profunda, subversiva, revolucionaria y metafísica. Como no puede ser de otra manera cuando en un argumento se mezclan dictadura militar, montoneros, geishas, amor, idealismo, abusos sexuales y luciérnagas.

Como se puede ver, en Hotaru se dan cita diversas situaciones y enfoques que si bien pueden parecer incongruentes, por dispares, a primera vista, encierran un todo simbólico y nada caprichoso.

En Hotaru prima la denuncia social a los estragos causados por los regímenes totalitarios y es también una historia de poliamor. Amor heterosexual, amor homosexual y amor incestuoso. Y es que el amor no entiende de etiquetas y aparece cuando menos nadie se lo espera y por él se pierde el norte y lo que sea, incluso la vida.

Como sucede con el idealismo y el exceso de confianza cuando se trata con quien tiene el poder como ideal y desconfía hasta de su sombra. Nunca negocies con quien siempre quiere ganar porqué, de un modo o de otro, vas a perder.

Hotaru trata sobre el miedo y la duda. Sobre el conflicto de quien se es y quien se quiere ser, sobre la perturbadora búsqueda de la identidad.

Martín Sancia Kawamichi nos ofrece un argumento de gran belleza plástica, que tiene en los silencios grandes revelaciones y en las contemplaciones la explicación de los sentimientos que hacen que la trama avance y llegue un momento en que no importe su destino y que lo único importante sea seguir avanzando.

Una novela negra cargada de violencia mostrada a la tenue luz de las luciérnagas; contada de forma reposada a modo oriental, lejos de la verborrea criolla, y con un final en la misma línea: rotundo, definitivo y rápido.

Esta novela fue premiada en el festival BAN! (Buenos Aires Negro) de 2014.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Ulls maragda de Marta Alòs

Ulls maragda és una novel·la que de moment no te traducció al castellà. Poques novel·les negres primerenques tenen tanta literatura com aquesta, ni una trama tan ben lligada ni tanta desimboltura alhora de tractar les pautes tradicionals del gènere.

La Mariona Costa, la jove d’ulls maragda, ha estat assassinada a la Universitat de Lleida on fa de becaria. La detenció d’un sospitós sembla posar fi al cas però la seva millor amiga, la Nuria Lamolla, que creu que el detingut no te la suficient empenta com per haver-ho fet, empaita a l’agent Roure perquè segueixi burxant per trobar incongruències i continuar la investigació.

La Nuria es una professora universitària associada que aspirar a millorar la seva condició i en Joan Serradell, el seu gran amic, es un periodista del diari local El Segre al que la cuqueta de la noticia el porta a no conformar-se mai amb respostes generalistes. Ambdós tenen llargues xerrades sobre la seva condició actual i perspectives de futur. Ambdós son ànimes solitàries que cerquen una estabilitat que no sembla estar al seu abast.

En la novel·la hi ha més personatges i més situacions; l’autora fa us de la ciutat per mostrar que una capital de província també te comportaments de poble. On les enraonies tenen tan pes com les veritats, les aparences més credibilitat que la sinceritat i on un retrat pintat a l’oli pot mostrar més i millor que si fos una fotografia.

I tot això aporta els nutrients a la novel·la per fer-la créixer de manera que, mantenint el traç de la novel·la policíaca, pugui desenvolupar subtrames paral·leles per llegir-se com una novel·la costumista on l’entrellat de passions, enveges, odis i egocentrisme retraten uns personatges reflex d’una societat.

Com també hi ha una mostra de la idiosincràsia cultural i en la parla de la comarca del Pallars Sobirà que encara enriqueix més el conjunt. Un conjunt on present i passat viatgen per acabar passejant pels carrers d’una ciutat on la boira pixanera ho desdibuixa tot.

Com deia al començament, Marta Alòs es primerenca en novel·la negra però no en escriure i això no només es nota sinó que s’agraeix. Les pinzellades del funcionament universitari, del món artístic i cultural donen consistència a la trama i la seva manera de relatar, gens afectada, es fresca, molt polida i no embafa.

Us recomano que la llegiu i de ben segur que la gaudireu.

martes, 14 de septiembre de 2021

El futuro que no fue de Daniel Torres

Daniel Torres es ese futuro que aún puede ser. Tuvo un presente que hizo presagiar enormes hazañas que nunca tuvieron lugar; no salió de su zona de confort. Creó un espectacular universo, lo edificó, lo pobló, le puso planetas y estrellas y se refugió en él, demostrando una agorafobia que ha limitado su obra.

Su obra es esplendida, los personajes, su dibujo de línea clara, el color, los argumentos y diálogos, pero al replegarse en sí misma no nos permite averiguar hasta que galaxia hubiéramos podido viajar montados en sus portentosas naves espaciales.

Roco Vargas fue su personaje estrella, un puesto que Rubén Plata nunca llegó a disputarle. Roco Vargas fue un pionero, un insigne con todas sus acepciones y con mayúsculas. Podía haber sido más famoso que Armstrong y convertirse en una suerte de Tintín hispano.

La serie inicial de cuatro álbumes: Tritón, El Misterio de Susurro, Saxxon y La Estrella Lejana, no deja lugar a dudas sobre la calidad y la imaginación de una ingeniería de composición gráfica y ritmo narrativo.

Pero su obra no se quedó ahí sino que los 4 álbumes se convirtieron en un arco argumental de un todo más ambicioso, cuyas continuaciones no han tenido la fuerza del original en la capacidad de sorprender y en el detalle dibujado

El futuro que no fue, su última obra y motivo de esta reseña, no deja de parecer, pese a su innegable pertenencia al olimpo de las obras de cómic nacionales, un déjà vu.

Daniel Torres, con ese magnífico dominio del dibujo, cuenta una historia que aunque es nueva, suena a melodía conocida. El ritmo lo marcan las descripciones, sometiendo el argumento al dibujo cuando debería ser al revés.

Estamos ante un gran comic pero para quienes conocimos los orígenes sabe a poco. Estamos ante un argumento de temática policial que nos acerca a la novela negra americana de la décadas de 1930 a 1950 que transcurre a modo de spin-off de las historias protagonizadas por Roco Vargas.


Estamos ante una temática pulp en toda regla, esa mezcolanza de géneros: ciencia ficción, detectivesco, aventura y romance. Ese formato que remeda revista, periódico, comic, tira diaria y página dominical. Que pudo ser y no fue, como ese futuro que anuncia el título.

Lean este cómic y sumérjanse en ese universo, recorran las calles de Montebahía, interpreten las críticas hacia el consumismo y la manipulación informativa, acompañen a Archi Cuper en una investigación plagada de sorpresas y peligros.

Y cuando acaben, como querrán más, busquen Tritón, la primera entrega de la serie, y devórenla, una y otra y otra vez. Las otras entregas caerán por si solas.

 

domingo, 12 de septiembre de 2021

No me busques / No em busquis de Sara Medina

Por amor se mueve el mundo. Hay amores sin los que no se puede vivir. Por amor se pueden hacer locuras, disparates, necedades y excentricidades tan peligrosas como jugarse la propia vida sin importar nada más que la razón que mueve a ello. Una razón que, llegados a ese punto tan extremo, es total y absolutamente irracional. Pero si es el caso de amor de madre ¿acaso necesita justificación?

Pero el amor tiene razones que la razón no entiende y de eso va esta novela, de amores y desencuentros. De reproches y remordimientos y también de desesperación y angustia y frustración.

Pero como el amor no entiende de colores sino de sentimientos, esta no es una novela rosa sino negra.

Un domestic noir urbano, marginal, arrabalero, totalmente barcelonés con boyas de salvamento en tres puntos marinos, de ahí que sean boyas, que remiten al encuentro con uno mismo, a la búsqueda de la paz interior y a la felicidad.

La felicidad ¿no es acaso lo que busca incesantemente el ser humano?

A Silvia, una ejecutiva de clase alta, luchadora de la vida que no ha dudado en tomar drásticas decisiones desde muy joven hasta el punto de distanciarse de su familia, se le ha ido su hijo Martí de casa. Martí estaba tratándose de una adicción con una terapia de desintoxicación de medidas extremas.

Hay quien cree que por eso se ha ido; ella opina lo contrario, sabe que tiene que haber algo más. Una razón más poderosa para que le haya mandado un escueto mensaje pidiéndole que no lo busque. Teme una recaída. Teme un secuestro. Teme una muerte.

Consigue el contacto de Moni, una dealer de cocaína, que le puede servir de llave para entrar en ese inframundo que solo conoce de las películas. La zona alta de Barcelona por la que se mueve Silvia nada tiene que ver con la zona baja que domina Moni y peor aún al descubrir que todavía hay un nivel inferior. Si existe el infierno, ese debe ser lo más parecido a él.

Y así ambas con la misma finalidad, encontrar a Martí, aunque por distintos motivos, se moverán por esa Barcelona que creció con las Olimpiadas pero que al hacerse mayor no pudo evitar caer en tentaciones de felicidad efímera proporcionada por mafias de traficantes internacionales instaladas en el imperio del terror sin temor a asesinar.

Un recorrido turístico por la Barcelona canalla. Una visita a una exposición de retratos de personajes marginales antepuesta a otra de gente que nunca tuvo que vérselas con la podredumbre. Y en medio, Martí un joven perdido que, aunque no quiera ser encontrado, desea ser salvado.

Una preciosa y elocuente cubierta, fíjense en el tatuaje, para una novela que al firmarla con nombre de mujer, Sara Medina, es ya una clara muestra de intenciones.

Sara Medina es le nom de plume de la asociación entre Carmen Fernández Villalba y David Cirici.

Un equipo experimentado en el arte de la escritura de guiones y novelas que ha creado una obra pensada para encajar en ese nicho del domestic noir que tan buen resultado está dando en el mayoritario mercado de lectoras, hasta ahora solo satisfecho con novelas traducidas.

Y con No me busques no solo han puesto el pie en el quicio sino que ya están dentro.

Una estructura más propia de guion de serie televisiva, con ritmo ágil, y entremezclando recelos familiares, clases sociales opuestas, mención de lugares conocidos e identificables, ubicaciones cercanas, personajes carismáticos… todos los ingredientes para que sea una obra resultona, fácil de leer y que permita al lector desear que nunca tenga que vivir esa pesadilla.

 

domingo, 5 de septiembre de 2021

Dostoievski en la hierba de Mar Aisa Poderoso

El título ya es un avance de que estamos ante una novela negra ilustrada. Y no me refiero a que contenga ilustraciones en su interior, sino a que es instruida.

Una trama criminal sembrada de cultura e historia y sin embargo sin pizca de afectación; los datos, como apuntes coadyuvantes del avance, se presentan de forma tan natural que si no estuvieran se echarían en falta.

La novela se articula a partir de la familia Cárdenas. Una familia con roles de corte tradicional, muy bien avenida, sin problemas económicos y con un nivel cultural determinante en el devenir de una historia que supone un viaje emocional.

Lucía, la hija mayor, traductora en su propia empresa, participante activa-pasiva de una investigación policial que lleva a cabo el subinspector Diego, su hermano menor.

Está muy bien determinada la participación de Lucia al tener presencia sin caer en la consabida protagonista marisabidilla y la de Javier que evita la imposible infalibilidad.

El cuerpo de una joven asesinada, a quien se ha desfigurado el rostro, cubierto con una máscara, y se ha torturado sádicamente, sorprende a una pequeña capital en sus fiestas patronales.

Diego y su equipo, a las desórdenes del inspector Sáenz, van a ir avanzando en las pesquisas policiales con puntuales aportes culturales de su familia.

El vino, principal habitante de la zona, la música y la literatura clásicas y el arte contemporáneo, maridan perfectamente en ese ensamblaje que la autora ha elaborado para deleite de quien se acerque a su lectura.

O acaso ¿no es deleite beber un buen rioja, oír a Tchaikovski, contemplar a Escher y leer Dostoievski simultáneamente?

Y este acierto no es el único de Mar Aísa Poderoso, la autora, ya que tal vez su mayor logro sea el de conseguir evolucionar las tramas personales de los protagonistas a la par que la trama policial sin que chirríen ninguna de las dos. Como en el aludido Dostoievski, destaca su capacidad para reflejar las contradicciones de la vida y sus complejidades morales.

Y lo hace con personajes normales, enfrentándolos a situaciones extraordinarias demostrando un talento especial para observar y captar los detalles más reveladores de su intimidad, sin emplear postizos en la trama e introduciendo los mínimos tópicos, algo que está bien siempre que se esté dispuesto a quebrarlos.

La novela Dostoievski en la hierba coloca a los personajes, en cantidad superior a lo habitual, otra muestra de valentía, en el epicentro y subordina el argumento a sus personalidades, lo que le permite construir la trama con solidez. Al revés hubiera sido tal vez más trepidante pero menos consistente y rápidamente olvidable.

Nadie diría que estamos ante una ópera prima. Mar Aisa Poderoso escribe con una sencillez coloquial, ilustra de forma amena y simplista (su alumnado no sabe la suerte que tiene) y emplea un discurso natural, ese que no se aprende, para conseguir un ritmo sin fisuras y de irresistible llamada. Y es que se nota que Mar ama escribir y ama lo escribe. 

Una novela policiaca en su justa medida que recomiendo por su lectura complaciente y que indica un futuro prometedor para la serie que con ella empieza y para su autora.

Yo ya estoy a punto de leer la segunda, otro título francamente atractivo y que necesito saber que esconde, ¿Quién ha visto una sirena?

Por cierto, para amantes de Escher, para gozarlo, o para quienes no lo conozcan para acercarse a su sublime arte: en Barcelona, este año 2021, está teniendo lugar una gran exposición de su obra hasta el 26 de septiembre. Una visita más que recomendable. Aquí el enlace a la web https://www.escherbcn.com/


lunes, 23 de agosto de 2021

La instantánea de Andy Diggle y Jock

Vivir las aventuras de un comic en un comic, leyéndolo, puede resultar excitante pero vivirlas fuera de él, en la vida real, puede ser además tan peligroso como mortal.

Jake Dobson, de camino al trabajo como encargado de una tienda de cómics, se acaba de encontrar un móvil en el suelo. No está dañado y parece de los caros así que igual puede aprovecharlo o sacar una pasta por él.

Ya en la tienda y hurgando en su interior descubre unas fotos que muestran un cadáver. Sorprendido y aterrorizado comprueba además que el móvil está vibrando y de forma automática responde a la llamada.

Ya nada volverá a ser como antes y se va a ver envuelto en una trama criminal que a cada paso que da parece complicarse cada vez más.

La instantánea es un thriller criminal de mucha acción, un guion de Andy Diggle que originariamente era para película noir y que acabó, cosas de la vida, adaptado para cómic, y probablemente la primera hubiera sido mejor decisión ya que los giros en la trama responderían mejor representados en animación que en estático.

Un thriller de manual, de acción incesante y ritmo sostenido que toma una deriva difícil de creer, y a la que le falta consistencia, a tenor de su inicio que presentaba unas posibilidades más interesantes para explorar.

Las persecuciones llegan a colapsar por momentos el ritmo y ciertas escenas no siguen el trazado lógico así como el desenlace, a todas luces precipitado e inadecuado por cómo ha evolucionado la trama.

Una trama a la que cada vez le cuesta más el avance y abusa desesperadamente de golpes de efecto como buscando descolocar a cada momento al lector, algo que el celuloide probablemente hubiera aguantado mejor que el papel.

Jock a los lápices y tinta, tal vez el negro en algunas viñetas pese en exceso, realiza trazos esquivos, líneas inclinadas, ángulos muy marcados, para no dejar que ni la vista ni la mente del lector tenga un minuto de reposo y cumple así la función que el guion le demanda. El resultado grafico acaba siendo mejor que el guion.

Pueden entretenerse con su lectura o pueden buscar otras alternativas; seguro que cualquiera de las dos opciones resulta satisfactoria. 

miércoles, 18 de agosto de 2021

La Rapsodia de la Gata Holmes de Jiro Akagawa

Toda disciplina artística requiere entrega, paciencia y canalización de sentimientos. Importantísimos estos últimos ya que sin ellos el arte se limita a ser un producto manufacturado carente de vida.

En el mundo de la música se aprecia en el modo de tañer las notas ya que puede haber precisión y técnica pero sin pasión las interpretaciones llegan a sonar prácticamente igual.

La rivalidad entre artistas es notoria, aireada por los medios de comunicación que se relamen ante noticias que demuestran que incluso los divinos son humanos. Y un concurso para escoger al mejor violinista entre unos pocos finalistas es un foco de atención brillantemente iluminado y si median amenazas de muerte aún más.

Y si el detective Yoshitarō Katayama es el elegido para compartir el aislamiento al que están sometidos los concursantes y asegurar su protección, en especial de Mari Sakurai, es inevitable pensar que un asesinato, como mínimo, va a tener lugar.

La rapsodia de la gata Holmes es una obra compuesta para violines y no escrita para enamorar sino para asesinar.

Asesinato, sexo y torpezas de comedia vodevilesca son las señas de identidad que acompañan al tímido Katayama, al que la visión de la sangre provoca pavor cuando no desmayo ¿hay mejor plan?

Así pues y con acorde de violines empieza esta emocionante nueva entrega, la tercera traducida y la cuarta secuencial, de la serie protagonizada por el detective Katayama y la gata Holmes con la inestimable ayuda de su hermana Harumi y el novio de ésta, y también detective de policía, Ishidzu.

Quienes hayan leído alguna entrega ya conocen el carácter distendido con el que el autor Jiro Akagawa trata sus argumentos y sus personajes y como es capaz de generar intrigantes misterios criminales que atrapan al lector por su sencillez de exposición y sus hilarantes diálogos.

Verdadero ejemplo de whodunit a la japonesa.

Quienes aún no hayan leído ninguna entrega deberían hacerlo ya y empezar por la primera para conocer el origen de los principales personajes:

1. Los Misterios de la Gata Holmes

2. La Mansión de los Gatos

 

domingo, 15 de agosto de 2021

Mare of Easttwon

Mare of Easttwon es una miniserie policiaca de alto contenido dramático donde las pulsiones emocionales sobrepasan al sentido común con consecuencias devastadoras para propios y ajenos.

Una acción individual acaba convirtiéndose en un torbellino incontrolado que no duda en destrozar las vidas de quienes halla a su paso.

Una serie de profundo calado social, donde las miserias humanas de los habitantes de un pueblo de tamaña mediano, del estado americano de Pensilvania, quedan al descubierto como intestinos salidos de su cavidad abdominal, y nada podrá volver a ocupar su sitio como antes.

Una serie de estructura policiaca con casos simultáneos que resolver.

Todos los protagonistas tienen en su debe acciones o pensamientos censurables que esconder y en eso se apoya la trama, en la gran capacidad que tiene el ser humano para moverse entre apariencias y mentir.

Mare Sheehan es la detective, conocida por todos, que lleva a cabo las investigaciones. Mare resiste por tesón y prurito ya que la vida le está dando duro, por todos lados y por donde más duele.

Vive con su madre con la que no se entiende, con su hija adolescente sumida en un momento de confusión amorosa y pendiente de decidir su carrera estudiantil, con su nieto bajo la espada de Damocles de que su madre, en rehabilitación, pida la custodia y se lo lleve, con la incomprensión por el suicidio de su hijo mayor y casi con su ex-marido, a punto de casarse de nuevo, por ser vecino de patio.

Vive con el rechazo de vecinos que creen que no ha hecho suficiente para localizar a una chica desaparecida, hija de una de sus amigas, y ahora tiene el asesinato de una adolescente que solivianta los ánimos ya de por si encendidos.

Siete episodios para desarrollar esos caracteres y para mostrar sus miserias humanas como intestinos al aire. Sin pudor, sin paños calientes, mostrando un absoluto respeto por la madurez de la audiencia.

Por eso es una serie con mucha personalidad, muy en el estilo de las miniseries de la BBC, Happy Valley por ejemplo, donde los personajes son la trama.

Kate Winslet es la actriz motor, esplendida en ese papel de vulnerabilidad ambivalente, que mueve el resto de engranajes. Su papel como Mare es brutalmente sincero y no esconde ni sus inseguridades, ni sus fallos ni sus dudas, como policía y como mujer. Y como madre y abuela y ex y amiga y pareja. Un personaje realista hasta más allá de la realidad.

La serie es un ejemplo de calidad conjunta: imágenes, montaje, interpretación, diálogos, de los mejores oídos en mucho tiempo, y dirección.

No duden a disfrutarla y no se avergüencen si sueltan lágrimas: va con el lote.


lunes, 9 de agosto de 2021

Los crímenes de Saint-Malo de Jean-Luc Bannalec

Cuando las postales dominaban la correspondencia veraniega, los puestos de venta rebosaban de dispensadores giratorios que ofrecían una amplia selección de imágenes a todo color. Para coleccionistas de souvenirs se vendían unos packs que enlazaban a modo de acordeón una selección de ellas que pretendía agrupar los aspectos más relevante: edificios, calles, esculturas, platos de típica gastronomía, vestuario particular...

Si las novelas de la serie del comisario Dupin que transcurren en la Bretaña son de ya de por si postales, la presente, Los crímenes de Saint-Malo, es uno de esos acordeones.

El comisario Dupin se encuentra en un seminario de temática policial en Saint Malo cuando paseando, y comprando quesos en un mercado callejero, se encuentra persiguiendo a quien acaba de cometer un asesinato.

El seminario queda en segundo plano ante la identidad de la víctima y los asistentes se agrupan para participar de la investigación, aunando esfuerzos, tácticas y conocimientos en un reto propuesto por sus superiores para materializar la intención del encuentro que no es otra que buscar la colaboración interdepartamental dentro de la misma región.

Y trabajo van a tener ya que no solo habrá un crimen a investigar como claramente indica el título de la novela: Los crímenes de Saint-Malo.

Dupin, acostumbrado a trabajar a su aire, consigue adaptarse a este nuevo método aunque eche en falta a su equipo que colabora como puede desde la distancia.

La trama criminal es de las más flojitas de las hasta ahora publicadas en la serie, sin embargo en la parte pintoresca y turística tal vez sea probablemente la más completa y estimulante. Especialmente por lo que a gastronomía se refiere: no la lean en ayunas ya que pueden desfallecer.

Las novelas de Dupin son un viaje de placer por esa región francesa que, a tenor de lo leído, rebosa en todo lo que precisa el mejor destino turístico posible: paisajes, playas, rincones, cielos, luz, colores, bebida, especialmente comida, leyendas…

Dupin es todo pasión, aunque su comportamiento poco social no lo sugiera, y su hedonismo ha encontrado en esa esquina noroeste de Francia el lugar donde vivirlo expansivamente.

Una novela de corte policiaco al estilo polar francés donde el costumbrismo tiene casi tanto peso como la trama criminal y que Jean-Luc Bannalec consigue reflejar a la perfección.

Ahora en verano es el momento óptimo para leer esta novela, y a la que el COVID permita los desplazamientos seguros y sosegados, la Bretaña es sin duda uno de los lugares a visitar. Sin prisas, para saborear cada rincón y cada bocado.

Las novelas del comisario Dupin se han ido reseñando en este blog:

El misterio de Pont-Aven

Muerte en las islas

Un crimen bretón

Un cadáver en Port duBélon

Desaparición en Trégastel

El Caso del Castillo de Comper

Asesinato en Concarneau


lunes, 2 de agosto de 2021

Siempre hay alguien a quien matar de Guillermo Orsi

Celia, la hermana de Tamara, avisa a Francisco, quien fuera una circunstancial pero más que especial pareja de Tamara, de que ésta ha muerto. Francisco se desplaza hasta un lugar lejano y recóndito para manifestar su duelo sin saber muy bien si la decisión responde a una necesidad vivencial o a una obligación moral.

Una deuda con ella o consigo mismo. La búsqueda de un reencuentro aunque sea con un cuerpo sin vida.

A su llegada se encuentra una población, con unas cabezas visibles, que parece ser carne de obra de teatro. Y su condición de escritor le hace formular preguntas de las que no solo no obtiene respuestas sino que generan dudas y más preguntas que confunden la trama como si Kafka estuviera moviendo los hilos detrás de la tramoya.

Poco a poco se irá involucrando en un asunto turbio y complejo donde se irán descubriendo aspectos que, ligados a nuevas muertes, van a ir fijando los tablones para que el lector avance pisando firme y no caiga, desorientado, al vacío.

No, no es de esas novelas negras donde todo se da hecho y solo hay que seguir las miguitas de pan. Es negra si, pero absolutamente desquiciante. Muy crítica con el poder, lo ejerza quien lo ejerza, y con sus circunstancias y consecuencias.

Quien se vale de él queda preso en su influencia gravitatoria lo que le impide alejarse. Los favores recibidos son favores debidos. Y el poder devora a sus mandatarios como Saturno a sus hijos.

El autor ha empleado la figura del hombre solo, Francisco, Paco, turista obligacional, extranjero en su tierra y desconocido en el lugar, para vertebrar una historia de desesperanza a nivel nacional donde la corrupción campa como la mala hierba; y de afianzamiento individual, donde el desconcierto aúpa las malas decisiones condicionando el futuro. Aunque como el gato de Schrödinger hasta el final no se sabe si se está con vida o no.

La obra de Guillermo Orsi está impregnada de la historia reciente de esa Argentina que siempre asemeja ser un barco a la deriva y a cada envite con la tormenta pierde parte de su carcasa pero mantiene intacta su fe en superar el siguiente y acabar navegando en aguas tranquilas y con destino bien trazado.

Por eso en Siempre hay alguien en quien matar se palpa, en cada párrafo, esa sensación de angustiosa desesperanza pero sin llegar a lanzar la toalla, luchando mientras queden fuerzas. Se perderá por puntos pero no por KO, aunque sea cabeza de turco.

lunes, 26 de julio de 2021

Sangre turbia de Robert Galbraith

A estas alturas de realidad todo el mundo sabe que bajo el seudónimo de Robert Galbraith, escritor de novela policíaca, se encarna J. K. Rowling, la creadora del universo Harry Potter.

Pero todavía hay quien no quiere reconocer, y es que la envida es muy mala consejera, que estamos ante una gran escritora capaz de lidiar con dos géneros bien distintos y triunfar en igual medida.

Sangre turbia es la quinta entrega de la serie policiaca protagonizada por la sociedad formada por Cormoran Strike y Robin Ellacott.

Quienes siguieran la saga de Harry Potter coincidirán en que cada entrega superaba en páginas la anterior. Esta de Cormoran Strike totaliza más de mil, lo que la convierte sin duda en la novela del verano e implícitamente en un casi definitivo guion para su adaptación a serie.

En Cornwall empieza todo, para un argumento que tiene de todo, a Cormoran Strike un caso le sale al paso en plena calle encarnado en dos mujeres. Un caso que sucedió 40 años atrás y cuyo desenlace aún se desconoce. La doctora Margot Bamborough salió de trabajar para encontrarse con su mejor amiga en un pub, y no solo no llegó a la cita sino que nunca más se supo nada de ella.

Ahora su hija contrata a Cormoran para que aporte luz a esa desaparición. Para Cormoran el caso es más que un ingreso en cuenta, es un misterio y eso es algo a lo que no puede resistirse, aunque sabe que el tiempo transcurrido es una losa de gran peso que va a ser muy difícil levantar y también que actuar contrarreloj, el contrato es por un año, no es un estímulo sino una enorme presión.

La situación en la agencia es boyante pero en la vida personal, tanto Cormoran como Robin tienen bastantes problemas por lo que el caso, de difícil enfoque, no va a ayudar en mejorar su estado de ánimo, más bien al contrario y a complicar su existencia con más adversidades de las que ya padecen, lo que paradójicamente va a fortalecer su amistad al trabar mayor conocimiento el uno de la otra y viceversa.  

J. K. Rowling es una escritora concienzuda hasta el mínimo detalle capaz de crear un universo entero donde ubicar sus personajes y desarrollar sus relaciones y mostrar el trabajo desde el interior de la agencia de investigación que trabaja simultáneamente en diversos casos, además del Bamborough, bautizados imaginativamente: Déjà Vu, Danzarín, Postalitas y el Perla, repartiéndoselos como buenamente pueden y con más horas extra de las que una saludable higiene mental puede soportar.

Ir describiendo el avance en cada caso, las rutinas y protocolos de la agencia, las relaciones entre los investigadores, sus vidas fuera de la oficina y a su vez las vidas de las personas investigadas resulta de una densidad próxima a la de una enciclopedia, pero la habilidad de Galbraith para narrarlo hace que se convierta en algo asequible y deseable.

La autora presenta un escenario a modo de libro pop up en el que los despliegues parece no tener fin i gestiona el tiempo narrativo de cada caso para ir mostrando los nuevos elementos de forma que el lector pueda asimilar sin problema la nueva información e integrarla en el mapa mental que ha ido construyendo para identificar en todo momento quien es quien.

Su estilo, claramente distanciado de la novela negra y claramente emparentado al de la policiaca clásica, al estilo inglés, no sorprende al lector con giros inesperados sino que lo consigue con sucesivas nuevas dosis de información que resuelven preguntas y generan otras; las sumas de misterio más misterio van aupando la tensión y cuando se mira abajo solo se ven nubes de lo peligrosamente alto que aquella ha subido.

Es probable que con menos páginas la lectura habría mejorado la experiencia lectora pero también es cierto que no sobran y que estamos ante una escritora que ha creado su propio estilo y quien a él se acerca ya sabe dónde se mete.

No es la mejor de la serie, aunque tal vez sea la más personal i la más neovictoriana, pero a estas alturas sus lectores ya estamos rendidos a su estilo y quien se acerque por primera vez no solo no saldrá defraudado sino que pedirá más.