domingo, 3 de septiembre de 2017

Un reloj por corazón de Peter Swanson

Chercher la femme encaja en esta
novela como un guante.
Negro y de medio brazo.
Cuando de alguien se dice que no tiene corazón no hay que asumir la literalidad de la afirmación, sino más bien interpretar que la persona en cuestión es proclive a no exteriorizar sus emociones y sentimientos; claro que es posible que no los tenga. Entonces además de, o en lugar de, ser persona, puede ser psicópata. Y cualquier cosa puede pasar.

No sabemos si el comportamiento de Liana Decter responde al de una mujer con una psicopatía o solo, ¡solo dice! al de una femme fatale; en cualquier caso el dicho chercher la femme encaja en esta novela como un guante. Negro y de medio brazo.

Un reloj por corazón es una novela que aborda un clásico de las novelas negras americanas de mediados del siglo pasado: chica conoce chico, chica engaña chico, chico sigue embelesado por chica y chica se aprovecha de chico. Porqué ya se sabe que los chicos ante una chica decidida y estupenda se encogen hasta quedarse chicos.

George Foss es el chico y Liana Decter es la chica. Claro que también hay más chicas: están Audrey Beck y Jane Byrne. Y por supuesto Irene Dimas, aunque esta pertenezca al presente junto con la detective de policía Roberta James.

George y Liana tienen en común su amor surgido alrededor de una cerveza en una fiesta de la Universidad y ahora, bastantes años después de haberse visto por última vez, van a tener en común el resolver una deuda. Pero no todo es tan fácil como saldarla y decir adiós: las cuentas pendientes con el tiempo se magnifican.

Un reloj por corazón es una novela negra que se desnuda lentamente, quitándose las transparencias del suspense para ir sugiriendo y desvelando y favorecer así una espera ansiosa por conocer lo que oculta. Llegar al final nunca había sido tan estimulante; claro que no a todos satisfará por igual.

La trama va pulsando las teclas de una melodía que no por anticiparla deja de resultar interesante. A ratos alterna pasado y presente lo que ralentiza y disminuye la tensión llegando a desconcertar en algunos momentos al no aportar nada relevante llegando incluso a parecer que el autor se ha perdido en sus disquisiciones. Ya se sabe: pecatta minuta de opera prima.

Peter Swanson
Peter Swanson ha escrito una novela más cinematográfica que literaria; midiendo los tiempos con el reloj, el mismo que ha empleado como corazón, para dar vida a un ser egoísta y perverso pero se ha olvidado decirnos si el reloj es de cuerda, mecánico o con batería: no sabemos hasta cuando indicará la hora.

Dejénse seducir por esa cubierta pulp y esos sorprendidos ojos de verde mirada; olvídense de lo que dice la estrategia comercial y no entren en creer las comparaciones.

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