domingo, 1 de noviembre de 2026

Soy un ángel perdido de Jordi Lafebre

La fortuna nos sonríe de nuevo, ya que estamos ante la segunda entrega de esta hilarante, descarada, fresca, extravagante e impredecible psiquiatra que es Eva Rojas,

Eva Rojas vuelve a actuar, sin haberlo buscado, pero por necesidades del guion, de detective ocasional.

Y culmina con éxito a pesar de que la explicación adolece de un discurso asociativo, producto de una diversidad funcional, y que hace que aparezca como una persona errática cuando solo necesita tiempo para alinear sus ideas y verbalizarlas de un modo más usual.

Todo empieza con Eva y un nuevo paciente y acaba con un aviso, una advertencia o una amenaza, según se quiera entender, que, vista la realidad social, política y judicial de este país, se puede hacer extensivo a cualquier ciudadano que creyendo hacer el bien pueda situarse en el punto de mira de algún poder factico.

En la historia se dan cita, se repasan y se critican, distintos comportamientos urbanos y a quienes obligan, animan o los sufragan y es que todo movimiento empieza con un empujón.

Y entre las idas y venidas de Eva y sus escarceos amorosos; las apariciones de su madre, emotivas e ilustrativas desinflando la realidad; las apariciones de las voces, ese entrañable y particular coro de furias; y el intento de poner orden por parte de Llull y de Merkel, dos maneras distintas de ver la vida, el doctor desde el punto de vista de la racionalidad científica y la subinspectora desde el procedimiento legal, pero sin embargo complementarias, en medio de todo esto se desarrolla una investigación por desaparición que pronto se complica con una muerte y otra y…

Soy un ángel perdido, Soc un àngel perdut en català, presenta un argumento de thriller rico, inteligente y sin fisuras y que da más que lo que se ve a simple vista, por ejemplo tiene dos gloriosas páginas (deberían conformar un cómic propio) dedicadas a ese gran poeta que fue Federico García Lorca y que suponen un homenaje a la persona y al símbolo que son un grito silencioso.

Jordi Lafebre ha conseguido crear un personaje que, una vez conocido, parece que ha formado siempre parte de este imaginario colectivo que ocupan los personajes icónicos del mundo del cómic.

Léan aquí la reseña de la primera entrega: Soy su silencio / Soc el seu silenci

Eva Rojas es personaje que había que inventar y que a bien seguro aún ha de darnos muchas alegrías y cuya proyección internacional ja nadie puede poner en duda.

Entren a formar parte de este club de fans de Eva Rojas y que, para estar acordes con el paciente de la psiquiatra, muy bien podría ser más que un club.