jueves, 8 de agosto de 2019

El Cazador de Estilemas de Álex Grijelmo

¿Qué es un estilema? un estilema es
el estilo personal que emplea cada cual
a la hora de expresarse.

La escritura manual ya no se lleva y la grafología, esa disciplina que pretende explicar la personalidad de un individuo a partir del estudio de sus trazos caligráficos, está desapareciendo por inanición, sin haber llegado a un acuerdo sobre su establecer su condición de ciencia o de pseudociencia.

Eugenio Pulido, un filólogo en horas bajas y mente hiperactiva, pretende que el análisis de estilemas puede  ayudar a solucionar delitos y ayudarse en su magra economía.

El Comisario Contreras, inicialmente escéptico, acaba convencido de la bondad del procedimiento y establece con el filólogo un tándem que no solo reporta éxitos policiales sino también pingües beneficios económicos.

Un punto de partida original para establecer un apasionante método deductivo. No solo las pupilas, la forma de las orejas o las huellas digitales son elementos diferenciales e identificativos de cada ser humano: el empleo de estilemas se demuestra igual de eficaz y más eficiente al no necesitar aparatos calibrados.

¿Qué es un estilema? Según el propio Eugenio Pulido, y después de ubicar el vocablo entre semantema, grafema, fonema y morfema lo describe como donde reside el estilo personal de cada cual a la hora de expresarse y que resulta relevante  para identificar a su autor prácticamente sin margen de duda ni error.

Eugenio se convierte así en una suerte de forense lingüista que, por falta de consistencia en el argumento, se queda en mero aficionado.

Álex  Grijelmo
Álex Grijelmo ha escrito una novela policiaca novedosa y ha puesto tanto empeño en sostener su tesis, o la de Eugenio Pulido, que no ha dudado en profundizar, de forma muy amena e interesante, en los resortes del lenguaje oral y escrito para darle argumentos, su oficio lo descubre, pero en su desarrollo descuida la trama criminal, que queda como un mero elemento indispensable pero no fundamental para el experimento.

Hasta tal punto el árbol no deja ver el bosque que el ritmo narrativo se ve a menudo interrumpido y hay momentos en que la novela queda varada sin solución de continuidad.

El hecho de emplear tres voces narrativas tampoco ayuda ya que no siempre una sigue a la otra avanzando en la trama sino que a menudo se repite el mismo hecho contado de forma redundante.

Los delitos elegidos, los delincuentes escogidos, quedan en mero ejemplo didáctico sin garra, cuando podrían y deberían haber tenido más calado tanto lingüista como policial y entonces la novela hubiera trascendido la anécdota para convertirse en digna de recomendación dentro de ese género negro tan faltado de apuestas arriesgadas que barran tanto cliché.

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