jueves, 14 de mayo de 2026

Aquí todos somos culpables de Karin Slaughter

Aquí todos somos culpables es un título estremecedor porque infiere que no solo al autor material del delito lo es, sino que quienes conviven directa o indirectamente con él, quienes investigan y quienes comparten actividades tienen su parte de culpa por no haber visto ninguna señal o por no haberla sabido interpretar correctamente.

Pocas veces, desafortunadamente, se encuentran argumentos de temática criminal con tantos compuestos como en esta novela. 

El caso criminal, la desaparición de dos adolescentes, Cheyenne y Madison, en la celebración del 4 de julio, que en otras obras caería en los tópicos habituales del género, muestra aquí otra dimensión y el hecho de poder seguir la investigación desde el primer minuto, con sus avances y sus retrocesos, sus aciertos y sus fallos, sus preguntas y tan pocas respuestas consigue que sintamos como nuestras las distintas emociones de todos los implicados.

Unas emociones cuya intensidad desborda el propio crimen, y es que algunas se remontan a tiempos anteriores, a errores de comportamiento, a palabras mal medidas, a acciones impetuosas e irresponsables, a delitos no delatados, a traiciones y a mentiras.

Y se muestran capa a capa ofreciendo nuevas sorpresas a cada avance, a un ritmo que nunca se detiene.

North Falls es el lugar; los Clifton la familia hegemónica, desordenada y cautivadora; Emmy Lou Clifton, la ayudante del sheriff, y también hija suya, la protagonista absoluta. Una comunidad donde casi todos se conocen, una familia que goza de respeto y popularidad y una protagonista tan contradictoriamente humana como para ser tan débil que está a punto de renunciar como tan fuerte como para no desfallecer ni aunque el cuerpo y el cerebro pidan a gritos un descanso.

Cheyenne y Madison desaparecen y la investigación se centra en pederastas fichados y en su entorno más cercano. Lentamente va a ir avanzando y la lista de sospechosos empieza a escribirse. Las estadísticas dan poca esperanza de encontrarlas con vida más allá de las primeras 24 horas, por lo que todo el mundo está volcado en su localización.

Mientras el argumento va desplegándose, la autora, con un dominio absoluto del tempo narrativo y una gran capacidad para identificar los comportamientos humanos, muestra los altibajos emocionales de la adolescencia, las complejas relaciones de parejas, los estragos familiares ante la aparición de enfermedades irreversibles y terminales y como los hechos del pasado siempre condicionan el presente.

Un mosaico de dibujo complejo donde cada pieza es en sí misma el inicio de uno nuevo.

Con cualquier otra autora cabría la duda de saber si después de esta primera entrega, que sitúa el arranque a un alto nivel, podría no solo mantenerlo sino aumentarlo, pero tratándose de Karin Slaughter no cabe la menor duda de que lo conseguirá.

Que suerte leer esta novela, porque significa conocer la serie North Falls desde su origen conociendo al elenco que presumiblemente se mantendrá constante a lo largo de esta gran saga que supone la calidoscópica familia Clifton.

No se la pierdan. Y si el desenlace les sorprenderá, el final los asombrará. Y lo mejor: la segunda entrega ya está publicada en versión original, por lo que confiamos no tener que esperar mucho para poderla gozar.

lunes, 11 de mayo de 2026

Strange Houses 2 de Uketsu y Kyo Ayano

No puede, no debe, leerse esta segunda entrega de Casas Extrañas sin antes haber leído la primera. Pincha aquí para leer la reseña sin spoiler

Y es que no es una segunda parte independiente sino una única obra que por razones de funcionalidad se ha dividido en dos volúmenes.

En la entrega anterior partimos de dos casas identificadas. Dos supuestos escenarios criminales. Dos interacciones. Y ahora llega la tercera casa. Se puede observar desde fuera, se puede penetrar en su interior, se puede ver lo que muestra, pero para entender su significado hay que encontrar lo que esconde.

Uketsu, el autor real de la obra y el protagonista en la ficción, con la compañía de Yuzuki Katabuchi y la imprescindible colaboración de Kurihara, se adentra en el último acto de lo que puede suponer acceder a donde habita el mal.

Un relato que progresa como una investigación de misterio real, en la que personajes y lectores avanzan al mismo tiempo. Es por ese motivo por el que consigue crear una atmósfera tan siniestra, con crímenes que, ante su ausencia visual, y solo presentes como proyecciones en la imaginación del lector, resultan aún más perturbadores.

La prosa, basada en diálogos, es abrumadora en su contenido y simple en su forma con total ausencia de literatura, suplida satisfactoriamente con el dibujo en beneficio del lenguaje visual.

Así se perciben silencios largos, se pasea por espacios vacíos, se escuchan sonidos mínimos y se avanza en el desarrollo de trama con una sensación de incomodidad creciente

Los personajes son meros instrumentos de una trama urdida para el lucimiento de las casas que son las verdaderas protagonistas, albergando una niebla que desdibuja los contornos hasta que, nítidamente, aparece una tradición familiar ancestral, como una luz al final del túnel.

Las sorpresas se suceden al tiempo que las piezas van encajando para llegar a un final que da cumplida solución al misterio para quien crea en la bondad de las respuestas pero que inquietará a quien las convierta en preguntas.

El terror japonés da más importancia a la atmosfera inquietante y a la sensación de fatalidad que a la violencia explicita, algo que el dibujante Kyo Ayano domina a la perfección generando esa sensación que supone que lo sobrenatural invada silenciosamente la vida diaria en espacios cotidianos.

Tienen antes ustedes una obra mayúscula del manga que se disfruta mucho mejor en segunda lectura y que no deben perderse bajo ningún concepto.

 

domingo, 10 de mayo de 2026

La Banshee en el baño de Courtney McFarlin

El Cozy Mystery sigue expandiendo su presencia y ampliando su temática y de un tiempo a esta parte está ya imbricándose con el mundo paranormal, como sucede con el argumento de esta novela en la que una Banshee disputa el protagonismo a la heroína que es Brynn Sullivan.

La Banshee es un personaje propio del lado oscuro de la mitología celta. Un ser incorpóreo cuya presencia es presagio de muerte y su grito actúa como campanadas de un reloj asociándolo a días de plazo para su materialización.

Así un grito equivale a un día, y sucesivamente. Su aspecto suele ser horripilante y terrorífico, pero por suerte para la mayoría solo es visible para los nativos de Irlanda.

A Brynn Sullivan, la detective aficionada con capacidad para ver e interactuar con seres incorpóreos, la contratan en un hotel donde se está registrando cierta actividad paranormal en una de las habitaciones que está aterrorizando a los huéspedes.

Lo que no puede imaginar es que se trate de una Banshee y por tanto haya muertes asociadas como así descubrirá lo que le supone enfrentarse a un caso más oscuro, peligroso y más difícil de los que hasta ahora haya tratado.

La investigación debe remontarse al pasado para entender el porqué de esta lúgubre presencia y aún más importante: que pretende con sus apariciones.

Brynn Sullivan cuenta con la colaboración de su hermano, su gato Bernie y un atractivo, musculoso y soltero joven que harán su tarea mucho más fácil.

Courtney McFarlin es una prolífica autora que cuenta con diversas series y bastantes títulos en cada una, todo Cozy Mystery y Chic-lit o sea que si la eligen ya saben a qué atenerse.

lunes, 4 de mayo de 2026

El crimen del Modelo 130 de Pedro Toledo

En una sociedad responsable nadie debería temer a Hacienda, porque su actuación sería imparcial y con equidad de juicio; pero no en todos los países rige el mismo comportamiento ni el mismo compromiso y esa es la razón de que, hoy por hoy, haya mucha gente que teme a Hacienda.

Si enfrentarse a la declaración de renta, una vez al año, ya resulta traumático, imagínense quienes tributan en estimación directa que deben hacerlo trimestralmente. Para ello está el Modelo 130.

Un papel que puede provocar ansiedad a muchos pero que por si solo no debería ser capaz de matar a nadie, aunque aparezca grapado en el pecho de un cadáver, y menos si el cuerpo es de un asesor fiscal acostumbrado a lidiar con ese tipo de documentación y capacitado para rellenarlo correctamente y para no sucumbir a su aspecto fiero.

El cadáver es un hecho y el Modelo 130 un aviso a navegantes, algo que no son ni el inspector Gregorio Gómez ni la agente Maryan porque lejos de plegar velas se lanzan a todo trapo a una investigación que, para seguir con el símil marino, pasa rápidamente de marejada a mar gruesa y alcanza a mar enorme.

Nadie, ni ellos ni nosotros, podía imaginar que aquel muerto iba a traer tanta cola.

El crimen del Modelo 130 es una novela negra de chascarrillo corto y directo. Su humor ya lo demuestra con la psicología de los dos protagonistas: Gómez podría ser hijo ilegitimo de Torrente, por físico, verbo y comportamiento, y Maryan de Lisbeth Salander, por su desparpajo y sus habilidades informáticas y detectivescas.

Uno es analógico y vive en la etapa de la televisión en blanco y negro y whisky Dyk y la otra maneja los soportes digitales y su lexico con la soltura de quien lo ha mamado desde la infancia, pero a pesar de su diferencia de edad y su abismo cultural, su relación es satisfactoriamente colaborativa y ofrece diálogos jocosos de gatillo fácil.

Nos quedamos con las ganas de saber más de sus vidas fuera del entorno laboral, pero igual lo conoceremos en la segunda entrega que, su autor, Pedro Toledo ha amenazado con publicar en breve.

Al mundo criminal de ficción ha llegado una pareja de investigadores que puede dar mucho juego, siempre, que como los asesores fiscales, entiendan sus reglas y aprovechen al máximo sus posibilidades. Habrá que esperar para comprobar.

martes, 28 de abril de 2026

Los crímenes del bosque de Anders de la Motte

Tercera entrega de la serie protagonizada por la Unidad de Casos Perdidos, ese grupo de policías marginados, relegados a un sótano comandados por la inspectora Leo Asker, que también ha sufrido discriminación, y que sin embargo consiguen resolver casos donde otros han fracasado.

Thriller perteneciente al nordic noir que no concede respiro y que vuelve a submergirnos a profundidades tanto físicas, hay que bajar al subsuelo de espacios claustrofóbicos, como mentales ya que nos pone enfrente a personajes malignos y además malvados que, en la trama, son asesinos, y fuera de la ficción, para el lector, son causantes de desasosiego e insomnio.

Como ven, mucha tensión psicológica, perfectamente pautada y amparada por unos escenarios forestales, oscuros, con construcciones residuales y controvertidas que crean una atmósfera tan angustiosa que, una vez visitado el lugar, nos resistimos a repetir.

A la Unidad de Casos Perdidos ha llegado el expediente de un caso ocurrido hace ya años, no es casualidad ni un regalo, es una trampa para desacreditar aún más al grupo, incluso para provocar división interna. Pero la inspectora Leo Asker se lo toma como un reto y una motivación para levantar ánimos y cohesionar más y mejor a sus subalternos y consigue una total implicación a riesgo incluso de perder la vida.

Anders de la Motte sabe como capturar la atención y como ir soltando cuerda de forma lenta pero constante para tensar en el momento adecuado.

Los crímenes del bosque es una novela tan tenebrosa y angustiante que crea dependencia y no permite dilatar la lectura. Sería pecado.

Repetimos personajes, que ya nos son familiares, y vamos profundizando en sus peculiaridades y en su psicología. Están los de la comisaria, los de arriba, literal por jerarquía y ubicación en el edificio y los de abajo, también literal; y los familiares de Leo, grupo numeroso, y en esa biodiversidad y en su forma de relacionarse y evitarse entre sí y de cómo se afrontan e impactan las tramas criminales, se encuentra el mérito de que está serie siga encandilando.

Si aún no la conocen, empiecen por la primera, si ya son fans disfruten de la presente y sepan que la cuarta está en camino.