domingo, 10 de febrero de 2019

La novia gitana de Carmen Mola

Best Seller Noir en toda regla.

La novia gitana tiene todo para agradar a todo tipo de lector. Reúne los mejores ingredientes de las mejores obras y consigue una obra distinta en la uniformidad del género y manteniendo sus señas de identificación.

Tiene los rasgos top de las novelas negras top: asesinato con un modus operandi peculiar pero extravagante en su búsqueda por la originalidad; infancia tortuosa y deformadora hasta la psicopatía de una mente normal; un equipo policial de variadas aptitudes complementarias y brillantes; un joven policía con ambiciones que sintiéndose menospreciado está dispuesto a reivindicarse; un policía jubilado con información vital que no es fácil recordar; la desesperación de la inspectora protagonista que no alivia ni la grappa ni un escenario de karaoke; el proceso de duelo inconcluso de una tragedia familiar que se ha convertido en pesadilla; una etnia prejuzgada y condenada de antemano por ser quien es; música de los ’60 con las letras de una cantante idolatrada y a la vez maldita; sexo sin prolegómenos como catarsis terapéutica; una trama maquiavélica con una pizca de religión ancestral y un pre-final y un final que,…

Y con esos mimbres de siempre sale el cesto habitual para la compra pero en lugar de mostrarse en el escaparate de una cestería lo hace sobre una pasarela en un desfile y encandila y absorbe los flashes de la crítica siempre dispuesta a encumbrar con inusitada facilidad y rapidez.

Se le podrían ver los costurones y los remaches empleados para conjuntar tanto de tan distinta procedencia y sin embargo no se notan y resulta una obra muy apañadita y tan resultona como para atrapar por la pechera y notar su aliento a centímetros y aún así continuar. Un pasa páginas en toda regla.

No nos vamos a engañar: atrapa, entretiene, resulta interesante, culturiza y deja ganas de más. Visto lo que se publica hoy en día a nadie le amarga un dulce, aunque no sea casero.

La novia gitana habla de un asesinato espeluznante y brutal se mire como se mire, de una joven de este pueblo que está pronta a casarse. Lamentablemente no aprovecha para ahondar en él pueblo gitano, excepto por cuatro tópicos, por lo que podría ser perfectamente inuit y valer igual.

La peculiaridad del método empleado subleva a los componentes del equipo que conforma el BAC (Brigada de Análisis de Casos) y en especial a su jefa la inspectora Elena Blanco que se conjuran para esclarecer el caso y detener al monstruo capaz de desplegar tanto sadismo.

Carmen Mola, seudónimo de quien no quiere que nadie sepa más, ha escrito una novela intrigante, de trama muy bien desarrollada y ajustada al tempo preciso, para ello emplea adecuadamente la documentación con la que da veracidad a los hechos que la precisan y no satura de vocablos específicos ni de descripciones innecesarias: lenguaje plano, directo y al grano.

Una trama más televisiva que literaria pero que funciona a la perfección.

Ya se ha publicado una nueva entrega protagonizada por la BAC y que lleva por título La red púrpura. Habrá que leerla.

martes, 5 de febrero de 2019

De perros y de huesos de Colo

Una historia de historias.

Lavapiés, Madrid, pero podría ser un barrio de Marsella, o una zona de Brooklyn o la periferia de París o el Raval en Barcelona. Lo que se cuenta no tiene patria ni bandera, ni tampoco gente especial: solo gente como con la que nos cruzamos en la calle o yendo en coche.

No son personajes castizos de una zona geográfica sino castizos de una forma de vida: de entenderla y de sobrevivirla.

Un comic que entrecruza el costumbrismo con el género negro, que sorprende con giros que ayudan a reforzar, si cabe, la trama en donde los personajes, todos absolutamente carismáticos y absolutamente creíbles, son los verdaderos protagonistas. El Turco forma parte desde el momento de darse a conocer del imaginario comiquero por excelencia.

Unos personajes que nos parecen conocidos por ser habituales en films de Spike Lee, salvando el color, y sobre todo de los hermanos Coen. Próximos y a la vez lejanos pero siempre presentes.

Una historia de barrio.
De perros y de huesos es una historia de historias donde todos buscan sacar tajada, una estructura piramidal desde el tráfico al trapicheo, donde cada uno tiene su rol y que enlazando unas entradas en escena con sus correspondientes salidas no faltan guiños a Tarantino, incluido su Sr. Lobo.

Una historia de tráfico de drogas y consumo, en la que no puede haber sensiblerías y entre la que destaca un pintor, Suso, al que Boris le encarga la confección de un mural en el sótano de su pub en el barrio de Lavapiés. Una jirafa entre ceñudos y cabizbajos ñus.

Una historia que no explica nada nuevo y donde lo nuevo es la forma de explicarlo. Hay muchas formas de ser original y en este género tan trillado, Colo opta por la eficiencia en lugar de la eficacia.

Colo
Jesús Colomina Orgaz, Colo, el autor, demuestra que le apasiona el dibujo y que no le va el convencionalismo. Se inventa su propio estilo, donde prima la bis narrativa pero sin renunciar a ser creativo y obtiene un resultado tan personal como fascinante; incluso en la presentación de los bocadillos de los diálogos, esa transparencia velada que hace que las voces se despeguen de la página y se oigan en sonido envolvente.

Un debut de alguien que ha arriesgado y que supone una magnífica noticia para los amantes del comic y, en este caso, del noir, del que, sin desprenderse de su esencia, consigue trascender su previsibilidad. Una obra inteligente, con diálogos muy cuidados y un grafismo excepcional y un final redondo. Ojalá haya venido para quedarse.

Háganse con él pronto que ya saben que cada vez las tiradas son de menos ejemplares y prácticamente no hay reedición.

sábado, 2 de febrero de 2019

París de Luz Mairal

París de Luz Mairal

Dice la sinopsis que “París es la historia de un policía llamado Martín que es destinado desde Madrid a una comisaría de la capital francesa para resolver distintos casos de asesinatos, violaciones, robos y demás actos de violencia. Allí comparte investigación con otra policía llamada Aitana. Entre los dos surgirá una bonita química, además de mucha complicidad...

Y ya su contenido y su redactado deberían, cuando menos, despertar sospechas. Ese demás actos de violencia, esa bonita química

Distinguía, Julio Cortázar entre un montón de hojas impresas y un periódico. Cuando alguien leía su contenido, era un periódico y mientras permanecía sin atención era solo era un montón de hojas impresas.

París es un montón de hojas impresas y así permanece aunque se lea. No consigue superar el escalón que le pueda dar status de novela.

Su lectura, realizada desde la posición de profesorado o tutoría, destacaría un proyecto de secundaria con posibles.

Su lectura como ejercicio en un club de escritura reconocería el mismo entusiasmo e interés que llevó a restaurar Ecce Homo.

Poco más se puede decir. Nada en su lectura es consistente: un argumento endeble; una trama ausente que se va construyendo como quien añade legos, pieza sobre pieza; una puntuación deficiente, recursos literarios inexistentes, personajes planos y toda la lectura soportada por diálogos: prácticamente ocupan el 90% del texto e inconsistentes cuando no fuera de tono y lugar…

Su redactado es apresurado, urgente; no guarda las distancias, no deja espacios a la literatura.

Su publicación es dolosa por cuanto puede generar falsas expectativas y asentar cierta autocomplacencia a alguien que demuestra ganas pero que tiene un largo camino que recorrer, escribiendo mucho, leyendo todavía más y escuchando a quien pueda ayudarla a extraer lo que de bueno tiene todo escritor.

jueves, 31 de enero de 2019

Entre dos mundos de Olivier Norek

Novela negra con migrantes
con nombre y apellidos
y no como colectivo anónimo.

Está el mundo de sofá y televisión y el otro. El de televisión permite cambiar de canal ante una visión no deseada; el otro, el que es esa visión no deseada, no puede cambiar de canal y tiene que seguir adelante con lo que pueda.

Los migrantes de una zona en guerra sufren más que los muertos que dejan atrás: esos ya no sufren. Los que huyen en busca de comprensión, ayuda y asilo sufren una muerte en vida a cada instante y ser humillado, robado, violado, explotado, a veces es mucho peor que morir.

Entre dos mundos es una casi historia policial que sirve de puerta de entrada para un reportaje periodístico de dramático contenido sociológico y enfoque humanitario que recorre las vicisitudes de unos migrantes con nombres y apellidos.

Están los migrantes que lo intentan y caen en el camino, los que logran pasar de la primera casilla pero se estancan en un pozo sin fondo, los que aún pueden avanzar un poco más pero que al final, sin medios, se resignan y aquellos que logran acariciar una promesa de mejoría.

Y están los otros migrantes: los que se aprovechan de los débiles, los que se enriquecen explotando el dolor ajeno y los que satisfacen sus primarios deseos tomando lo que desean a cambio de algo o de nada.

Y están las organizaciones humanitarias, las autoridades locales y las fuerzas policiales, y están los deseos y las órdenes, el deber y la ética.

La Jungla, en la costa francesa de Calais, es donde malviven los que ven el Canal como el último obstáculo para volver a ser personas enteras. Inglaterra se antoja el paraíso. No saben de las disputas de los grandes partidos políticos europeos, no saben del Brexit, no saben de economía a escala mundial.

Olivier Norek
Olivier Norek elabora una novela extraída de la realidad con la que sacude conciencias; las salpica con el agua que golpea las pateras, con la sangre que surge a chorro de una herida cortante, con las chispas del fuego de los incendios, con las cenizas de los cuerpos quemados, con el barro en donde se asientan insalubremente los campamentos.

Y conmueve, reivindicando la amistad, la solidaridad, el afecto sincero, el gesto noble y altruista. Aún en los estercoleros pueden nacer flores
.
Un relato río que a partir de la huida de Siria de Nora y Maya, a las que tiene que seguir Adam, si es que puede escapar, va evolucionando en una historia de desesperación y lucha que va integrando nuevos personajes a medida que avanza la trama y cuyo desenlace no es más que un momento agridulce de esta gran tragedia.

domingo, 27 de enero de 2019

Despiértame para verte morir de Miguel Aguerralde

Un juego de espejos
donde lo que se ve
puede no ser lo que se refleja.

Si quisiera producir un buen vino, uno que saliera de lo corriente, debería estudiar a todas horas, aprender de los mejores, confiar en quienes atesoran experiencia, catar muchos, aprender a distinguir e identificar aromas, sabores y colores; debería andar entre viñedos, comer entre viñedos y hacer el amor entre viñedos.

Obsesión no enfermiza: garantía de esfuerzo, perseverancia y ambición para lograr un objetivo.

Miguel Aguerralde sabe cómo adecuar el tempo al ritmo narrativo: no tirar demasiado pronto y soltar hilo para irlo recuperando y mantener la atención de tal modo sujeta que ya nada pueda liberarla.

Y leyendo Despiértame para verte morir se constata, como cuenta él, que todo esto lo aprendió desde pequeño gracias a su madre cinéfila. Su perseverancia y su ambición hicieron el resto.

Despiértame para verte morir es una novela negra, si; y un thriller, también, pero ante todo y sobre todo una novela de suspense psicológico.

Un recorrido, a tumba abierta, por los retorcidos procesos mentales que Marcus Crane genera, ni que sea involuntariamente, y que no puede detener.

Obsesión enfermiza: garantía de inestabilidad, desasosiego e incapacidad para discriminar acciones.

Marcus Crane ofició como fiscal en el juicio por el asesinato, eufemismo a falta de palabras para describir el horror, de Penny Lane. Ricardo Richie Santoro, el Chino, a todas luces culpable, fue declarado, efectivamente, culpable y condenado a muerte. En la silla eléctrica.

Durante el proceso, la investigación, los análisis y los interrogatorios fueron tan exhaustivos y pormenorizados que el estado mental de todo el equipo del Fiscal General, incluido éste, Marcus, quedó seriamente comprometido. La impermeabilidad que se supondría inherente a un cargo de esta función no resultó ser todo lo estanca que debiera.

Y ahora, dos años después del juicio y uno desde la ejecución, todo parece revivir. El pasado nunca se desvanece del todo y siempre permanece como sombra alargada del presente.

Todos los implicados o tienen pesadillas o arrastran secuelas de aquel proceso y unos hechos recientes y espeluznantes llevan a sospechar de que Richie Santoro sigue vivo y amenazante y las voluntades se quiebran ante tanto horror.

Despiértame para verte morir es la macabra y retorcida forma que tiene el cerebro de actuar como despertador. Un instante en el que, con las sinapsis aún en trance de conexión, sé es quien se cree que es y no quien quiere creerse ser.

Justo en el momento de despertar, nuestro cerebro aún no ha tenido tiempo de engañarnos y por tanto lo que hay, por improbable que sea, ha de ser la verdad. Una especie de juego de reflejos que tiene ecos en realizaciones de Brian de Palma, ese discípulo aventajado del gran Alfred Hitchcock.

Miguel
Aguerralde
Miguel Aguerralde, con varias novelas publicadas, se posiciona con ésta encima la delgada línea roja que supone la diferencia entre la cordura y la locura. Bucea en la psique intentando discriminar entre procesos conscientes e inconscientes que puedan llevar a entender el sufrimiento de una mente sometida a tanta tensión.

Un thriller pasapáginas con un argumento de fuerte contenido psicológico que horroriza y atrae a la vez. Y es que, en el lado oscuro, sin luz, todo es negro.