lunes, 14 de noviembre de 2016

El jardín de cartón de Santiago Álvarez

Cada uno tiene su particular
Jardín de Cartón donde
arden cuentas pendientes.
Las fallas son la ventana por donde el mundo mira a Valencia y para los valencianos son la noche de reyes de los niños: algo mágico, algo esperado, algo deseado y algo efímero.

Cada barrio de Valencia tiene su particular jardín de cartón habitado por figuras construidas con material inflamable listas para arder en cuanto se dé la señal. Pero cuando se disipe el humo los problemas seguirán existiendo y los que más tienen seguirán acumulando y los que menos tienen pueden llegar a perderlo todo.

La corrupción y los intereses económicos no son cosa del presente, vienen del pasado pero es ahora cuando los medios airean su origen, se conoce su alcance y se vituperan. Y es que toda acción no es sino una consecuencia de un hecho como las hojas lo son de una raíz.

El Jardín de Cartón es una novela multigénero, negra, policiaca y thriller, donde una pasión del pasado que ardió con tanto o más ahínco que los ninots falleros dejó los rescoldos donde hoy se asan venganzas, envidias y odios.

Laphroaig Scotch whisky
Mejías, detective privado a imagen y semejanza de los del cine americano en blanco y negro, a imagen por su sempiterna gabardina y su trasiego de whisky, eso si Laphroaig que no bourbon, y semejanza por su desasosiego existencial y diálogos con su conciencia, regresa con un nuevo caso que rememora ecos de su primero en La ciudad de la memoria.

La situación económica de su agencia, a punto de ser embargada por Hacienda, le impele a aceptar un caso que su ética rechaza y a venderse, en cuerpo y alma, aunque no se le pueda comprar.

Y así con la colaboración de su ayudante Berta, emprende dos investigaciones tan dispares como son desbaratar un intento de sabotaje a una de las fallas de mayor presupuesto y localizar una botella de un excepcional, por bueno y por desubicado, whisky autóctono llamado Ullal Blau, elaborado hace tanto tiempo, la primera mitad del siglo XIX, que nadie parece recordar su existencia.

Santiago Álvarez se acoge a la licencia de autor para hacer de Valencia un gran escenario icónico donde plantar su propia falla que no es otra que esta novela.

La falla, la novela, la construye con alegorías, críticas, denuncias y caricaturescos personajes que representan esos intereses privados sin escrúpulos que apisonan más que andan y le sirve para pasar cuentas con ese poder corrupto henchido de soberbia que desde la altura de su condición de ninot más grande se burla de las miserias que el mismo fomenta y que pisotea con desdén.

Pero a toda falla, por importante que sea, le llega su San José.

Santiago Álvarez
Las páginas de la novela le sirven a Santiago Álvarez de combustible acelerante para quemar su falla. Una falla que en su exterior es el atractivo argumento de la propia novela sustentado por una deliciosa e intrincada trama que es la estructura que sustenta la falla. Todo un oximorón en una Valencia que luce las fallas como un escaparate donde no todos los valencianos se reflejan.

Una novela que, como la cocina que con los mismos ingredientes reinventa sus platos, partiendo de los clásicos rejuvenece el género con una enorme carga de simbolismo para disfrutar en primera y segunda lectura a partir de los créditos que subtitulan cada capítulo..

Despidámonos con la música del agrado de Mejías


Chick Webb & his Orchestra Ella Fitzgerald - When I GetLow I Get High 1936

4 comentarios:

  1. Lo tengo apuntado, junto con "La ciudad de la memoria que será por el que empiece.
    Un beso.

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    1. Pues ya me contarás porqué La ciudad... aún no la he leído.
      Besos!

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  2. Hola, acabo de seguirte, ya he leído dos reseñas de este libro que pienso leer pues soy de la comunidad de donde es capital esta preciosa ciudad. Saludos.

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    1. Pues muchas gracias por incorporarte a la comunidad de sospechosos habituales (tienes también twitter para estar enterada de novedades). Espero que te guste la novela tanto como a mi; es una suerte cuando el escenario es algo que puedes recorrer y reconocer.
      Un beso.

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