La gota de sangre, considerado el primer relato criminal de una escritora española, Emilia Pardo Bazán, nos llega ahora en formato cómic.
Doña Emilia escribió esta novela corta en 1911,
avanzada a su tiempo en todos los aspectos de su vida y no solo en el
literario.
En ella, Ignacio Selva, un diletante falto de
estímulos, recibe, como prescripción facultativa, el encargo de dedicarse a
observar y analizar el comportamiento humano, a fin de reavivar su interés
vivencial alicaído.
Y lo primero con lo que topará es con un
cadáver, cercano a su casa, que le ofrece una doble participación. Por un lado,
la de principal sospechoso: ha
encontrado el cadáver y está justo debajo de su casa. Y por otro el de
investigador del caso, por demás obligado para demostrar su inocencia.
¿Puede haber mejor situación y escenario para
que una mente inteligente despliegue todo su talento?
El guion para la adaptación a comic corre a cargo de Ricardo Vílbor, el dibujo es cosa de Ángela Curro y el color lo pone Alicia Soria, y el conjunto resultante se asemeja más a un producto para adolescentes, que además lean poco, que a un público no solo maduro en el cómic sino también en el género criminal.
Si no han leído el relato, la adaptación,
aunque mantiene lo esencial, puede acabar induciendo una falsa impresión sobre
el mismo.
El estilo de dibujo escogido, próximo al
cartoon y demasiado cercano a la caricatura, no parece el más indicado para
este tipo de obra. Como tampoco la paleta de color y su aplicación demasiado
plana.
A un ambiente de 1911 le hubiera ido mejor un
dibujo más velado, menos siluetado, y más realista y un coloreado más sombrío y
con más matices y sombras.
En cualquier caso, su objetivo es acercar la
obra de esta gran escritora que es Emilia Pardo Bazán, y la difusión de
la cultura debe prevalecer por encima de aspectos estéticos, que, por lo demás,
siempre son subjetivos.
Aprovechen para releer su obra y deléitense con
su verbo agudo como estilete social.


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