martes, 19 de marzo de 2024

Contrition de Carlos Portela y Keko

Dentro del amplio catálogo de crímenes al que acude el género noir para manifestarse, hay un tema engorroso de abordar, peliagudo de escribir y desagradable de leer, que es el protagonizado por depredadores sexuales de menores.

Personas mayores que usan y abusan, para satisfacción sexual propia, de la impostura, la mentira, el chantaje e incluso la violencia sobre niñas y niños pequeños, inocentes e indefensos. Y frágiles.

Contrition es un conjunto de casas que conforman una atípica comunidad de vecinos en el condado de Palm Beach, en el estado estadounidense de la soleada Florida. Su censo lo completan personas exconvictas, condenadas por delitos sexuales que aspiran a una reinserción, que saben que jamás obtendrán.

Pederastas que han abusado físicamente de menores, y pedófilos, que se sienten excitados sexualmente con la proximidad o imágenes de menores, sobreviven como deshechos sociales, en un remedo de vertedero municipal, aferrándose a la religión que es la última esperanza.

No eligen el lugar donde vivir, el lugar los elige a ellos. La ley prohíbe a todas las personas que han sido condenadas por un delito sexual contra una víctima de 16 años o menor, vivir a 1.000 pies (305 metros) de una escuela, parque, zona de juegos o guardería. Y Contrition cumple con la ley

En Contrition se ha declarado un incendio en una vivienda y se ha encontrado un cadáver en su interior. En la casa vivía Christian Nowak, ergo Nowak es la víctima. Accidente o suicidio, tanto da. Caso cerrado para la policía local.

Pero no para Marcia, una periodista ambiciosa que sabe que solo un buen y gran artículo le puede ofrecer el reconocimiento que le permita una vida mejor en un lugar mejor. Su investigación irá sacando capas a la cebolla, hasta llegar a su germen y mostrará como se vive con el dolor cuando este es dolorosísimo.

Carlos Portela, guionista, y Keko, dibujante, se enfrentan a ese abismo, que ocuparía un infierno aparte.

Carlos Portela y Keko

Contrition es un relato bien concebido, bien estructurado, bien desarrollado y bien concluido por Carlos Portela. Es una historia terrible i cruel, de víctimas directas y victimas colaterales, de odio y venganza.

Una historia tan negra como la tinta que emplea Keko para desarrollar su técnica profesional de sombras y luces en un claroscuro que es perfecto para mostrar unos rostros que no exponen sus pensamientos, si acaso, resignación y desesperanza.

Por todo ello, Contrition es un comic noir indispensable.

 

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