domingo, 23 de octubre de 2022

El pasado nunca nos olvida de Daniel Jerez

El pasado siempre está ahí para recordarnos quienes somos y de dónde venimos. El pasado es ese conocido pesado que no nos permite pasar página. Esa sombra pegada al cuerpo que se arrastra por el suelo o por las paredes pero que nunca, nunca, nos suelta.

Hay pasados satisfactorios que se recuerdan con agradecimiento, hay pasados molestos que cuanto más se intentan olvidar más presentes están. Y hay pasados ominosos y cruentos que no se quiere que nadie más sepa.

En un pasado no muy lejano, en 1940, un vuelo acrobático de exhibición de un caza alemán, un Messerschmitt acaba en tragedia. El aparato no levanta el vuelo en un picado y se estrella en un suelo de marismas formado por fango y aguas subterráneas, que rodea el aeropuerto barcelonés en El Prat de Llobregat. Y permítanme el chascarrillo pero viene al pelo: …y de aquellos barros, estos lodos…

Hoy, noviembre de 2002, más de sesenta años después y una vez ubicado el lugar se procede a su recuperación. Nadie sospecha que con la extracción de los restos del aparato va a aparecer también algo imprevisto que, como tópica caja de Pandora, va a desatar un piélago de calamidades que van a ir encajando en una suerte de investigación periodística que Sebastián Acosta va a llevar a cabo.

Sebastián va a ir avanzando por ese terreno pantanoso que ya no solo es físico sino que afecta también a emociones y sentimientos y su relación con la familia, las amistades, colegas del trabajo y fantasmas del pasado, literalmente.

Deberíamos conocer mejor el lugar que nos ha visto nacer y crecer, así conociendo el pasado, el presente se presentaría con más nitidez. Pero un espejo con el azogue manchado y quebrado solo es capaz de ofrecer un reflejo sesgado de la realidad y Sebastián constata que es en uno así donde se ha estado mirando todo el tiempo.

Daniel Jerez, el autor, ha integrado El Prat de Llobregat en una trama criminal hasta el punto de que sin la población la novela no sería lo mismo. Sus localizaciones resultan determinantes, por su vivida descripción, para entender cómo fue posible que el delito se diera y por eso juega el papel de figurante con texto.

El pasado nunca nos olvida contiene una historia contada con los recursos del thriller: atmósfera de peligro latente, situaciones inquietantes, tensión emocional introspectiva y proyectada, una investigación que va desvelando poco a poco pero que permite al lector ir ligeramente por delante del protagonista principal y un desenlace inesperado.

Y a su vez El pasado nunca nos olvida es una novela negra que destapa actos viles producto de una ambición desmedida en una trama de corrupción y poder opresor.

Si hay alguien del Prat de Llobregat en la sala, esta novela es de lectura obligatoria y si no, también.

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