viernes, 28 de marzo de 2025

El pecado del hijo de Miguel Ángel Vivas

Ante un crimen, probablemente quienes más sufran, víctima aparte, sean sus allegados, pero ¿hay una sola víctima?

Absurda pregunta, dirán. Claro que solo hay una víctima: la persona que ha sido asesinada. Aunque bien mirado, la familia cercana también es víctima de su ausencia y de su negado futuro.

Pero nadie piensa en el asesino como víctima de su impulso y por tanto nadie hace extensivo el pensamiento de víctima hacia la familia de este sino es para corresponsabilizarla de los hechos. Hacerla objetivo de su odio por haber engendrado un monstruo, por no haberlo educado y controlado, por no haber detectado su vena homicida, por haberles destrozado la vida.

Nadie piensa en esa familia como víctima. No se lo merecen. Son asesinos por omisión, por parentesco, por ósmosis, por vivir en la misma casa y comer en la misma mesa. Han cometido el pecado de la consanguinidad, el pecado de la sangre.

Y sin embargo esa familia también es una víctima. Directamente culpable de nada pero víctima de todo lo que esa inocencia conlleva. Y las consecuencias son devastadoras.

El pecado del hijo explica como una familia se ve arrastrada por el torbellino que le supone tener un hijo culpable de un delito execrable.

Cuando se comete la violación y terrible asesinato de una menor, el pueblo se subleva contra un enemigo invisible. Cuando se descubre y detiene al sospechoso, el pueblo tiene un nombre, pero encarcelado, y la familia es alguien físico y visible a quien insultar y culpabilizar. Cuando se demuestra la culpabilidad del agresor, la familia, ya estigmatizada a perpetuidad, empieza una caída libre hacia el abismo de la autodestrucción.

Y es que el asesinato es un arma de destrucción masiva de 360 grados, del que nadie que se encuentre en su radio de acción escapa a su influencia; nadie sale indemne.

Miguel Ángel Vivas escribe desde la perspectiva de un francotirador, desde lo alto y apuntando donde más duele. Y siembra el desazonador texto de preguntas verbalizadas en boca de los protagonistas, que traslada también a los lectores, para que se enfrenten al dilema moral que supone una situación de tal calibre.

Y por si la lectura no fuera suficientemente dura, provocando que las emociones se prolonguen aún acabada la novela, aquellas preguntas sin respuesta acechan para ir recordando que no basta con ser buena persona si alguien allegado no lo ha sido. Y que, aunque no sean responsables directos de ningún delito, su vida puede cambiar, que digo cambiar, destruirse, en un solo minuto.

Terrible pensamiento; vacúnense contra el antes de empezar la lectura.

martes, 25 de marzo de 2025

Mort en diferit de Toni Aira

El mon dels tertulians de la tele està envoltat de falsedats, mentides i mitges veritats; en aquests espais no s’hi va perquè guanyi la veritat sinó a vendre el missatge.

Abans, per les tertúlies, es cercaven persones expertes en el tema a debatre, es tractava d’informar per generar opinió; avui es busquen activistes, que només saben repetir consignes, i quanta més polèmica generin millor.

La bona praxis en la informació està sobrevalorada; només es contempla allò que ven, allò que dona publicitat i el soroll apaga les veus assenyades.

Toni Aira, que a més de ser professor universitari, es tertulià de ràdio i teles de diferents cadenes, escriu una novel·la policíaca que ben be podria ser negra, que transcorre en la prèvia d’un d’aquestes tertúlies.

I no es negra del tot perquè li falta mala baba; perquè es conté i no mostra amb ets i uts el que hi ha al darrera del circ mediàtic del tot s’hi val; perquè l’argument acaba essent com la imatge que dona l’autor a la tele: educat i prudent.

La novel·la ens mostra a unes tertulianes i tertulians habituals d’un programa que es coneixen fins al punt de saber gairebé que dirà cadascú, saben que és un dia especial perquè hi ha un convidat sorpresa però el que no sap ningú és que una gran nevada els aïllarà en els estudis sense llum i sense poder contactar amb l’exterior.

I, mirin, no seria tan preocupant, només esperar a que la situació es normalitzi, sinó fos perquè un d’ells cau mort desprès de haver begut.

En Max Margarit, ex-director de comunicació del President de la Generalitat i uns dels tertulians creu veure que al darrera aquesta mort pot haver-hi intenció i per tant estaríem davant un assassinat. Una mort per enverinament.

A partir d’aquí la por s’instal·la en el grup. Un grup format per gent que no dubtaria a fer-te la traveta o tirar-te avall per unes escales això perquè apunyalar no es pot simular com un accident, que sinó... En paraules d’en Max (o de Toni Aira, ves a saber): “Més que una llista de companys de tertúlia, allò semblava una roda de reconeixement en una comissaria del Raval

I ja no els dic res més, si per cas que estem davant una novel·la d’aquelles amb crim en lloc tancat en el més pur estil de les de l’edat d’or del policial britànic de la primera meitat del segle passat.

Ningú ha entrat des de la tempesta i per tant qui sigui l’assassí està dins i ara només cal esbrinar si és algú dels presents, abans no hi hagi més víctimes.

En Toni Aira, l'autor, subtilment, sembra el text de picades d’ull cinematogràfiques i televisives i també evoca figures mediàtiques i polítiques i fa que la lectura sigui agradable i simpàtica, doncs escriu de forma molt planera i satiritza a tort i a dret.

Mort en diferit és una novel·la de suspens, amb mostres d’enginy i humor que es llegeix en un sospir.

Des de la seva lectura no veuran les tertúlies amb els mateixos ulls i, com en un plató cinematogràfic on només es veu el que enquadra la càmera i tot lo altre és un batibull, els semblarà que estan veient una obra de teatre. De fet, ben mirat, podria ser el guió d'una bona obra de teatre, humorística y policial.

martes, 18 de marzo de 2025

Operación Kerman de Sama Helalli

Hubo un tiempo en que, a los dibujos animados de las teles en blanco y negro, no se les pedía nada más que entretuvieran promoviendo risas. Nada era verosímil, todo desafiaba la lógica y la realidad, pero no importaba, porque nadie los miraba con espíritu crítico, y mucho menos con las gafas de lo actualmente políticamente correcto y altamente inclusivo.

Los argumentos no es que no se sostuvieran, es que eran prácticamente imposibles. Una sucesión de situaciones slapstick y muchos gags intercalados, cuya tontería mantenía a pequeños y no tan pequeños con la nariz pegada al televisor liberando carcajadas que alegraban el entorno.

La novela Operación Kerman, es como esos dibujos animados, un argumento pensado para divertirse y no ser tomado en serio. No pasaría la prueba del algodón de la verosimilitud, aunque fuera a oscuras. Por eso para leerla hay que olvidarse de cualquier atisbo de adultez y de cualquier intencionalidad analítica.

Cloe, hastiada de su profesión sometida al heteropatriarcado y de la condescendencia masculina, abandona el sistema establecido para convertirse en ladrona. Es su modo de vengarse de todo lo sufrido, así, seduce a hombres para robarles lo que pueda y más, junto a su amiga, y cómplice, Vera.

Descubiertas por la esposa de una de sus víctimas, en lugar de denuncia policial reciben una suculenta oferta de trabajo que cuenta con todos los alicientes como para no ser rechazada, pero que también entraña peligros.

A partir de ese punto, se suceden situaciones dignas del peligroso y complejo entrenamiento de agentes de élite, aunque todo se reduzca a parodia.

Sama Helalli compone una obra para evadirse de la realidad; de esa cotidianeidad rutinaria que supone para muchas jóvenes suspirar por ese hombre ideal y a la vez liberar las ganas de romper con los esquemas de sumisión y dependencia.

Una novela con cuatro mujeres liberadas y empoderadas y con hombres que son utilizados para lo que sea menester, en un entorno de lujo y glamour con situaciones de riesgo a nivel de thrillers de espionaje y delincuentes de cuello blanco.

Quienes gusten de poner una sola etiqueta, con esta novela no lo van a tener fácil a no ser que suscriban el plural, ya que la novela es claramente Chic-Lit, Romántica, Cozy Mystery y Thriller Ligth, y sin olvidar ese punto CiFi que supone evocar a Utopía, en planteamiento y en localización geográfica: una isla.

Operación Kerman una lectura ideal para rellenar viajes sin compañía ni paisajes que admirar, y que libera alguna que otra carcajada sin complejos.

viernes, 14 de marzo de 2025

El principio de incertidumbre de Sònia Guillén

El principio de incertidumbre es un thriller que se adentra en el subgénero científico y es algo a lo que en este país no estamos para nada acostumbrados.

Las publicaciones de divulgación científica son escasas y poco frecuentadas, y las obras de ficción, rigurosas, aún menos habituales. Y claro que las hay, pero raramente alcanzan la etiqueta de best seller que, sin duda, acabará acompañando esta novela.

La autora, Sònia Guillén, recurre a conceptos de la mecánica cuántica, esa disciplina de la física elemental tan desconocida por intangible, para cargar de razones a un psicópata, Squark, empeñado en traspasar el umbral de la Historia, a base de intentar llevar a la práctica enunciados teóricos mediante experimentos en vivo y en directo con seres humanos.

La autora recurre a los los párrafos con contenido científico, que siempre van parejos de una explicación plausible, para dar credibilidad al argumento, para ir contextualizando los distintos experimentos que suponen el avance de la trama.

Squark, un nombre que en si ya es una teoría, es un psicópata dotado de atractivo físico y magnetismo personal como para inspirar la suficiente confianza que le permita jugar con las personas como si fueran cobayas. Sus experimentos están cuidadosamente planificados y sus víctimas seleccionadas con la antelación suficiente para reducir los imprevistos al mínimo posible.

El inspector David Estrada y la detective Nadia Mateo, de la DIC -la División de Investigación Criminal- recurren a la ayuda de la doctora en física cuántica, Berta Fernández, para intentar comprender las disquisiciones mentales de alguien que va de científico y que deja mensajes y fórmulas solo entendibles por algún colega.

Pronto descubrirán que la temática de las notas responde a un trastorno delirante no alejado de la megalomanía, un proceso de autoestima truncado a la edad infantil en la que hubiera debido de asentarse.

La novela, casi 500 páginas y solo dura un suspiro, seduce, cual psicópata, y desde el primer cruce de miradas, desde su título y el diseño de la cubierta y las guardas y al llegar a la primera página y leer que una pintora no es capaz de entender su propia obra pero que en eso radica su originalidad, el lector, la lectora, sabe que ya no hay marcha atrás y que vamos a llegar hasta el final aún con el riesgo de ser sujetos pasivos, afortunadamente, de un experimento mortal.

Decía que en este país no estamos acostumbrados a este subgénero y por eso resulta tan estimulante encontrar este tipo de lecturas alternativas a los estándares. Es un thriller que satisfará a quien lo lea, siempre que acepte lo que la definición del género conlleva.

Y lo mejor es que, como la paradoja de la caja con el gato de Schrödinger, en la que el animal está vivo y muerto a la vez, el final de la novela está cerrado y abierto a la vez. Misterios de la mecánica cuántica.

Está editada en castellano y en català; no hay excusa para no leerla.

lunes, 10 de marzo de 2025

El asesino de los caramelos de violeta de Javier Holgado y Susana López Rubio

Las familias numerosas lo son o bien por precepto o bien por inconsciencia.

Y ese precepto, en general sustentado por la religión y que lleva parejo la garantía de preservar la estirpe, la genética y el apellido, se asocia, también en general, a una clase social pudiente y en consecuencia de opción política conservadora.

Por eso sorprende, cuando la familia numerosa protagonista de esta novela, muestra talante liberal y comportamiento a las antípodas de lo dicho anteriormente, y lo mejor es que solo es la primera sorpresa y a la que van a seguir otras dosificadas y repartidas convenientemente a lo largo de las casi 600 páginas que componen el argumento.

Lucio Garza, el padre de esta familia numerosa, es un forense que no suele conformarse con lo aparente, estamos en Madrid en 1968, en plena dictadura y donde ciertos apellidos son intocables, y su profesionalidad le lleva a investigar unas muertes que no parecen guardar relación ya que tampoco se han calificado como sospechosas.

La familia Garza ha adaptado a su libre albedrío el dicho de la época: la familia que reza unida, permanece unida, para convertirlo en la familia que habla unida, incluso de casos criminales, permanece, y actúa, unida.

Una familia con alto nivel cultural que la lleva a cuestionarse todo y más y ser patito feo según lo que debería ser una familia temerosa de las leyes humanas y divinas. Y con unos suegros, los padres de ella, salvaguarda de la moral cristiana y devotos del régimen imperante.

El argumento, con el troncal criminal, es una amalgama de las inquietudes, las ilusiones, y la realidad social, económica, política y religiosa de la época.

Y consigue generar esa atmósfera con múltiples y variados enfoques que reflejan con todo detalle costumbres y rutinas, educación y cortesía, comportamientos y moral, y anuncios publicitarios, para que nada que quede fuera y todo sume. Y no lo hace desde el pesimismo sombrío que se correspondería sino desde la perspectiva de brotes de esperanza.

En este sentido es brillante. Y en el caso criminal no se queda atrás, y aunque tenga menos protagonismo que el deseado, en favor de la visión costumbrista, ofrece todos los tics característicos de la novela detectivesca como para interesar y con pistas suficientes como para despistar y atrapar la curiosidad para llegar al desenlace.

Si bien está claro que no es una novela negra al uso, etiquetarla como Cozy es una frivolidad que se justifica solo como ardid de venta, habida cuenta de que la corriente de lectores sensibles parece tener mucha incidencia en los libros de cuentas de las editoriales.

Javier Holgado y Susana López Rubio no pueden evadirse de su condición de guionistas de series de televisión y la obra no deja de ser un guion novelado y así El asesino de los caramelos de violeta es una más que interesante e intensa historia criminal de época por entregas.

Un guion pormenorizado, en el que todos los personajes son en menor o mayor medida protagonistas, todos tienen sus minutos de cámara y todos son susceptibles de generar sus propios spin-off. Las historias personales se entrecruzan y se involucran con el retrato social, desde un punto de vista crítico y satírico, para conformar lo que, sin duda alguna, sería una deseable serie de televisión.

¡Ah! Y el final, aunque la trama concluye satisfactoriamente, no es tal. Lo que refuerza la tesis de estar frente una segunda temporada. Y bienvenida sea.

Y salvo que sea un gazapo de enormes dimensiones, lo que sorprende agradablemente es la capacidad que demuestra la madre de familia, para leer y leerles El señor de los anillos. lógicamente en inglés original, puesto que aún tardaría un par de años en traducirse el primer volumen al castellano.