domingo, 22 de febrero de 2015

Muerte en el Sena de Dominique Sylvain

 Aunque la novela negra Muerte en El Sena empieza con la extracción del fondo del río del cadáver de una joven, por parte de un buzo de la policía fluvial, y sigue con dos muertos y un herido en coma, es la desaparición de Louis Manta el disparador de la trama, aunque como ya se verá, nada es gratuito y si la novela tiene ese inicio por algo será.

En el microcosmos que conforman las calles y tiendas del barrio parísino donde viven y por donde se mueven la ex comisaria, por jubilación, de la policía francesa Lola Jost y su amiga americana masajista, por necesidad económica, Ingrid Diesel, también hay espacio para los misterios.

Como el que representa la súbita e insospechada desaparición sin indicio alguno del joven Louis Manta, el lava cabezas de la peluquería senegalesa de Lady Mba. Y como que ésta es amiga de Maxime y en el restaurante de éste es donde comen y pasan las horas Lola e Ingrid, pues ya tenemos las razones de que las dos se vean metidas en el asunto por aquello de hacer favores y ayudar en temas a los que la policía no puede dedicar ni tiempo ni recursos.

Una investigación en la que pasan cosas aunque el ritmo no las acompañe. Una investigación en la que los desaparecidos cuentan más cosas con sus ausencias y sus silencios que los presentes con su parloteo.

Tras un inicio relámpago, la novela entra en el letargo de la presentación del argumento; suerte que pronto introduce a los secundarios que reviven el ritmo y mantienen mal que bien la novela a flote hasta el final, en que acaba sumergida bajo el agua. Literalmente.

Dominique Sylvain confecciona la novela como un guiso. Los primeros ingredientes aportan poco color, poco sabor y olor y no se imagina hacia donde irá el plato. Es la progresiva incorporación de nuevos ingredientes (personajes) y sus relaciones entre ellos (especias) lo que va conformando una imagen distinta de la inicial, más apetitosa y va redondeando el argumento (el plato servido) hacia un final más propio de una novela de aventuras que de una novela negra, pero precisamente por eso, resulta novedoso y con sabor a islas de las especies.

Y son precisamente esos personajes secundarios, el modo de caracterizarlos y la sabia dosificación al darles voz y ponerlos en escena gradualmente en el momento adecuado, ni antes ni después, el verdadero mérito de esta novela.

En Muerte en El Sena, tercera entrega de la serie protagonizada por Lola e Ingrid, se mantiene ese tono costumbrista multiracial y colorido que nos es familiar; como también lo son las puyas que se lanzan las dos protagonistas con un particular pero alegre sentido del humor en esos diálogos agudos y sarcásticos y como era de esperar las tirantes relaciones con el comisario actual en el puesto que ocupara Lola. Estamos en casa.

De nuevo una muestra de esa novela francesa que le está dando un baño, en el Sena, a los tópicos para mostrar una cara distinta.

Como una medusa letal: atractiva a la vista y silenciosa al oído.

Aún y así en esta tercera novela de la serie tiende a caer en los derroteros ambivalentes que ya mostrara en la segunda entrega, donde la cal y la arena no mantenían la proporción adecuada, por lo que la capacidad de sorprender y los recursos empleados en confeccionar un guión novedoso con que deleitara en la primera entrega y recogiera las mejores expectativas no se encuentran en ésta, aunque se aproxima más que lo hiciera la segunda.

Las reseñas de las otras novelas de la serie:





jueves, 12 de febrero de 2015

La sonrisa del diablo de Annelie Wendeberg

Del diablo es peor la sonrisa
que la carcajada
La sonrisa del diablo es la primera novela de la serie Los crímenes de Kronberg, que toma el nombre de su protagonista, el doctor Anton Kronberg.

El doctor Anton Kronberg es un joven eminente epidemiólogo formado en Alemania y actualmente ejerciendo en el Guy's Hospital de la capital británica.

Pero el doctor Kronberg esconde dos secretos: el primero el origen de una escalofriante y oculta cicatriz, el segundo es que el doctor es en realidad una doctora.

Anna Kronberg es el doctor Anton Kronberg; una luchadora incansable que no duda en disfrazarse de hombre, cuidando hasta el mínimo detalle, como lo demuestra su astucia en el mingitorio, para poder materializar su deseo que no es otro que el ejercicio de la medicina en una época en la que, como tantos otros temas, es terreno absolutamente vedado al género femenino.

Anna Kronberg adopta el nombre masculino de su padre, Anton, y consigue con su esfuerzo y tenacidad completar brillantemente unos estudios y, en el ejercicio de su profesión, un reconocimiento profesional inapelable y así es como se convierte siempre en la primera opción de consulta de Scotland Yard ante los casos sospechosos de infección o envenenamiento.

El inefable Sherlock Holmes
Es precisamente acudiendo a unos de esos requerimientos cuando además de con el cadáver se topa con un individuo cuya sola presencia inmediatamente le supone experimentar lo más parecido a una descarga eléctrica. Se trata de un detective asesor de la policía, peculiar y escrutador individuo, que responde al nombre de Sherlock Holmes.

La química entre ambos es instantánea y va a suponer desde ese mismo instante unos diálogos agudos y una efervescencia de sentimientos difícil de controlar. Y muy fascinantes de conocer. Una lucha de egos que tanto se repelen como se atraen con idéntica intensidad.

El cadáver, para cuyo análisis ha sido requerida, presenta síntomas de infección por cólera y lo primero es conocer al máximo el riesgo de propagación y asegurar el perímetro para evitar que la enfermedad se pueda expandir más allá de lo que ya viene siendo una de las causas más frecuentes de defunción de ese Londres de 1889.

Aunque pronto el cadáver va a representar solo una de las múltiples preocupaciones que van a sucederse a ritmo vertiginoso.

A partir de ese momento ambos, Kronberg y Holmes, se lanzan de cabeza al caso que los ha unido. Las decisiones se toman con rapidez, las consecuencias no tienen cabida en la reflexión previa; las acciones se ejecutan con inmediatez, las repercusiones son los daños colaterales propias de la reacción y sus riesgos son despreciados.

Práctica de la medicina en la época victoriana
De la mano de Anton Kronberg, hombre, entraremos en salas de hospital para conocer el precario estado de la sanidad pública y el abandono de pacientes y nos encerraremos en laboratorios para evolucionar vacunas contra los agentes bacteriológicos que están devastando la población.

De la mano de Anna Kronberg, mujer, andaremos por calles peligrosas siempre susceptibles de ser atacados, el género femenino resulta demasiado atractivo a ojos perversos, y conoceremos la desesperación de barrios hacinados de mendigos donde la supervivencia es la única ley.

Mujer victoriana
Y viviremos la dualidad que supone ser hombre de día y mujer de noche. Ser hombre entre colegas de oficio y ser hombre deseado por las enfermeras, y no poder ser mujer más que en la más estricta intimidad y solo a ratos y aún y así reprimiendo su verdadero yo.

Una dualidad esquizofrénica y enormemente rica en puntos de vista. Una dicotomía resuelta correctamente sin caer en banalidades, ni recursos fáciles y sin fatiga para el lector.

Sherlock Holmes no es el principal protagonista pero su implicación heroica y sin límites en el caso y sus habilidades y sus insuperables dotes para la observación y la extracción de deducciones conforman la parte detectivesca y policial de la novela en armonía con la parte de aventuras que protagoniza Anna Kronberg.

Esta interrelación del siempre cerrado universo holmesiano con el universo femenino que aporta la doctora Kronberg extrae de ambos lo mejor de si mismos. Anna Kronberg es, por su inteligencia, dotes de observación y sagacidad, el contrapunto femenino a Sherlock Holmes que sus aventuras necesitaban para mostrar otro cariz y para Anna sin la presencia del detective sus capacidades no hubieran lucido, y tal vez ni se hubieran manifestado, como lo han hecho.

El universo holmesiano se circunscribe a la figura del detective ya que aparte de unas breves apariciones de Watson, ni Mycroft ni la señora Hudson ni el inspector Lestrade juegan más que de oídas en esta partida.

Un Watson que en esta ocasión no ejerce de biógrafo, solo de amigo y doctor, ya que la narración nos llega escrita en primera persona por parte de Anna Kronberg.

Annelie Wendeberg
La lectura de la novela de Annelie Wendeberg transcurre en un suspiro y el suspense presenta el grado de dosificación preciso para no decaer ni un solo instante, como ya se intuye desde la ilustración elegida para la cubierta, a pesar de que la trama policial se nos descubre con bastante anticipación.

La sonrisa del diablo, el único título traducido de los tres publicados de la serie Los crímenes de Kronberg, ofrece una auto conclusión para este primer volumen que contenta pero cuya simpleza no está a la altura de los dos cerebros que la protagonizan, lo que nos hace suponer, y esperar, que en su continuidad va a encontrarse el verdadero meollo de la obscura trama que recién asoma.

Bien pensada, bien escrita, mejor ambientada. Un crimen no leerla.

La espera a las próximas entregas se va a hacer interminable.

Mientras tanto escuchen La tempesta di Mare, la pieza de Vivaldi que interpreta con su violín y elocuente fogosidad Sherlock Holmes y que le proporciona a la perspicaz Anna información de la vida interior del genial detective.

lunes, 9 de febrero de 2015

Los cuerpos extraños de Lorenzo Silva


En Los cuerpos extraños, Vila
y Chamorro se comen una paella
Es domingo, día de descanso dominical, día para honrar al señor en muchas de las religiones que confortan a sus fieles, día para compartir con la familia.

Día de celebración como lo está disfrutando Rubén Bevilacqua, el brigada de la Guardia Civil protagonista de, con esta, una serie de ya ocho novelas publicadas.

Rubén Bevilacqua, Vila para facilitar la mención de su italiano apellido, ve turbado el placer de la fiesta por la llamada de un superior con la denuncia de un asesinato. Se ve que no todo el mundo descansa en domingo.

Y rápidamente convoca a la sargento Virginia Chamorro y el guardia Arnau para desplazarse a la costa valenciana donde le esperan para traspasarle la responsabilidad de las investigaciones.

En esta ocasión Vila y su equipo van a enfrentarse a un caso de esos que sacuden cada día la conciencia ciudadana, encienden ira e impotencia y son fábrica involuntaria pero de incidencia directa de nuevos indignados.

Van a enfrentarse con el asesinato de una alcaldesa liberal, Karen Ortí Hansen, en el amplio significado del calificativo tal vez por sus genes europeos, y van a encontrarse con un ambiente enrarecido con distintas líneas de investigación, envidias, lujuria, arribismo, especulación y corrupción, todas factibles y todas sentadas a la mesa de juego donde las apuestas son altas y sólo se admiten jugadores por invitación.

Lorenzo Silva sigue poniendo en boca de sus mangas verdes ese lenguaje castrense en exceso trufado de ribetes castizos y rancias coletillas; y a buen seguro que las nuevas hornadas de números de este cuerpo ya las han trascendido y tal vez preferirían verlo renovado.

Y lo emplea para articular una novela negra, una de las más flojas de la serie, de denuncia social que bebe en exceso del momento actual, y que pierde por momentos su norte que ha de ser fabular dentro de la realidad, y que ofrece poco suspense policíaco al ser fácilmente detectado hacia donde apunta la culpabilidad al momento de haber oído a todos los protagonistas.

La fenomenología delictiva basada en la especulación, el favoritismo, la connivencia, el nepotismo, la corrupción y la prevaricación ha calado en la calle y en los hogares, alimentada desde los medios, ya sea tratándola en noticias, temas de debates y tertulias de televisión y de radio y artículos en los periódicos, y por tanto está tan imbuida en la cotidianeidad que ha conseguido casi desplazar los temas recurrentemente habituales en barras de bares, comidas de trabajo y alrededor de la mesa familiar.

 
Es por eso, por esa saturación, por esa proximidad, por esa recurrencia, por las que si la novela negra trata estos mismos temas del presente y el lector los lee en el mismo tiempo presente, el mismo tiempo en que se está divulgando por los medios: la realidad y la ficción tienden a confundirse.

Y eso aleja la intención inicial de tomarse la lectura de una novela como momento de evasión. Uno lee esta novela y ve un programa de televisión y ya no sabe cual protagonista es el de la novela y cual el de la realidad. Demasiado próximo el tema para tomar perspectiva. O al menos es lo que a mi me ha sucedido.

La novela adolece de mucho formalismo castrense, lo que le da veracidad a las situaciones y a los diálogos entre agentes pero le resta la frescura que sobresalía en las primeras novelas de la serie. Será que ésta, como los personajes, también envejece.

La BSO la pone Franco Battiato y su Se mai y si quieren poner en su móvil el tono que tiene Vila ya saben: Primer movimiento de la Quinta de Mahler.

Del mismo autor y aquí, reseña de La marca del meridiano

miércoles, 4 de febrero de 2015

La caza, The fall, temporada 1

La caza. ¿quién caza a quién?
The fall, La caza, es una serie más de tv dentro de la oferta de series policiales.

Presenta como primera seña distintiva el mostrar desde el primer momento a un asesino en serie, Paul Spector (Jamie Dorman) que tiene perfectamente interiorizada la dualidad Jekyll y Hide al ser durante el día un atento esposo y un cariñoso padre además de un implicado orientador psicológico de parejas con problemas y transformarse durante la noche en un depredador que estudia a sus víctimas, les infunde miedo y las acaba asaltando, violando y asesinando guardándose objetos como trofeos y fotos como recuerdo dentro de un diario personal.

Como segunda seña diferenciadora está el que los hechos transcurren en Irlanda del Norte, en una Belfast sacudida por los enfrentamientos entre las distintas facciones y contra la policía inglesa, por lo que el ambiente en el día a día en la calle es tenso y ya sumamente peligroso como para añadirle la búsqueda de un asesino en serie.

Y la última seña de identidad es la personalidad de la detective Stella Gibson (Gillian Anderson, la Scully de Expediente X) tan metódica como su presa, tan poco asertiva como fría y alejada de sentimientos que pudieran debilitarla, tan autosuficiente como implacable.

Thriller psicológico que supone el enfrentamiento entre dos seres meticulosos, calculadores y ambos depredadores, uno sometiendo violentamente a sus víctimas; la otra seduciendo intensamente a sus víctimas. El uno a mujeres; la otra a hombres. Ambos distintos pero con mucha similitud en sus formas de ver la vida; ambos más cerca de lo que podría parecer.

El es cazador y a la vez presa en la caza que él mismo ha desatado.

La filmación presenta un ritmo intimista donde los haya y en todo momento. Y como corresponde a ese tono, es de ritmo lento, como lo son los comportamientos de los protagonistas a pesar de la intensidad en la que viven sus vidas. Terrorismo en las calles, asesino en serie en los hogares, corrupción en la comisaria. Ingredientes todos capaces de armar una bomba de amplia onda expansiva.

En la serie se vive más el día a día de la preparación del asalto y de su vida profesional y familiar por parte del asesino y del día a día de la investigación y vida privada de la detective que no en los actos delictivos en sí mismos que se muestran sin incidir ni en la violencia ni en el sexo.

La caza: ¿el cazador, cazado?
The fall, La caza, guión de Allan Cubitt y dirigida por él mismo y por Jakob Verbruggen cuenta con dos temporadas emitidas y van por la 3ª

A pesar de que estén claros los roles y las intenciones desde el principio, de que se anticipe prácticamente todo lo que vaya a suceder, es notable el grado de tensión que se consigue.

Es de lamentar en cambio el proceso de montaje de la serie; intercalando casi fotogramas que no secuencias, de los actos del asesino y de los de la detective, con lo que pretende vivir en tiempo real ambas vidas se traiciona a sí mismo al conseguir dispersar la atención.

El fín de la primera temporada no deja más que una duda: ¿quién caza a quien?

domingo, 1 de febrero de 2015

El caso del mayordomo asesinado por Marco Malvaldi

Las novelas son distintas unas de otras, pero las hay que además de serlo tienen la capacidad de demostrarlo de forma insultantemente atrevida y simpática. El caso del mayordomo asesinado es de esas.

Refresca al género de novela policíaca y lo consigue con desparpajo y saliendo airosa. El título (un acierto editorial ya que el título original Odore di chiuso, Olor a cerrado, se refiere al rancio abolengo de la familia y su poca apertura a las nuevas realidades) ya es una premonición: muere quien debería ser el asesino, por cierto, tópico tan falso como repetido, y precisamente con este guiño el título ya realiza toda una declaración de intenciones.

El castillo del barón Alinaro Bonaiuti, séptimo barón de Roccapendente, es el escenario del crimen. Crimen en habitación cerrada mediante envenenamiento, donde todos los presentes son sospechosos: el conde, sus hijos, su madre y la dama de compañía, las primas solteronas, la doncella, el capataz, los dos invitados y el mayordomo Teodoro, aunque éste sea la víctima bien pudiera ser incluido en la lista.

Personajes de tipología, oficio y beneficio que, por si no fuera evidente, el autor los caricaturiza con tal hipérbole de hechos y tal histrionismo de actos que son dignos, todos ellos, de formar parte de una representación teatral. Pero no como actores de carne y hueso sino como polichinelas de un teatro de marionetas de llamativos maquillajes.

Si la novela El caso del mayordomo asesinado en lugar de leída fuera cantada sería, sin duda, una ópera bufa. Y alguien podría considerar su escenificación.

Marco Malvaldi no solo homenajea a la clásica novela de detectives británica respetando el escenario más genuino, un castillo, solo que ubicándolo en Italia, en la Toscana, sino que aprovecha también para lanzar una ácida crítica a los que disfrutan de títulos nobiliarios como privilegio recibido por la gracia divina. Que en esa época poca gracia hace.

Interior de un castillo en la Toscana
Describe la realidad en la que vive ese representación de la nobleza, una realidad extinta que solo existe en ese hábitat que circunda el castillo. Y lo hace royéndoles hasta el tuétano, para no dejar ni una de sus miserias por mostrar.

Y lo hace con humor negro aunque tenga que recurrir al sarcasmo al no practicar la fina ironía británica. Y lo mismo acaba sucediendo con la trama criminal que se despacha con rapidez al no disponer del entramado de sospechas que seduce en la novela policial británica.

El autor compensa con la mezcla de voces narrativas en la que a la omnisciente que preside la obra, pone la suya ya sea como primera persona (cuando cambia de registro y narra con expresiones actuales fatigado de impostar el lenguaje de finales del XIX) o como tercera persona (cuando se refiere al autor de la novela para explicar lo que se está leyendo). Valiéndose de los distintos instrumentos para ir punteando la melodía principal.

Resulta una lectura entretenida, ágil y bien estructurada. Y además es corta.

Marco Malvaldi es el autor de la Trilogía del Bar Lume:




Tal vez prefieran acompañar la lectura degustando el plato principal de la novela y que ha llevado de cráneo a Pellegrino Artusi, hasta el punto de incluirla en su recetario de próxima publicación:

El brazo de gitano salado (no tiene forma de brazo aunque la receta si es gitana)

Ingredientes:

500 gr de atún en aceite
2 pimientos amarillos
300 gr de pan duro
100 gr de aceitunas negras
2 huevos
2 dl de leche
3 cucharadas de aceite
20 gr de mantequilla
40 gr de pan rallado para rebozar
0,5 dl de nata de cocina
2 tallos de apio de palmo de longitud
Perejil picado

Preparación:

Precalentar el horno a 200º

Deshuesar las aceitunas y reservar. Desmenuzar el atún con un tenedor, escurrir gran parte del aceite y reservar. Escalibar los pimientos, pelarlos, quitarles las semillas y cortarlos a cuadraditos y reservar.

Poner la leche en un cazo y llevarla a ebullición, retirar y dejar ablandar el pan en ella.

En una paella poner el aceite y sofreír el apio troceado y en cuanto coja color añadir el pimiento y remover y casi inmediatamente (el pimiento ya está cocido) añadir el atún desmenuzado, seguir removiendo para que reduzca y añadir las aceitunas deshuesadas, el pan ablandado y escurrido, el perejil picado, sal y pimienta al gusto, remover bien todo y sacar del fuego poniendo la masa en un cuenco y dejar que se enfríe.

Una vez fría, añadir los huevos y mezclarlo todo con los dedos y añadir la nata líquida y seguir mezclando para que se incorpore homogéneamente.


Engrasar con la mantequilla una fuente para horno y espolvorear el fondo con la mitad del pan rallado, a continuación volcar la masa, alisar y cubrir con el resto de pan rallado y poner a cocer en el horno precalentado hasta que esté dorado.

martes, 27 de enero de 2015

Torso de Brian Michael Bendis y Marc Andreyko

Está el torso pero
¿dónde está la cabeza?
Torso es un cómic de factura cinematográfica y no solo porque se valga de fotografías como fondos o incluso como viñetas o parte de ellas, sino también por su construcción argumental, su empleo de los distintos puntos de vista de los personajes muy similares a los planos de cámara y a su empleo de claroscuros que parecen propiciados por potentes focos de los empleados en los rodajes de films.

Sin olvidar el empleo de viñetas a modo de fotogramas de imagen repetida y congelada en las que solo varían los diálogos. Más cinematográfico imposible.

Es una novela gráfica de trazo tosco hecho a propósito de más de 250 páginas. Como bosquejos tomados sobre la marcha en los lugares en los que suceden cosas y el dibujante se encuentra allí cubriendo la noticia. Apuntes al natural.

Con ello pretende transmitir más por lo que se intuye que por lo que se ve. Pretende contagiar de un sentimiento, una emoción, una ansiedad. Y en donde los diálogos tienen tanto peso como el dibujo.

Apunte al natural de la búsqueda de un cadáver
Es también un relato periodístico, el seguimiento de un caso criminal con varios cadáveres en su haber, y lo es por su modo de plantear el avance, seriado, obligado a ello por la necesidad de ir cubriendo, como si fueran noticias, los sucesivos descubrimientos que van apareciendo.

Pero ante todo y sobretodo es un magnífico exponente de la creatividad en un cómic. De como es capaz de estructurar las viñetas dentro de la página para que esta participe también reforzando su contenido. Tanto de viñetas como del contenido de estas.

En esta ocasión el continente, la página, tiene gran importancia.

Y esto no es, no era, nada habitual ya que la pauta de lectura generalmente la establece el dibujo. Y las líneas de atención, aunque éstas son invisibles para el lector, están convenientemente tenidas en cuenta por el dibujante al componer la página.

Empleo de doble página con diálogos en vertical
Brian Michael Bendis rompió esquemas: invirtió páginas, alternó lectura vertical a horizontal, obligó a leer páginas en espiral, empleó doble página de modos inimaginables; todo vale para transmitir energía y tensión.

Transgrediendo en el modo de hacer es como mejor se explica como transgrede un delito la vida cotidiana. Como voltea los esquemas; es dar una voltereta para explicar que la tierra gira sobre si misma.

Torso , subtitulado El descuartizador de Cleveland, relata la pasión criminal vivida en Cleveland entre 1935 y 1939. Unos hechos reales (como demuestran los documentos gráficos extraídos de periódicos e informes policiales de las últimas 15 páginas) que consiguieron que el miedo anidara en los habitantes de la ciudad.

Los crímenes de un asesino que descuartiza a sus víctimas impidiendo o retrasando su identificación y que tiene a Elliot Ness como su principal perseguidor. Un Elliot Ness instalado en Cleveland como Director de Seguridad después de su etapa de Chicago y cuya fama, y la de sus intocables, le atorga veneración de la ciudadanía.

Todo un pulso entre un asesino sin escrúpulos y un policia que está dispuesto a sacrificar los suyos.

Brian Michael Bendis
Torso es la culminación de las primeras incursiones, de su primera etapa, en el medio del cómic de Brian Michael Bendis (ayudado en esta ocasión de Marc Andreyko) que ya da a entender que estamos ante alguien incorfomista y que va a hacer lo imposible por salirse del mainstream comiquero.

Obras anteriores son Fire (1993), Goldfish (1994), Jinx (1996) y luego vendría la reseñada Torso (1998); desde estas obras inició una carrera meteórica, sobre todo en Marvel.

El tiempo daría la razón a sus postulados. Y por consiguiente crearía legión de fans y de detractores. No todo lo hecho después tiene la misma calidad ni la misma repercusión pero no hay que negarle su aporte al medio.

martes, 20 de enero de 2015

El misterioso caso de Styles de Agatha Christie

El misterioso caso de Styles
En este 2015 entramos en el año Agatha Christie por excelencia: en septiembre se cumplen 125 años de su nacimiento (15.09.1890 - 12.01.1976) y se esperan festejos, revisitaciones, reediciones, conferencias, publicaciones inéditas y emotivos recuerdos y homenajes.

Blog Interrobang se suma desde ya y lo hace reseñando la primera novela policiaca que publicó la hoy considerada dama del crimen: El misterioso caso de Styles que fue puesta a la venta en el Reino Unido el 21 de enero de 1921 (aunque en Estados Unidos fuera un año antes). Hace exactamente 84 años.

Si aún no la han leído ¿qué mejor momento que su efemérides para hacerlo? y si ya lo hicieron, ¿qué mejor día para su reelectura?

Ni Agatha Christie, ni nadie podían imaginar que era el inicio de una larga lista de éxitos. Ni ella ni nadie podían imaginar el importante papel que sus novelas iban a tener en la evolución del género y en lo que hoy es la novela policiaca y la novela negra y los mestizajes aparecidos.

Todos llevan en su ADN un gen Christie. Mal que pese a algunos cortos de vista que solo consideran la novela negra americana y relegan esos crímenes envenenados.

Agatha Christie la escribió como un divertimento, sin presumir continuidad en su carrera. Y la concibió respondiendo a un desafío de su hermana Madge que la retó a escribir una novela de detectives.

Agatha Christie en la época de
El misterioso caso de Styles
O sea que en 1916 la escritora británica se puso a redactar esta novela. Para ello hizo acopio de sus conocimientos de la campiña inglesa y sobre todo de su experiencia, efímera, como asistente en un hospital y en donde aprendió de medicamentos y venenos.  Dos semanas de aislamiento, centrada solo en la escritura, en el Hotel Moorland completaron la obra. Y cuyo resultado es hoy ya conocido: El misterioso caso de Styles.

La novela transcurre en 1917. El año y la llegada de refugiados belgas a Inglaterra huyendo de los horrores de la Gran Guerra, inspiraron la nacionalidad del que sería uno de los detectives más reconocidos de la literatura policial: Hércules Poirot.

Poirot es uno de esos refugiados al que rescata del anonimato el capitán Hastings, que lo reconoce por haberlo tratado anteriormente en el continente.

El asesinato en Styles Court, donde se aloja Hastings al ser amigo de la familia, hace el resto. Y así el ex-policia belga Hércules Poirot vuelve a ser útil y puede mostrar su agradecimiento por la familia y el país que le ha dado una segunda oportunidad poniendose manos a la obra en la investigación y, claro está, resolviendo el caso.

El misterioso caso de Styles es una novela (ahora lo sabemos) típica y tópica en cómo se concebían por aquel entonces este tipo de argumentos. Novela policial británica ajustada a sus cánones.

Hay que recordar también que el final fue cambiado a sugerencia del editor y por tanto la exposición de la solución de Poirot frente a un auditorio, que se repetiría formando parte de la idiosincrasia del detective belga, fue fruto de un comentario casual.

Tres cabezas de serie en el reparto: Poirot, Hastings y el inspector Japp, de Scotland Yard. Y un crimen, como no podía ser de otra manera, cometido en una habitación cerrada.

El resto, como se suele decir, es Historia.

De la misma autora y en este mismo blog: Navidades trágicas



miércoles, 14 de enero de 2015

Programa BCNegra 2015

Programa BCNegra 2015 en castellano.

Un año más y van 10 la obligada cita entre escritores y lectores y editores y libreros y blogeros, que son lectores reseñadores. Un año más y van 10 los recintos se van a quedar pequeños (vayan con tiempo a coger sitio) para acoger a todos los que nos gusta la novela policial, novela negra y thriller.

Por cierto, importante, este año cambiamos el cuartel central de La Capella por el Conservatorio del Liceo en la calle Nou de la Rambla, 88.

Y otra vez, como en anteriores ocasiones, habrá música, cine y otras artes relacionadas con el género.

A continuación, y a la espera de que salga la versión bonita en pdf con detalle biográfico de los participantes y relación de otros eventos satelites a los actos principales, tienen la agenda  de la BCNegra 2015 para organizar la suya propia.

A disfrutar y nos vemos en Barcelona!

Jueves 29 enero

20:00 Acto Inaugural entrega del VI Premio ‘Crims de tinta’ en el Auditorio RBA en Diagonal 189, con invitación (solicitar antes del 23 de enero a infoicubcn@bcn.cat.)

Viernes 30 enero

18:00 Biblioteca Jaume Fuster inauguración de la exposición ‘Cubiertas de color en un tiempo gris. Años 40, 50 y 60’ con Joaquin Noguero y Paco Camarasa. Hasta el 18 de marzo.

19:00 Biblioteca Jaume Fuster ‘Charla con Anne Perry con la autora y Francisco Luis del Pino

Sábado 31 enero

11:30 Biblioteca Barceloneta-La Fraternitat, Mesa redonda ‘Barcelona, capital de la novela negro-criminal europea’ con Sebastià Bennasar, Josep Camps, Lluís Llort, Rafa Melero y José Luís Muñoz; modera Cristina Fallarás.

Domingo 1 febrero

12:00 Museo Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) Mesa redonda ‘Bajos fondos’ con Dani el Rojo, Jordi Solé y Eduard Vallès; modera Josep Miquel Faura.

Lunes 2 febrero

16:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘La primera huella’ con Pere Cervantes, David Llorente, Carme Moreno y Albert Pijoan; modera Nacho Cabana.

17:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Nuevas geografías criminales’ con Nieves Abarca, Vicente Garrido, William C. Gordon y Zygmunt Miloszewski; modera Pilar Argudo.

18:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘¡Viva Darwin!’ con Toni Hill, Andreu Martín, Jaume Ribera y Lorenzo Silva; modera Rosa Ribas

19:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, charla ‘Queremos tanto a Mankell’ con Paco Camarasa y Beatriz de Moura.

19:30 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Los hipócritas’ con José Luís Caballero, Antonio Manzanera y Fernando Rueda; modera Jordi Bordas.

Martes 3 febrero

12:30 Auditorio de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna-Universitat Ramon Llull, mesa redonda ‘Catalunya tierra de crímenes’ con Margarida Aritzeta, Jordi Boixadós, Jordi Cervera, Marc Moreno y Josep Torret; modera Rafael Vallbona.

16:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘El gran frío de la sombra del sable en la última llamada’ con Empar Fernández, Rosa Ribas y Jordi Sierra i Fabra; modera Marc Balcells.

17:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘La salud y la industria’ con Alberto Curiel, Belén Lopetegui y Maribel Medina; modera Jordi Carbonell.

18:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Con B de Buenos Aires, con B de Barcelona’ con Tatiana Goransky, Ernesto Mallo y Claudia Piñeiro; modera Matías Néspolo.

19:30 Auditorio del Conservatori del Liceu, charla ‘El escocés tranquilo’ con Philip Kerr y Antonio Lozano.

Miércoles 4 febrero

16:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Fronterizos’ con Alejandro Corral, Marcos Chicot, Augusto cruz y Milo J. Krmpotic; modera Álvaro Colomer.

17:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Nos gusta el amarillo’ con Donato Carrisi, Roberta de Falco (Roberta Mazzoni) y Antonio Manzini; modera Maurizio Pisu.

18:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Crímenes de leyenda’ con Dolores Redondo, Mikel Santiago y Yrsa Sigurdardottir; modera Joaquím Roglan.

19:30 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Economía criminal de la ciudad’ con Itziar González, Dolores Juliano, Antoni Rodríguez Herrera y Carlos Quílez; modera Javier Alegría.

Jueves 5 febrero

12:30 Auditorio de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna-Universitat Ramon Llull, mesa redonda ‘Negra y dibujada’ con Pepe Gálvez, Josep Rom, Juan Sasturain y Jaume Vidal; modera Octavi Botana.

16:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Cuando el crimen deviene psicológico’ con Christoffer Carlsson, Charlotte Link y Anna María Villalonga; modera Toni Marín.

17:00 Auditorio del Conservatori del Liceu, mesa redonda ‘Sudor y corrupción’ con Leandro Pérez, Santiago Rocangliolo y Juan Sasturain; modera Luis Alejandro Díaz.

19:00 Saló de Cent de l’Ajuntament de Barcelona entrega del X Premio Pepe Carvalho a Alicia Giménez Bartlett.

Viernes 6 febrero

12:00 Salón de actos del Colegio de Periodistas de Catalunya, mesa redonda ‘Los crímenes en la televisión’ con Fátima Llambrich, Cruz Morcillo, José Sanclemente y José Yoldi; modera Pere Rusiñol.

16:00 Sala BARTS mesa redonda ‘Diversidad en la calidad’ con Víctor del Árbol, Eugenio Fuentes y Alexis Ravelo; modera Jokin Ibáñez.

17:15 Sala BARTS charla ‘Una letra más en el abecedario del crímen’ con Sue Grafton, Toni Hill y Paco Camarasa.

18:15 Sala BARTS mesa redonda ‘ La primera policía se llama Petra, Petra Delicado’ con Alicia Giménez Bartlett, Outti Makinnen, Emili Rosales, Anja Rüdiger y Antonio Sellerio; modera Paco Camarasa.

22:00 Sala BARTS concierto de la Barcelona Big Blues Band con Dani Nel·lo ‘1.280 almas’

Sábado 7 febrero

11:30 Bibilioteca Barceloneta-La Fraternitat, mesa redonda ‘La cosecha en castellano’ con Juan Ramon Biedma, Juan Bolea, Cristina Higueras, Marcelo Luján y Félix G. Medroño; modera Sebastià Bennasar.

13:00 Librería Negra y Criminal encuentro informal con mejillones y firmas de los autores y autoras.

Del lunes 2 al jueves 5 de febrero de 16:00 a 21:00

Auditorio del Conservatori del Liceu punto de intercambio de libros.

Post scriptum: pinchar aquí para ver los carteles y programaciones de todas las ediciones anteriores.

lunes, 12 de enero de 2015

El gran frío de Rosa Ribas y Sabine Hofmann

Isabeliiiita pobreciiiiita
Tener éxito no es sinónimo de triunfar, como si estás a la vista no necesariamente es bueno que te miren. Eso es lo que le ha pasado a Ana Martí.

Ana Martí es la joven periodista que desde los ecos de sociedad de La Vanguardia Española (el gentilicio fue añadido después de la guerra; innecesario explicar porque) pasa a cubrir un luctuoso hecho y se ve envuelta en la resolución de un crimen que culmina con éxito y, al parecer, insuficiente discreción ya que al empezar esta novela, El gran frío, la encontramos dimitida y recolocada en El Caso.

Eso sí, firmando con seudónimo, ya fuera el de Sabino Rivas o también Periquito Martínez; que lo de la mujer capaz como un hombre aún no tiene cabida. Y redactando casi de tapadillo ya que oficialmente trabaja para Mujer Actual donde las crónicas de sociedad siguen teniendo fans de lectoras y una pluma femenina no desentona.

El Caso: semanario de sucesos
El Caso, el único y gran diario de sucesos, cuya cabecera lo dice todo. Un diario con una tirada de 100.000 ejemplares.

Un diario presente en todo tipo de hogares que tampoco se libró de la censura: en los reportajes de ciertos delitos no se mencionaban nombres o las circunstancias se relataban a medias, dejando algo a la interpretación, todo bajo malabarismos lingüísticos y empleo de un léxico plagado de eufemismos.

Los crímenes comunes eran mostrados con luz y taquígrafos, siempre se detenía al culpable o a quien confesara serlo, que para eso la policía contaba con medios muy persuasivos. Los crímenes políticos o se camuflaban de comunes o no se mencionaban. Y si no sale en los diarios no existe. Y máximo publicar un crimen por semana. No vaya a ser que alguien crea que en la Nueva España no hay seguridad ciudadana.

Han transcurrido cuatro años desde que conociéramos a Ana Martí, ahora tiene 28 y se nos muestra más madura, más cauta y con más prurito periodístico si cabe. Acaba de cubrir el asunto de la Enana de los Ciegos y ya su jefe, Enrique Rubio, en un cameo muy creíble, le está encargando verificar el embrión de una manifestación de fe. De un posible milagro.

Las Torres, ficticio pueblo de Teruel, es el lugar. Su entorno montañoso, de clima hostil y alejado, de forma harto desagradecida, del mundo, casa perfectamente con ser el lugar elegido para una revelación religiosa.

A la pequeña Isabelita, la santita, le sangran estigmas en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Pobreciiiiita Isabeliiiita.

Y el pueblo anda conmocionado por el hecho. El cura, en su ciego fanatismo, ve la capilla de una santa que lo eleve a él en los altares. El alcalde ve el negocio que traerán las peregrinaciones al pueblo. Y el resto de habitantes comulga en lo que el poder les dé a creer.

Ana Martí debe ver más allá de los signos y su criterio servirá para certificar si está ante un fraude o ante un verdadero milagro.

Como todo pueblo de la época, estamos en 1956, el asentamiento de los principios surgidos de la Guerra Civil son sostenidos básicamente con la ignorancia. Los pequeños dejan la escuela pronto para faenar y el nivel cultural siempre está por debajo del de la nieve.

Hay más devoción por el cura, Benito Tena, que por el maestro, Miguel Fábrega. Hay más sumisión por el señor amo, Julián Maestre, que por el alcalde, Onésimo Sandoval. Con el sargento de la Guardia Civil, Don Ignacio  hay distancia mutua. Con Aurelia Anglada, la patrona de la pensión, hay respeto y sentimiento de vergüenza. Y para Mauricio, el bonachón del pueblo, hay pescozones.

Los protagonistas principales responden a arquetipos tradicionales en lo nacional y son presentados con toda la parafernalia existencial que se les supone en un tiempo y en un lugar como el que nos ocupa. Son un vivo retrato de tantos y tantos semejantes que vivieron en otros pueblos y que aún hoy tienen descendientes que los emulan en sus actos más deleznables.

Y cuando una copiosa nevada encierra al pueblo en sí mismo y corta las conexiones con el exterior, magnífica conseguida extrapolación de la novela Tres Ratones Ciegos de Agatha Christie, solo falta que salte una chispa y aparezca un cadáver para que en un ambiente claustrofóbico como el que se vive en Las Torres todo salte por los aires. El monstruo está dentro. Y la inocencia es la única arma capaz de ganar la batalla.

La novela es un alarde de literatura bien escrita. Las palabras justas en cantidad y adecuadas en acepción. El ritmo narrativo lento como el tiempo climatológico pero inexorable como el tiempo como unidad de medida. El horror va tomando cuerpo para mostrarse tangible a poco del final.

Cuando lo irracional se descubre terrenal es cuando todo encaja y muestra que en la oscuridad, en la negrura, es cuando los temores se vuelven evidencias.

El gran frío penetra en los cuerpos y en los hogares; pero cuando más duele es cuando entra en el alma. De allí no sale.

Sin lugar a dudas una gran novela. Costumbrista y negra. Y de denuncia. Desde las entrañas.

Rosa Ribas y Sabine Hofmann escriben con un nivel de calidad que resulta muy de agradecer por todos los tipos de lectores y con el que consiguen elevar el nivel de la novela negra al que se merece.

Han creado un personaje, Ana Martí, que transpira veracidad en un entorno y una época que documentan como si realmente estuviéramos allí. En esa época en la que algunos si estuvieron.

De las mismas autoras, la primera novela de la serie protagonizada por Ana Martí también reseñada en este blog