Inteligente, interesante e inquietante. |
Marsella está que arde por una ola de atentados que tiene
a todo el mundo atemorizado y casi sin ánimos para salir a la calle. En medio
de esta tragedia colectiva se desarrolla otra individual que tiene el efecto dominó
de afectar a terceros.
Alex Clément ha muerto y como sucede con tantas otras muertes, se ha interrumpido una secuencia de hechos planificada; citas agendadas ya no se realizarán y acuerdos pactados no se cumpliran. La muerte no atiende lo pendiente.
Mathieu Arthaud, un estudiante de derecho, junto al
portero del edificio, ha encontrado el cadáver del señor Clément en su piso y
cuando regresa después para recuperar unos documentos se encuentra con Alice,
limpiadora a horas, y después llega Antoine, el pizzero y se desencadena la
trama que antecede a la tragedia ya que nadie sabe lo que el señor Clément se
traía entre manos.
La trama se desarrolla en tres capítulos, o mejor en tres
actos y mientras que los dos primeros presentan distintas acciones realizadas por
distintos protagonistas, en realidad estas se suceden en el mismo tiempo solo que en lugares
distintos, preparando así un crescendo en la tensión y en el interés quedando
todo preparado para resolverse en un tercer acto final más que sorprendente.
La trama, en todo momento en clave de humor negro,
transita encallando situaciones para luego desencallarlas de la forma menos
deseada para quien las sufre con lo que origina un nuevo giro y una nueva
complicación y así hasta un retorcido final.
Resulta un guión, de la prolífica Delphine Rieu, muy bien planificado y
la trama elegida para su desarrollo es la más adecuada para este género noir al que tan bien representa con un
dinámico ritmo narrativo cuajado de suspense, intriga e ironía, del destino,
pero feroz ironía en todo caso y presente de principio a fin.
Mathieu, Alice y Antoine |
El dibujo, a cargo de Emmanuel
Lepage, es dinámico a juego con la trama, cada viñeta muestra movimiento, no hay
planos estáticos ni tan solo en los compases de espera.
El ritmo está
presente en cada trazo y sirve para encadenar una viñeta con la otra para que
la narración sea sumamente fluida y mantenga la expectación.
El cómic no tiene color pero de tan amplia como es la
gama de grises, que la acuarela se encarga de aplicar capa sobre capa, se podría
decir que está coloreado en luminoso blanco y negro.
Inteligente, interesante e inquietante. No se lo pierdan.
0 comments:
Publicar un comentario