viernes, 21 de agosto de 2026

La gota de sangre, de Vílbor, Curro y Soria

La gota de sangre, considerado el primer relato criminal de una escritora española, Emilia Pardo Bazán, nos llega ahora en formato cómic.

Doña Emilia escribió esta novela corta en 1911, avanzada a su tiempo en todos los aspectos de su vida y no solo en el literario.

En ella, Ignacio Selva, un diletante falto de estímulos, recibe, como prescripción facultativa, el encargo de dedicarse a observar y analizar el comportamiento humano, a fin de reavivar su interés vivencial alicaído.

Y lo primero con lo que topará es con un cadáver, cercano a su casa, que le ofrece una doble participación. Por un lado, la de principal sospechoso: ha encontrado el cadáver y está justo debajo de su casa. Y por otro el de investigador del caso, por demás obligado para demostrar su inocencia.

¿Puede haber mejor situación y escenario para que una mente inteligente despliegue todo su talento?

El guion para la adaptación a comic corre a cargo de Ricardo Vílbor, el dibujo es cosa de Ángela Curro y el color lo pone Alicia Soria, y el conjunto resultante se asemeja más a un producto para adolescentes, que además lean poco, que a un público no solo maduro en el cómic sino también en el género criminal.

Si no han leído el relato, la adaptación, aunque mantiene lo esencial, puede acabar induciendo una falsa impresión sobre el mismo.

El estilo de dibujo escogido, próximo al cartoon y demasiado cercano a la caricatura, no parece el más indicado para este tipo de obra. Como tampoco la paleta de color y su aplicación demasiado plana.

A un ambiente de 1911 le hubiera ido mejor un dibujo más velado, menos siluetado, y más realista y un coloreado más sombrío y con más matices y sombras.

En cualquier caso, su objetivo es acercar la obra de esta gran escritora que es Emilia Pardo Bazán, y la difusión de la cultura debe prevalecer por encima de aspectos estéticos, que, por lo demás, siempre son subjetivos.

Aprovechen para releer su obra y deléitense con su verbo agudo como estilete social.

 

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Crimen a bordo del Marlow Belle de Robert Thorogood

Un empresario teatral demasiado pagado de sí mismo, una actriz de Hollywood, miembros del cuadro teatral, celebran una fiesta en un barco fluvial, contratado exprofeso para la ocasión, en un recorrido por el tramo del rio Tamesis a su paso por Marlow, de donde son sus ocupantes y el barco.

Pero al desembarcar falta un ocupante cuyo cuerpo, ya cadáver, no aparece hasta un exhaustivo registro del río y su ribera.

En Marlow están también tres amigas, Judy Potts, Becks Starling y Suzie Harris, miembros del Club Marlow de Asesinatos, que, si algo saben hacer bien, aparte de irritar a la autoridad policial, es resolver misterios, y este, claro está, las atrae como un ratón a un gato.

Una novela adscrita al genero policiaco británico con todos sus tics identificativos que la hacen tan irresistible como interesante; número limitado de sospechosos, crimen aparentemente imposible, culpable prácticamente evidente y un giro final que retrotrae a ese tiempo en el que los asesinatos se resolvían con fair play y ante un auditorio (y en este caso nunca mejor dicho).

Crimen a bordo del Marlow Belle ofrece una lectura que se muestra tal como es con total honestidad.

Robert Thorogood ha iniciado esta serie The Marlow Murder Club, que cuenta ya con 5 títulos publicados y que ya tiene adaptación televisiva, después de haber creado la serie también de misterio y asesinato Muerte en el Paraíso, con gran éxito por su capacidad de seducir a la audiencia, por lo que, si han visto algún episodio, ya saben lo que esta novela les puede deparar.

viernes, 17 de julio de 2026

Elemental querida lectora de Vicki Delany

Con este título imposible no evocar al gran Sherlock Holmes. Y sería un acierto pues de él va esta novela.

No del genio ficticio en si sino de un establecimiento que lleva por nombre, Librería y Emporio Sherlock Holmes, una librería especializada en obras originales, pastiches y merchandising del famoso detective y ubicada, casualmente, en el número 222 de Baker Street en West London de Cape Cod en el estado americano de Massachusetts.

Gemma Doyle regenta, junto a su gato Moriarty y con su tío abuelo Arthur como inversor, la librería y también es medio propietaria del Salón del Té de la Señora Hudson, que gestiona con solvencia su amiga Jayne que es una genio en la cocina y una buenísima persona siempre.

Un enclave de puro sabor inglés en un estado americano.

Un día, reordenando el desbarajuste en que ha quedado la librería tras el paso de un grupo turístico, afortunadamente promiscuo en compras, Gemma descubre una revista, un raro ejemplar, en una estantería, que no pertenece al inventario.

Su instinto le dice que puede estar ante algo de gran valor y su capacidad de observación, análisis y retentiva, le permite recordar en que momento fue dejado allí y por quien.

Y la búsqueda de la persona para devolverle la revista no hará sino poner en marcha una maquinaria donde los asesinatos no harán sino convertir a Gemma en la principal sospechosa. Algo que está dispuesta a desmentir, aunque tenga que ser ella quien encuentre al culpable.

Elemental, querida lectora es una novela policiaca al uso y estilo británico, adscribible al Cozy Mystery, con la que se inicia la serie Misterios en la Librería Sherlock Holmes y que cuenta con 7 títulos hasta el momento.

Una serie de las nueve que alimenta sistemáticamente su autora, la canadiense, Vicki Delany que consigue nuestra empatía inmediata con una redacción desacomplejada, argumentos interesantes y ese punto bon vivant que aportan tanto los distintos tipos de té y los sabrosos scones y dulces del Salón de Té, como los vinos y exquisitos platos del Blue Water Café.

Una serie relajada, en la que el misterio va embrollándose para confundir al lector que juega a detective y al que sorprende con un final lógico y estructurado.

Un acierto como lectura ligera sin que signifique renunciar a la calidad y no solo para fans del sinpar Sherlock Holmes sino para toda persona amante de la novela policiaca clásica.

domingo, 12 de julio de 2026

La enfermera de Martín Torres

Antes de nada, advertirles que el título no los lleve a engaño, ya que están proliferando títulos similares con contenido Cozy Crime o Domestic Crime de ambiente relajado.

La enfermera para nada guarda parecido, es un tenso thriller noir de principio a fin. Un thriller con todo lo que hay que tener.

Un argumento que se desarrolla en un hospital de San Sebastián pero que no lo tiene a él como escenario único, sino que se extiende por la ciudad y alrededores en una tupida red de crímenes y misterio.

La ambientación y el título parten del hecho de que la novela esté escrita por Martín Torres, médico de urgencias y emergencias, que aporta toda su experiencia real para darle tanta verosimilitud a lo que describe que casi convendría que personas aprensivas o hipocondriacas se acerquen con recelo o lean con un ojo cerrado.

El funcionamiento interno de un hospital y la jerga empleada habitualmente por los que en el trabajan se muestran como elemento protagonista, lo que permite al lector participar casi activamente, en según qué escenas, como formando parte del equipo. Una experiencia nada habitual y emocionante.

Sophie Boussignac es la enfermera protagonista que da título a la novela. Una enfermera que tiene sus propios problemas personales, y quien no, pero que ahora va a tener más y de distinto calibre e intensidad.

Y todo por hacer bien su trabajo y ayudar a salvar una vida en urgencias, algo que debería ser motivo de satisfacción, para el equipo médico y paciente, y que en cambio da pie a una espiral de violencia de grandes proporciones que se cobra víctimas dentro y fuera del hospital.

Las mentiras se suceden, así como las traiciones y hay que cuidar muy mucho lo de ser confiado ya que puede resultar fatal. 

Decía que este thriller tiene todo lo que se espera del género y comprobarán que es así, girando alrededor de trata de mujeres, prostitución, corrupción, peleas, persecuciones y asesinatos. Los ingredientes ideales para un coctel explosivo.

La enfermera es un thriller médico y criminal apabullante que no da respiro y mantiene en vilo toda la lectura, con pasajes verdaderamente escalofriantes.

Tiene un final resolutivo, pero no cierra del todo una puerta y por ella asoma un nuevo misterio que se ha de desplegar en toda su magnitud en la segunda entrega.

Así que, afortunadamente, esto no ha hecho más que empezar.

jueves, 2 de julio de 2026

Cortocircuito de Wolf Haas

Franz Escher, el protagonista, no es asocial, pero si retraído, vive solo y siente una pasión por los puzles que trasciende lo razonable. Una afición que nace de una manera tan entrañable como para rememorarla agradecido como se recuerda a un salvavidas. Una vez escribió una novela, pero ahora solo las lee.

La que está leyendo en este momento aborda la vida de un mafioso italiano arrepentido que espera su liberación de la cárcel y que ansía llegar a Alemania con una nueva identidad, amparado por la ley de protección de testigos, aunque sabe que su delación jamás será perdonada y que su vida, a partir de ahora, va a ser muy distinta a la que fue.

El arrepentido, el segundo protagonista, en la celda, aprovecha para practicar alemán leyendo una novela que narra las vicisitudes de un individuo taciturno que vive solo, rodeado de puzles, porque no consigue retener a nadie a su lado. Ni tan solo en su fiesta de cumpleaños.

Cortocircuito es una novela metaliteraria, suma de dos novelas que entremezclan humor negro, crimen organizado, causalidad y casualidad, si es que esta existe.

La evolución de ambas historias y la vida de sus protagonistas, va a ir mostrándose a medida que las piezas del puzle vayan encajando, ya que cada una de ellas es una microhistoria en sí misma.

Ambos personajes actúan como los personajes de una obra de Maurits Cornelis Escher, no en vano la afición a los puzles viene de Manos dibujando y no es casualidad que el protagonista determinante tenga el mismo apellido que el artista.


Y si la obra de Escher es una fusión de arte, geometría y matemáticas para conseguir ilusiones ópticas, Wolf Haas, el autor de esta novela, fusiona el principio de identidad, una particular visión del espacio tiempo, y el sentimiento de culpa y la búsqueda de la redención para conseguir, a su vez, una ilusión mental en la que los dos protagonistas son a la vez personajes de una recursividad subyacente.

Ambos, el artista gráfico y el literato, demuestran un virtuosismo en su obra que incita al espectador del primero y al lector del segundo, a preguntarse si es el azar el que rige el comportamiento de sus personajes o si estos son víctimas del determinismo.

Estamos ante un thriller existencialista pausado, un rara avis dentro del género que suele caracterizarse por ritmo acelerado y acciones relámpago, pero es que la novela también lo es, atípica, dentro de lo que se considera estructura argumental habitual en el ámbito literario, tanto en su forma como en su contenido.

Aún y así, ese ritmo pausado es capaz de no solo de generar tensión sino de ir incrementándola y sin artificios, no hay capítulos cortos ni finales de página cliffhanger, consigue que el libro no se despegue de las manos. He tenido la oportunidad de leerlo de una tirada y de la inmersión aún me zumban las neuronas.

Nada, pero nada de nada, en el argumento es gratuito y todo encaja en algún momento, cada pieza es necesaria y especialmente las últimas, la carta y el carro de la compra, que concluyen el puzle en un final tan humano, por emotivo, como artístico, por eso mismo.

Si no leen esta novela se arrepentirán. Tal vez no hoy, ni mañana, pero habrá un momento en que recordarán esta oportunidad perdida.