jueves, 18 de octubre de 2018

Pájaros sin alas de José Javier Abasolo

Puedes retener un pájaro cortándole
las alas, pero entonces dejará de ser
un pájaro.

Pájaros sin alas es la primera novela negra de una serie protagonizada por Goiko, Mikel Goikoetchea, inspector de la Ertzaintza en excedencia forzosa hasta que se olvide una infundada acusación de formar parte de una red de pederastia que ha destrozado su carrera y su matrimonio.

La vida le ha cerrado una puerta a Goiko pero le ha abierto una ventana y ahora es detective privado. Casos de poca monta. Migajas para quien fuera un prometedor investigador de homicidios, pero menos es nada. Y la vida sigue y hay que pagar facturas y comer, aunque sea poco y mal, algo excepcional por sus raíces.

A Goiko aún le queda quien cree en su inocencia.

Aún tiene amigos, buenos amigos, en el cuerpo y fuera de él. Y si un amigo ya es bien preciado, en sus circunstancias, es como que le toque la lotería. Y si encima velan por él, ya no son amigos: son ángeles de la guarda.

Un conocido notario de Bilbao lo quiere contratar para que investigue la muerte de su mujer considerada por todos un desafortunado accidente mientras que él sospecha que en realidad ha sido un asesinato.

Nadie aparte del marido cree en ello. Forense y policía fueron concluyentes en su dictamen. Goiko no quiere este caso pero se ve abocado a aceptarlo por la insistencia de sus amigos. Y a un amigo que te echa una mano no se le hace un feo.

La novela está narrada a dos voces, arriesgado ejercicio ya que una, la de Goiko es en primera persona, nada sorprendente en novela negra, pero la otra, la del asesino profesional, lo está en segunda persona y con ello el autor evidencia las dos posiciones ante la vida de los dos protagonistas y acentúa el aspecto psicológico de ambos.

Sus pensamientos, sus decisiones, sus sentimientos quedan expuestos sin pudor y en perfecto antagonismo aunque al final se desdibujen los contornos y las intenciones.

La voz del asesino resta capacidad de sorpresa por anticipar acciones y la inevitable confluencia final. Tanto el delito como el delincuente se van viendo venir pero resulta algo que no preocupa ya que la obra busca precisamente que se viva el avance progresivo de la investigación y sus repercusiones sobre la condición de quienes la hacen posible y eso se logra manteniendo un ritmo narrativo sosegado y una esmerada selección del vocabulario y del conocimiento de la gramática.

José Javier Abasolo
José Javier Abasolo consigue que una novela larga parezca corta; describe con igual maestría sentimientos y vulnerabilidades que paisajes y edificios y que rostros y cuerpos.

Recrea las disputas saldadas con muertes transformándolas en literaria crónica social.

Sabe escribir y sabe de lo que escribe y la prueba es que Goiko aprobó con nota su bautismo literario y tiene serie propia con varios títulos publicados.

Es una suerte saber que hay más botellas en la bodega. No dudéis en saborearlas.

Puedes retener a un pájaro cortándole las alas pero entonces dejará de ser un pájaro. Pájaros sin alas toma el nombre de la canción Txoria txori

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