viernes, 12 de septiembre de 2014

Crimen en el paraiso 3

Una serie que adereza asesinatos
en una isla paradisíaca
Crímen en el paraíso sigue siendo esa serie para el verano. Esa serie policial inglesa de género whudunit (Quien ha sido?) que evocando a Agatha Christie adereza asesinatos como quien sirve una macedonia de fruta: a pedazos y bien mezclada.

Saint-Marie es la isla del Caribe y Honoré es el lugar donde se encuentra la comisaría, el mismo Honoré donde la autora inglesa Agatha Christie ubicara su Misterio en el Caribe para deleite de miss Marple.

El 1r episodio de esta 3ª temporada nos presenta al recién llegado inspector Humphrey Goodman como encargado de aclarar el asesinato del inspector Richard Poole, su antecesor, que nos había acompañado en las dos temporadas anteriores.

El caso es complicado y el nuevo sustituto demuestra que además de su aspecto torpe, patoso y desgarbado también cuenta con un cerebro meticuloso y detallista entrenado en la misma escuela policial por donde pasara el fallecido Poole.

La trama de este episodio es un sentido homenaje a la novela, que recomendamos encarecidament 'Cartas sobre la mesa' de la propia Agatha Christie.

Como no podía ser de otra manera, al sustituir un investigador por otro había que diferenciarlos para no caer en la trampa de las odiosas comparaciones directas, así aparte del método policial, ambos protagonistas son completamente opuestos tanto en lo físico como en el carácter.

Ambos muy británicos pero representado formas opuestas en su forma de entender las reglas del vestido y del calzado, de establecer las relaciones sociales y de saber disfrutar de los pequeños placeres y de mojarse, literalmente, en el mar, si se tercia. Aúnque sea para recoger una pelota de criquet.

Inspector Humprey Goodman
Si Poole era un soltero huraño y solitario, el detective inspector Humprey Goodman es en cambio un niño grande amable y sensible al que todo le sorprende y en lugar de preservar su estilo de vida intenta comprender y asimilar lo nuevo que le ofrece la vida en la isla consiguiendolo con resultado dispar lo que plantea situaciones cómicas.

De hecho de eso se trata: poner una persona en un habitat desconocido y observar sus reacciones al compás de la práctica de su trabajo.

Trabajo que realiza con solvencia y enorme eficiencia aunque, eso si, no consigue tomar notas en una libreta como cualquiera haría, sino que lo hace allí donde pilla, ya sea una servilleta de papel, un posavasos, un folleto publicitario, en hojas de árbol o en el dorso de la mano si no hay nada más a mano.

Cada episodio sigue en su línea de descubrir el Cómo, Porqué y Quién comete el asesinato, siempre presente e imprescindible en la serie y servido de distinta manera y en distinto lugar con círculo de sospechosos cerrado y presentado al culpable en reunión conjunta al más puro estilo del inefable Hércules Poirot.

El equipo de investigación lo sigue conformando la subinspectora Camille Bordey (Sara Martins), el recién ascendido subinspector Fidel Best (Gary Carr) y el agente Dwayne Myers (Danny John-Jules) bajo la supervisión del comisario Selwyn Patterson (Don Warrington) y con la presencia de Catherine (Elisabeth Bourgine) como madre de Camille y propietaria del bar donde se celebran los éxitos policiales y otros encuentros remarcables.


El segundo episodio trata del rodaje de una película y de la muerte de uno de los componentes de un equipo tensionado por envidias y celos.

El tercero se mueve en el mundo del arte con una vernisage en una galería de cuadros y un repaso a la historia documentada de la isla.

El cuarto transcurre en un hotel con la tripulación de un vuelo haciendo noche en la isla y el modus operandi es uno de los más puros argumentos de novela enigma policíaca.

El quinto trata del affaire de un ministro con una becaria y ofrece antecedentes familiares de la vida de Camille hasta ahora desconocidos.

El sexto discurre en plena selva con un grupo de ornitólogos en busca del loro de la isla: una rara especie en peligro de extinción y de la que al parecer solo queda una pareja.

En el séptimo la muerte se presenta entre los miembros de una rica familia en una gran mansión situada en una pequeña isla; en un ambiente en donde las comidas se anuncian con batintín.

Y el octavo y último sitúa el asesinato en una residencia para la tercera edad y, como viene siendo habitual en la despedida de temporada aporta un dilema para el inspector de turno, en este caso el inspector Goodman y una confesión acerca de sus sentimientos más intimos.

La serie, en su línea desenfadada con intriga y música bailonga, sigue atrapando por sus elaborados casos criminales de factura whudunit clásica y por unas interpretaciones de sus protagonistas tan naturales como la isla de Guadalupe en Las Antillas del Mar Caribe donde se rueda.

Recuerden aquí la reseña de las temporadas anteriores mientras esperamos la ya anunciada cuarta temporada para 2015:






8 comentarios:

  1. Otras!!!! Me has dejado de piedra.
    Hace unos días acabé la segunda temporada y tenía pendiente el inicio de la tercera. Uff, no sé si sin Poole será lo mismo. Uno le coge cariño y me gustaba mucho su método y esas "alucinaciones" de cuando lo resolvía.
    Qué le vamos a hacer.

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    1. Ciertamente Poole le daba el contrapunto perfecto. El toque complementario, pero con Goodman han potenciado otros aspectos y así se evita recordarlo. El lagarto sigue,
      Saludos!

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    2. Jajajaja, que bueno el lagarto. A ver si hoy mismo veo ese primer capítulo que ayer no pude y aún me tengo que hacer a la idea que Poole no estará.
      Salud.

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    3. Veràs como se convierte en un cadáver muy digno y deja un caso verdaderamente complejo.
      Ánimo!

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  2. Desconocía la existencia de esta serie. Bueno, de esta y seguro que de muchas otras :D
    Un placer leerte como siempre, Jordi.

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    1. Ver esta serie ahora te permite creer que las vacaciones aún continúan.
      Gracias y un abrazo!

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  3. Como siempre un placer leer tus reseñas Jordi. Das en el clavo...y yo que no había visto esta serie ya estoy intrigado. ¿ O se dice interrobangado?

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    1. Creo que el verbo interrobangar está todavía debatiéndose en el si de la Academia, con partidarios y detractores en perfecto equilibrio. Todo se andará ;-)
      Gracias por tu elogio y tu comentario JuanMari y un abrazo

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