Cuando se busca algo o alguien, con esfuerzo, perseverancia y voluntad, incluso cuando el estado físico y mental aconseja desistir, se corre el riesgo de encontrarlo. Incluso de encontrar lo que no se busca, porqué ni se sabía que existía.
En Mateo, 7: 7-8 se lee: "El que busca
encuentra" y visto lo visto, está claro que Víctor Cano, no solo no es
religioso, sino que desconoce el dicho, ya que, de conocerlo, tal vez hubiera
rechazado el encargo.
Una mujer que una vez fue el amor de su vida le
pide que busque a su hija desaparecida y Víctor por ser ella quien es y por ser él, detective privado, acepta el caso sin imaginar que le va a suponer voltear su
vida y tener que volver a socializar.
Lleva tiempo siendo prisionero de sí mismo en
un apartamento del Edificio España. Es el prisionero de la planta 15. Preso y
carcelero a la vez; aislado del mundo por diversas razones y ahora ha llegado el momento
de salir a la calle y enfrentarse a una realidad que, literalmente, le resulta
desconocida.
De su tránsito por la División Azul y su
reclusión en un gulag soviético volvió con amnesia consecuencia de una grave
herida, solo la morfina le ayuda a continuar, y ahora debe superar sus miedos,
sus traumas y sus olvidos para hacer lo que sabe que sabe hacer: investigar.
Estamos en el Madrid de 1966, la dictadura está en su apogeo y las estancias de la Dirección General de Seguridad son claramente un centro legalizado de tortura. La ciudad se expande en suburbios marginales poblados de miseria y tribus urbanas. La construcción de viviendas de baja calidad supone el enriquecimiento rápido de unos pocos, disfrazado de ayuda para los más desprotegidos que ahora lo seguirán siendo per con un techo y un montón de letras de cambio con vencimiento mensual.
El prisionero de la planta 15
es una novela negra que te lanza al mar, de noche, en lugar desconocido y sin
salvavidas. Sálvese quien pueda.
Salvador Perpiñá es de los pocos guionistas que no se le nota el oficio y que es capaz de aparcar las características inherentes a la escritura de guiones y enfrentarse a un reto literario y salir airoso. Es el único de toda la novela que lo consigue, los demás, todos sin excepción, han tenido su peaje.
El prisionero de la planta 15 es
una negra novela que se gana a pulso su epíteto; se pinta a sí misma de novela
negra con un enfoque tan existencialista que obliga a leer despacio porque lo
importante no es tanto lo que pasa sino por qué sucede.
La evolución de la trama les sorprenderá, su final les angustiará. Su recuerdo perdurará.

