Con este título imposible no evocar al gran Sherlock Holmes. Y sería un acierto pues de él va esta novela.
No del genio ficticio en si sino de un
establecimiento que lleva por nombre, Librería y Emporio Sherlock Holmes, una
librería especializada en obras originales, pastiches y merchandising
del famoso detective y ubicada, casualmente, en el número 222 de Baker Street en
West London de Cape Cod en el estado americano de Massachusetts.
Gemma Doyle regenta, junto a su gato Moriarty y
con su tío abuelo Arthur como inversor, la librería y también es medio
propietaria del Salón del Té de la Señora Hudson, que gestiona con solvencia su
amiga Jayne que es una genio en la cocina y una buenísima persona siempre.
Un enclave de puro sabor inglés en un estado
americano.
Un día, reordenando el desbarajuste en que ha
quedado la librería tras el paso de un grupo turístico, afortunadamente
promiscuo en compras, Gemma descubre una revista, un raro ejemplar, en una
estantería, que no pertenece al inventario.
Su instinto le dice que puede estar ante algo
de gran valor y su capacidad de observación, análisis y retentiva, le permite
recordar en que momento fue dejado allí y por quien.
Y la búsqueda de la persona para devolverle la
revista no hará sino poner en marcha una maquinaria donde los asesinatos no
harán sino convertir a Gemma en la principal sospechosa. Algo que está
dispuesta a desmentir, aunque tenga que ser ella quien encuentre al culpable.
Elemental, querida lectora es una novela policiaca al uso y estilo británico, adscribible al Cozy Mystery, con la que se inicia la serie Misterios en la Librería Sherlock Holmes y que cuenta con 7 títulos hasta el momento.
Una serie de las nueve que alimenta
sistemáticamente su autora, la canadiense, Vicki Delany que consigue nuestra
empatía inmediata con una redacción desacomplejada, argumentos interesantes y
ese punto bon vivant que aportan tanto los distintos tipos de té y los sabrosos
scones y dulces del Salón de Té, como los vinos y exquisitos platos del Blue
Water Café.
Una serie relajada, en la que el misterio va
embrollándose para confundir al lector que juega a detective y al que sorprende
con un final lógico y estructurado.
Un acierto como lectura ligera sin que signifique renunciar a la calidad y no solo para fans del sinpar Sherlock Holmes sino para toda persona amante de la novela policiaca clásica.


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