viernes, 11 de septiembre de 2026

No te fíes de ellos de Manuel Ríos San Martín

No te fíes de ellos es un thriller conspiranoico que mezcla churras con merinas y luego sale lo que sale.

La muerte de una estrella del rock en el backstage del Santiago Bernabéu, coincide con la peritación de autenticidad de un cuadro, supuestamente de Goya, en el Museo del Prado. Dos casos aparentemente inconexos, menos por la coincidencia de fecha: 2 de mayo. Una fecha simbólica para el sentimiento patrio.

La inspectora Lola Baltanás, sin duda lo mejor de la novela, se encarga del primero y la directora de restauración del Museo, del segundo.

A partir de esa incipiente tela de araña, el argumento se convierte en su propia victima y acaba enredada en su propia esencia.

La trama se alarga hasta deformar su forma inicial, que ya no recupera, convirtiéndose en una parodia de si misma. De hecho, el caso policial no es más que un McGuffin que se resuelve de mala manera y el peso lo soporta, más mal que bien, una conspiración secular de opereta.

Hay una inusitada cantidad de referencias a cuadros y pintores (creo recordar que ninguna pintora, pero no podría afirmarlo) empleadas para describir momentos, comportamientos y lugares, que pueden llegar a resultar cargantes por su nula aportación a la trama, en un ejercicio de autocomplacencia del escritor.

En esta ocasión Manuel Ríos San Martín ha partido de una idea interesante y se le ha olvidado por el camino que hacer con ella. La evolución de la trama conduce a un final que no termina, porque estamos ante un conflicto sin solución. Nada puede impedir que una Corporación secreta, cuyo origen se remonta cómo mínimo a cinco siglos atrás, que ha sobrevivido a tantos y a tanto, siga su camino.

Un thriller de aeropuerto que no provocará que pierdan el avión.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El roscón de la discordia de Marisa Cuesta

Amparo Vellisca es panadera y repostera en Sigüenza y está preparando el tradicional roscón para mañana, cuando se celebra la festividad del Santo Niño Doctor, un roscón gigante para deleite del párroco y de la parroquia.

Pero esta vez la festividad no será júbilo y la sorpresa del roscón no será de gloria sino de pésame.

Y Amparo que tiene nariz privilegiada para los aromas de su obrador y para otros exteriores y no tan agradecidos, y que tiene un punto de investigadora amateur, se huele que algo no está como debería y se deja llevar por los efluvios para averiguar si hay algo que descubrir.

El roscón de la discordia aúna el noir rural con el costumbrismo de tradiciones, prejuicios y hechuras y maneras, para obtener un conjunto tanto o más sabroso que el roscón de mazapán, fruta escarchada y azúcar glas.

Las vicisitudes de los habitantes, resultado de recuerdos del pasado, vivencias del presente y expectativas de futuro arropan un argumento convincente con el asesinato como elemento central y predominante como figurita del roscón.

Marisa Cuesta ha cocinado una historia que se sostiene, que emociona y entretiene. Y es que ha utilizado los mejores ingredientes: buenos personajes, sólidos y auténticos, y hábil composición de distintos motivos y buenas razones para ejecutar el delito.

Material de primera calidad y así es imposible que el producto final no deje satisfecho a quien se acerque a sus páginas.

Van a encontrarse una novela con carácter; una novela auténtica de pueblo; unos protagonistas con mucha enjundia; una concatedral como escenario privilegiado; un órgano que suena como voces de ángeles; Migajón, el gato avaricioso de dulces, que vive en el obrador y Pinín, el canario que canta o no. Y las madalenas.

La autora describe a partir de emociones y sensaciones y no tanto con adjetivos, consigue, por ejemplo, que el frío que no abandona el relato, se sienta a flor de piel.

Una prosa en primera persona y tiempo presente para un relato atemporal.

Y es que “En los pueblos pequeños, las cosas se arreglan despacio. Pero se arreglan”.

Léanla a mordisquitos, como las madalenas, y saboreen cada migaja.

jueves, 27 de agosto de 2026

Feria de sombras de Reyes Vargas

Después de los lloros por emoción intensa en las procesiones de Semana Santa, llega a Sevilla, la Feria de Abril. Una semana de fiesta, en la que si se derrama alguna lágrima se espera que sea de risa y felicidad.

No por una víctima de asesinato y mucho menos por la desaparición de un niño, que está viviendo su primera fiesta con unos ojos tan grandes como la manzana caramelizada que está comiendo.

La inspectora Jara Vega, de la Brigada de Homicidios, que está pasando una etapa de duelo que parece no tener fin, es la encargada, junto al subinspector Avilés, de la investigación.

Ella, por su situación personal, odia la fiesta, él, por sevillano, la anhela desde el momento en que se acaba. Ambos ofrecen un contrapunto en su faceta personal y enfoque profesional que estabiliza la barca y permite que llegue a puerto.

El caso criminal acaba siendo más complejo de lo inicialmente supuesto, y tal vez por eso el desarrollo de la trama sufre de altibajos.

Hay explicaciones técnicas, que demuestran trabajo buen trabajo de documentación, que parecen entrometidas en el flujo literario.

Y hay mucha dedicación a la protagonista enfrentándola a tres frentes de shock distintos, demasiados, uno adecuado, otro gratuito y un tercero poco natural, que actúan de acicate para su crecimiento personal consiguiendo que se reconstruya como persona. Lo que viene a ser un poco cínico habida cuenta de que lo logra a merced de lo se ha quedado por el camino.

Este enfoque intimista acaba eclipsando el caso policial que se resuelve de manera precipitada en tiempo y forma.

Feria de sombras es una novela policiaca que no acaba de desarrollar todo su potencial. Es probable que, siendo la presentación de la protagonista, la autora, Reyes Vargas, haya querido meter demasiado contenido desdibujando el planteamiento inicial.

Hay que esperar que, en la segunda entrega, ya sin ese lastre, muestre toda su capacidad narrativa que se anticipa mucha y buena.

viernes, 21 de agosto de 2026

La gota de sangre, de Vílbor, Curro y Soria

La gota de sangre, considerado el primer relato criminal de una escritora española, Emilia Pardo Bazán, nos llega ahora en formato cómic.

Doña Emilia escribió esta novela corta en 1911, avanzada a su tiempo en todos los aspectos de su vida y no solo en el literario.

En ella, Ignacio Selva, un diletante falto de estímulos, recibe, como prescripción facultativa, el encargo de dedicarse a observar y analizar el comportamiento humano, a fin de reavivar su interés vivencial alicaído.

Y lo primero con lo que topará es con un cadáver, cercano a su casa, que le ofrece una doble participación. Por un lado, la de principal sospechoso: ha encontrado el cadáver y está justo debajo de su casa. Y por otro el de investigador del caso, por demás obligado para demostrar su inocencia.

¿Puede haber mejor situación y escenario para que una mente inteligente despliegue todo su talento?

El guion para la adaptación a comic corre a cargo de Ricardo Vílbor, el dibujo es cosa de Ángela Curro y el color lo pone Alicia Soria, y el conjunto resultante se asemeja más a un producto para adolescentes, que además lean poco, que a un público no solo maduro en el cómic sino también en el género criminal.

Si no han leído el relato, la adaptación, aunque mantiene lo esencial, puede acabar induciendo una falsa impresión sobre el mismo.

El estilo de dibujo escogido, próximo al cartoon y demasiado cercano a la caricatura, no parece el más indicado para este tipo de obra. Como tampoco la paleta de color y su aplicación demasiado plana.

A un ambiente de 1911 le hubiera ido mejor un dibujo más velado, menos siluetado, y más realista y un coloreado más sombrío y con más matices y sombras.

En cualquier caso, su objetivo es acercar la obra de esta gran escritora que es Emilia Pardo Bazán, y la difusión de la cultura debe prevalecer por encima de aspectos estéticos, que, por lo demás, siempre son subjetivos.

Aprovechen para releer su obra y deléitense con su verbo agudo como estilete social.

 

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Crimen a bordo del Marlow Belle de Robert Thorogood

Un empresario teatral demasiado pagado de sí mismo, una actriz de Hollywood, miembros del cuadro teatral, celebran una fiesta en un barco fluvial, contratado exprofeso para la ocasión, en un recorrido por el tramo del rio Tamesis a su paso por Marlow, de donde son sus ocupantes y el barco.

Pero al desembarcar falta un ocupante cuyo cuerpo, ya cadáver, no aparece hasta un exhaustivo registro del río y su ribera.

En Marlow están también tres amigas, Judy Potts, Becks Starling y Suzie Harris, miembros del Club Marlow de Asesinatos, que, si algo saben hacer bien, aparte de irritar a la autoridad policial, es resolver misterios, y este, claro está, las atrae como un ratón a un gato.

Una novela adscrita al genero policiaco británico con todos sus tics identificativos que la hacen tan irresistible como interesante; número limitado de sospechosos, crimen aparentemente imposible, culpable prácticamente evidente y un giro final que retrotrae a ese tiempo en el que los asesinatos se resolvían con fair play y ante un auditorio (y en este caso nunca mejor dicho).

Crimen a bordo del Marlow Belle ofrece una lectura que se muestra tal como es con total honestidad.

Robert Thorogood ha iniciado esta serie The Marlow Murder Club, que cuenta ya con 5 títulos publicados y que ya tiene adaptación televisiva, después de haber creado la serie también de misterio y asesinato Muerte en el Paraíso, con gran éxito por su capacidad de seducir a la audiencia, por lo que, si han visto algún episodio, ya saben lo que esta novela les puede deparar.