viernes, 20 de abril de 2018

Justo de Carlos Bassas del Rey

La vida tiene fecha de caducidad.

Justo es una novela negra de barrio. Llamarla urbana no alcanza a evidenciar sus matices; es de barrio y de calles y de esquinas, como la redondeada de Casa Bofarull, más conocida por Los Caracoles, y las casi inexistentes de la Calle L’Anisadeta. Es más de adoquines que de asfalto. Es más de orígenes que de destinos.

Justo es el protagonista. Para muchos un viejo. Alguien transparente cuando no invisible del todo. Un hombre viejo o un hombre mayor. Llámese de un modo u otro siempre ha habido, hay y habrá quien lo desprecie o lo ignore por razón de edad sin tener en cuenta que sus inquietudes y sus necesidades son parecidas a las de cualquier persona más joven y sin calibrar convenientemente su peligrosidad fraguada en la experiencia y en la determinación; algo para lo que la edad es el mejor alimento.

Al acabar la novela la sensación es de no haberla leído sino de haberla escuchado. De estar sentado a una mesa de Los Caracoles frente a Justo y de haber ido comiendo los entrantes, el plato principal y el postre con café y copa oyendo de su propia voz, no en vano la novela está escrita en primera persona, la narración de los hechos.

Aunque no sé si era Justo o su espíritu quien me ha hablado ya que el camarero, al preguntarle por él al volver del servicio, me ha dicho que en la mesa solo he comido yo como atestigua la cuenta para un comensal.

La voz de Justo no ha flaqueado ni un ápice a lo largo del relato si acaso le he apreciado un ligero temblor cuando ha mencionado a Eva, por lo demás ha ido desgranando su historia entre bocado y bocado y es que ya quedan muy pocos lugares donde comer comida cocinada como antes.

Con Justo he recorrido calles que tiempo hacía que no recorría, y otras desconocidas, e incluso me he reconocido en un escaparate, en una esquina, en un restaurante, en un local desaparecido; aromas que perfuman la lectura y es que los recuerdos son eso, aromas. La Barcelona que evoca Justo es la Barcelona de antes de que las multinacionales y las franquicias le mordisquearan su autenticidad, de cuando los turistas eran los residentes de los alrededores y no los desembarcados de un crucero.

Justo tiene ya una edad; de esas que no dan para remilgos. Comparte sus momentos con Damián y Julián probablemente los únicos amigos que tiene y los únicos con los que se entiende. Además de Remedios con quien también se entiende pero de otro modo.

La vida tiene fecha de caducidad y el tiempo que media, preciado tesoro, hay que dedicarlo a hacer lo que hay que hacer y es que Justo es un mandado aunque no haya un tangible mandador. Y su encargo es impartir justicia, de ahí su nombre de pila, aunque sea a criterio propio y haya quien le afee la conducta.

Y aunque parece tener la suerte de cara o Dios a su lado sabe que no puede confiarse; un solo instante de duda puede ser fatal. Lo sabe él y cualquier equilibrista. De la vida a la muerte solo hay un paso, el que se da al vacío.

Carlos Bassas del Rey
Carlos Bassas del Rey ha concebido un personaje muy entrañable, le ha dotado de un léxico rico, el de la persona que ha aprendido el significado de las palabras al mismo tiempo que ha aprendido a leer, y le ha procurado la facilidad de comunicación de un monologuista. La determinación de quien tiene en la misión su motivo para vivir y la voluntad de ser sincero y leal aunque eso suponga decepcionar a los que están a su lado.

Le añade ese particular sentido de la justicia que deja la ley para los leguleyos y en la que las resoluciones no admiten demora ni triquiñuela. Ha creado un personaje que vive entre lo lírico y lo siniestro.

Justo es una novela negra nuestra. De esas de kilómetro 0. Con reconocimiento a Méndez y a Carvalho. Y a Monroy y a Acuña. Y a Barcelona, sobre todo a Barcelona. Es una de las mejores novela negra que se puede encontrar hoy en día. No dejen de leerla o se arrepentirán.

En nada es Sant Jordi, entre los libros que compren asegúrense que este esté.

domingo, 15 de abril de 2018

La vírgen del burdel de Hubert y Kerascoët

La virgen del burdel

El volumen bajo el único título de La virgen del burdel integra dos álbumes que conforman una sola historia, un solo arco argumental.

La protagonista de la serie es Señorita no se toca (titulo original en francés: Miss Pas Touche).

Y sus dos primeros títulos, recogidos en este integral son La virgen del burdel y Sangre en las manos.

La acción transcurre en la década de 1930, esa época licenciosa de entreguerras, en el luminoso y alocado París y se ubica en el lujoso prostíbulo Pompadour al que llega Blanche, señorita no se toca, huyendo de un asesino, apodado El Carnicero por su modus operandi que evoca al de Jack el destripador, que tiene aterrorizada la vida nocturna.

Segunda parte englobada
en un integral en la edición
en castellano
Señorita no se toca porqué Blanche es virgen y pretende seguir siéndolo a pesar de la presión del entorno y de las manifiestas intenciones masculinas.

Deseos de venganza, por la muerte de una próxima, le impelen a investigar por su cuenta a pesar de no estar dotada para ello, lo que le lleva a conjeturar sin pruebas, pero aprende rápido del mismo modo que aprende a desenvolverse en la mansión y en sus peculiares habitaciones.

Hubert Boulard ofrece un guión sólido, aúna costumbrismo libertino con una trama policiaca muy bien planificada y traspasa líneas para que todas las vergüenzas queden al aire, figurada y literalmente, lo que permite vivir este contexto en su plenitud.

Su ironía llega al sarcasmo para ridiculizar la doble moral de quienes en público abogan contra la prostitución y en privado no se privan de ninguno de sus placeres y tampoco deja títere con cabeza al retratar las relaciones entre amos y criadas en el sí de las familias burguesas.

Costumbrismo, romanticismo y misterio policial clásico con dosificación de pistas y los giros justos para ir subiendo el tono en el prostíbulo y en la investigación y conseguir un final muy meritorio.

El dibujo de Kerascoët, seudónimo del duo formado por Marie Pommepuy y Sébastien Cosset, se acerca al expresionismo, sus líneas buscan captar y mostrar emociones.

Casi caricaturesco se centra en la comunicación mediante el tratamiento prioritario de gestos, miradas, y muecas.

Aliado con una exuberancia de color muy vivo, ese que asociamos a los bailes pintados por Renoir o al interior de un cabaret con sus luces, trajes y lentejuelas y colorete en mejillas, propicia que la lascivia se muestre en todo su esplendor y reserva los tonos más suaves para las escenas callejeras y aquellas en las que las protagonistas despojadas de su disfraz se muestran en la intimidad.

Una obra muy original, variada, entretenida, apasionante y emocionante y que no se debería dejar de leer.

En Francia llevan publicados cuatro volúmenes, los dos mencionados La Vierge du bordel  y Du sang sur les mains (y únicos traducidos) y Le Prince Charmant (El Príncipe Azul) y Jusqu’à ce que la mort nous sépare (Hasta que la muerte nos separe).

domingo, 8 de abril de 2018

Collateral

Terrible mundo este que parece
no importarle si los daños
colaterales son materiales o
humanos.

Londres, en esa época en la que el Brexit marcará un antes y un después y especialmente por lo que lo detonó: la inmigración, es donde y porqué se ambienta esta mini serie de cuatro episodios de temática noir e intereses transversales.

Collateral porqué todo acto tiene consecuencias, toda decisión tiene efectos secundarios y los daños colaterales se contemplan como mal menor y asumible. Terrible mundo este que no distingue si esos daños son materiales o humanos.

Una serie abducida por la presencia femenina abastando esa transversalidad mencionada y lanzando un mensaje claro por el reconocimiento que se le niega al 50% de la población.

Los personajes masculinos, relegados, representan mayoritariamente la baja estofa, en general todos interesados, egoístas, pretenciosos e incluso primitivos. Y no es que las mujeres no lo sean pero es que ellos no tienen límite. La ambición por el poder, por dominar y poseer predomina sobre la libertad de quien esté enfrente.

De nuevo el género negro presentado desde la cotidianeidad. Desde la proximidad, desde la convivencia. No hay que inventarse acrobacias argumentales para destacar que el crimen y el delito están justo a nuestro lado.

En Collateral se desarrolla una trama de tráfico de personas que sirve para retratar a una sociedad que posa indiferente ante el fotógrafo. Sirve para evidenciar que se prefiere cerrar la puerta y las ventanas si es preciso antes que aceptar la realidad y tener que mojarse. Ya se mojan los inmigrantes y muchos se ahogan.

Collateral tiene su punto de partida en un asesinato frío y premeditado y desde él recorre un sinfín de situaciones destapando a su paso y sin pudor el henchido cinismo que anda por las calles en forma de animales de dos patas. Poniendo el dedo en cada llaga y retorciéndolo en su interior.

Y una vez todo expuesto deja que sean los espectadores quienes juzguen, si así lo desean, o actúen, si así lo prefieran.

Tráfico clandestino de inmigrantes, tráfico de drogas, traumas militares, pánico al terrorismo, xenofobia, falsedad eclesiástica, lesbianismo, ludopatía, acoso sexual, violación, mentiras y traición.

Kip Glaspie
(Carey Mulligan)
Al ritmo pausado habitual de las series de la BBC se nos presenta a Kip Glaspie (interpretada por una carismática Carey Mulligan) en el papel de una inspectora embarazada encargada de investigar el asesinato de un joven repartidor de pizza y que acaba siendo el personaje aglutinador de las distintas subtramas.

Subtramas que van salpicando como lo hacen los ingredientes sobre la masa de pizza; son diversos los hilos que van apareciendo hasta mostrar este fresco tan rabiosamente actual que denuncia que se emplee los sustantivos bandera y patria para tapar intereses privados de hondo calado.

Por una vez cuatro episodios, ni que hubieran sido los habituales seis, resultan insuficientes para abordar con profundidad sobre todo lo expuesto, faltan minutos para completar un discurso claro sobre su intención pero si bastan para evidenciar la mezquindad humana que se pliega ante la opinión pública.

Como retrato social está más que conseguido; como relato no concluye los temas abiertos de forma solvente y comprometida. Prefiere imitar la realidad: sabe que no hay conclusión posible y que lo denunciado no tiene final. Demasiados intereses nacionales detrás de todo.

Una novela negra contada desde una serie de televisión con guión de David Hare y dirigida por S.J. Clarkson, ambos nombres bastan para ver el nivel de calidad de la misma. No deberían perdérsela.

jueves, 5 de abril de 2018

Torn de nit de Agustí Vehí


Reseña bilingüe


El torn de nit de la policia
local es de tot menys
tranquil.
Torn de nit d’Agustí Vehí

Cada dia de la semana es generen noves sorpreses i quan el sol se’n va a dormir aquestes només es mostren als esforçats agents de policía del torn de nit que les veuen passar, amb els ulls com plats, com qui veu esperitats.

Nit rera nit esdevenent situacions esbojarrades que barregen fets delictius de diferent gramatge en una mena de “vodevil negre i policial a l’empordanesa’ que fa embadalir de lo be que està escrit i de l’enginy que vessa generosament.

Res d’argument tòpic ni típic del gènere. Una visió entremeliada de les vivencias del cuarter de la policía local d’una petita ciutat, Vilaclara, que s’enfot fins i tot del mateix ofici d’escriptor a l’haver de barrejar mots en català, castellà i llenguatge de poble de tota la vida que no es ni del pare ni de la mare.

Agustí Vehí, malauradament ja mort, ens regala aquest llibret on aboca satira i tendresa a parts iguals emprant tota mena d’acolorits recursos literaris per atrapar l’atenció un cop i un altre i un altre fins al final.

Es una lectura molt recomanable, de fet ho es tota la seva obra. Acosteu-vos-hi i us atraparà com una abraçada d’os carinyós. Com era ell.

En aquest blog també s'ha parlat d'una altra novel·la negra seva com es la genial Quan la nit mata el dia i també s'ha n'ha parlat a propòsit d'una recepta gastronòmica en l'article Agustí Vehí y garbanzos a la catalana.



Agustí Vehí, tant bo com a
persona que com a
escriptor.
Torn de nit (Turno de noche) de Agustí Vehí

Cada día de la semana se generan nuevas sorpresas y cuando el sol se acuesta se muestran solo a los abnegados agentes de policía del turno de noche que las ven pasar, con los ojos como platos, como quien ve alocados espíritus.

Noche tras noche se suceden alocadas situaciones que mezclan delitos de distinto gramaje en una suerte de “vodevil negro y policial a la empurdanesa” que hace gozar de lo bien escrito que está y del ingenio que desborda generosamente.

Nada de tópicos ni típicos de género en el argumento. Una traviesa visión para reírse incluso del propio oficio de escritor al tener que mezclar palabras de en catalán, castellano y lenguaje de pueblo de toda la vida que no es ni lo uno ni lo otro.

Agustí Vehí, lamentablemente ya fallecido, nos regala este librito donde vuelca sátira y ternura a partes iguales empleando todo tipo de coloristas recursos literarios para atrapar la atención una y otra y otra vez hasta el final.

Es una lectura muy recomendable, de hecho como toda su obra. Acérquense y les atrapará con un abrazo de oso cariñoso. Como era él.

En este blog también se ha reseñado totra novela negra suya y que es la genia Quan la nit mata el dia i también se le ha reseñado en una receta gastronómica en el artículo Agustí Vehí y garbanzos a la catalana.

domingo, 1 de abril de 2018

Tarde, mal y nunca de Carlos Zanón

Un graffiti deslavazado.

Tarde, mal y nunca es una historia negra que al escribirse toma hechuras de novela negra en el uso más marginal y visceral del género.

Epi no duda en coger un martillo y matar con el a su colega de farras y trapicheos Hussein al enterarse que se está tirando a su novia Tiffany. La herramienta es el arma del crimen; los celos, el motivo.

Ya está. Algo que no merece discusión alguna, ni explicación, ni justificación. La tocas y te mato. No hay reflexión a consecuencias, no hay razonamiento previo, solo esa cortina translucida frente a los ojos que enturbia la mirada y la necesidad de vengar el ego herido, la hombría mancillada.

Y es que con la hombría de según con quien, en según qué lugares y circunstancias, no se juega. A veces es lo único que se tiene; y no se puede, no se debe perder. Aunque luego pase lo que pase.

Carlos Zanón cuenta la historia de unos protagonistas con una visión mediatizada por el desengaño y la desesperación hacia eso que algunos llaman vida y otros malavida.

Una malavida que viven desde las entrañas, porque es ahí donde corroe el hambre y donde se enquistan los sentimientos no correspondidos y los deseos insatisfechos, donde se forjan los versos aunque nunca se declamen.

Carlos Zanón
Carlos Zanón escribe sobre personas y sus circunstancias, escribe sobre el entorno y como este influye en las gentes y estas en él. Escribe sobre la vida y la malavida.

Esa vida que como te pille desprevenido o en el lugar y momento equivocados te hace girar frenéticamente y sin control como una peonza decorada con colores de neón que si no te marean igual te dejan ciego.

El resto es gris sucio: edificios y personas. Ambiciones y realidades. Pasado, presente y futuro. Todo gris como un poema desesperanzado.

Los protagonistas de Tarde, mal y nunca son gente corriente de clase baja baja que tienen en común ser todos perdedores en una partida en la que no pidieron entrar y de la que no quieren salir.

No son hijos de la crisis, al menos no de esta. En todo caso nietos o bisnietos de otras anteriores. Son el fruto no recogido del árbol y que tiende a pudrirse por dejadez. Son los no elegidos.

Una novela dura, negra, una crítica social desde la primera línea, un graffiti deslavazado, un retrato costumbrista sin edulcorar de barrio bajo, un grito por sobrevivir a los sueños rotos.

miércoles, 21 de marzo de 2018

You are here de Kyle Baker

Un relato muy actual, una visión irónica
y critica de la contemporaneidad.

You are here es una historia de novela negra que revisita el intento de un eficiente ladrón de joyas de dejar atrás cualquier vestigio delictivo y empezar una nueva vida lejos del mundanal ruido en un paradisiaco entorno rural con una chica que le ama incondicionalmente.

Noel Coleman es un apuesto delincuente y consumado seductor, un urbanita de pies a cabeza, iluminado por la luz de los fluorescentes, preferiblemente de bares y peep shows, que un buen día decide ver la vida a través de sus dibujos y con ello alejarse del mundo criminal y cambiar radicalmente de forma de vida.

Helen es una ingenua joven que cree en la bondad por encima de todo, capaz de comunicarse con la naturaleza y los animales, vive en el campo y respeta puntualmente su cita diaria con la puesta de sol y no desea nada más que no sea compartir esa forma de vida new age con Noel.

Solo que Noel no le ha contado toda la verdad sobre su sórdida vida, de hecho todo lo que le ha contado son mentiras y falta que Vaughan, un ex-convicto, un alter ego de un homenajeado Robert Mitchum, le aceche para matarlo como para que toda la ilusión se tambalee como un castillo de naipes.

Kyle Baker, un gran artista del cómic
Kyle Baker es el autor global de esta historia que resulta una obra de arte.

Combina un guión humanista y optimista con una feroz y ácida crítica social; combina una trama trepidante, sanguinolienta, hilarante y con largas escenas repletas de acción y suspense al más puro estilo Hitchcock, con planos y diálogos sacados de Disney; combina un dibujo elegante de trazo fino de estilo cómico cartoon con el realismo fotográfico otorgado por ordenador, y todo con un coloreado que respeta, distingue y personaliza cada objeto valiéndose de una extensísima paleta de saturados colores que demuestra un sabio empleo de habituales técnicas de animación.

Un relato muy actual, una visión irónica y crítica de la contemporaneidad, como es habitual en la obra de este autor, que se desarrolla en una trama sustentada con diálogos que abren puertas mentales y servido desde dos puntos de vista, el de Noel y el de Helen, que evidencian la eterna dicotomía entre la bondad de quien vive en comunión con el campo y la suspicacia de quien vive en New York.

Todo el cómic se estructura en largas secuencias, a cual mejor, que simultanean acciones a ritmo vertiginoso con largo planos de contemplación extasiante. Diálogos con asesinos en la jungla urbana y diálogos con animales en el bosque. Cuestión de comunicación.

Brillante cómic. Indispensable en toda colección noir.

domingo, 18 de marzo de 2018

La sustancia del mal de Luca d’Andrea

La sustancia del mal es de origen
desconocido pero nadie puede negar
su presencia.

La naturaleza es un ser vivo que se manifiesta solo con hechos ya que no dispone del don de la palabra. Los hechos, apacibles o devastadores según su estado de ánimo no tienen en cuenta las consecuencias para ese otro ser, el animal racional, con el que comparte hábitat.

Los fenómenos atmosféricos tal como vienen se van pero lo que dejan puede no parecerse a nada de lo que fue. En la alta montaña todo es más extremo y el viento, la lluvia y los rayos parecen multiplicar su fuerza por 10; hay que ser muy experto para sobrevivir a según qué situaciones y aún y así salir indemne física y mentalmente no está al alcance de todos.

Jeremiah Salinger es un norteamericano dedicado a los documentales que resuelve instalarse con su hija y su mujer en el pueblo de esta para alejarse de su vida frenética en la gran ciudad y tomar perspectiva para determinar donde encaminar su futuro.

Pero poco tendrá que decir ya que la naturaleza, ese monstruo que puede devorarte en segundos, va a decidir por él. Y además está el Bletterbach, ese prehistórico museo al aire libre que esconde fósiles y también el oscuro secreto de una tragedia, ocurrida hace treinta años, que comparten vivos y muertos y del que nadie quiere hablar. Cada cual lame sus propias heridas y hay cicatrices que aún están abiertas.

La sustancia del mal es de origen desconocido pero nadie puede negar su existencia ante los efectos que provoca.

El instinto investigador de Jeremiah, buscando siempre el tema que pueda atrapar la atención pública, se ve sometido al influjo de ese misterio y he ahí unas garras de las que no se puede escapar. O se muere o se mata.

El escenario es apabullante, sobrecogedor y gulliveriense para los habitantes de ese pueblo del sur del Tirol; una villa de cuento donde la vida no es tal. Donde todo hay que trabajarlo y ganárselo. Hasta el saludo de los locales. Y el respeto. Y dónde es posible perder en un segundo lo que se ha tardado meses en conseguir.

Luca D'Andrea
A Luca d’Andrea la visión de las grandes montañas le ha contagiado la intención de hacer una gran obra donde ha mezclado diversos ingredientes que cada uno individualmente puede ser resultón pero que juntos ofrecen una pobre imagen de plato combinado.

Los soliloquios mentales del protagonista entorpecen el ritmo narrativo, a veces sin aportar ningún valor a la trama y parecen apropiados para ahondar en el número de páginas. La trama tampoco consigue una velocidad de crucero y sus trompicones que salpican de interés y aburrimiento casi alternativamente no favorecen una lectura lineal absorbente.

Y es una lástima pues la obsesión, in crescendo, del personaje por averiguar lo sucedido está bordada. La imperiosa necesidad de saber le genera tal conflicto interno y de pareja y familiar que equivale al que sabe que aquello lo va a matar pero no lo puede dejar. Ni tan solo un terrible suceso puede alejarlo de su adicción.

Su angustia es tan palpable que traspasa las páginas del libro y si fuera tinta mancharía las manos de quien lo sostiene. Nada hacía presagiar que tanta algarabía iba a quedar en tan poco.

Aún y así les recomiendo que si les cae en las manos le den una oportunidad; tiene momentos impagables y tiene también una bella cubierta que, no sé por qué, me lleva a la infancia y al recuerdo de las cajas Alpino de seis colores.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Asesino de Jacamon & Matz

Una obra introspectivamente criminal.

A veces, en la adolescencia o la juventud se descubren aptitudes que por sí mismas deciden lo que se va a ser de mayor. Y no parece cosa del libre albedrío.

¿Los asesinos nacen o se hacen?. Un asesino de verdad, no alguien capaz de matar en un momento dado, por un arrebato o un calentón, o sea alguien cuyos actos criminales le resultan tan naturales como respirar, ha de nacer así. Puede moldearse pero no se hace.

Lo que si hace es convertir esa aptitud en un oficio, del que se pasa de aprendiz a maestro al perfeccionarse con el tiempo y la casuística, o sea con la acumulación de víctimas.

Asesino es un relajado cómic que relata la vida de un profesional del arte de matar. De alguien que nació con esa aptitud y que la ha desarrollado con habilidad y buen hacer. De alguien frío, con pocas pulsaciones, paciente, metódico. Es de los pocos que no fallan y por eso está muy bien remunerado.

De alguien humano, a pesar de lo que pudiera parecer, que también tiene deseos y sueños. Sus víctimas responden a encargos; no hay nada personal en su ejecución: es la obra de un contrato. Pero todo trabajo acaba cansando y Asesino está pensando en jubilarse anticipadamente. Tiene dinero y tiene su paraíso que le aguarda: una mujer que le quiere, una casa que le cobija y un paisaje que nunca se acaba.

Pero al parecer dejar este oficio no le va a resultar fácil y va a tener que demostrar porqué es el mejor si quiere evitar ser la víctima.

Matz elabora un argumento introspectivo, con poco texto y lo emplea para poner voz a los pensamientos y disquisiciones de Asesino y para generar los diálogos necesarios que se establecen en sus relaciones profesionales y personales. Ahonda en esa dicotomía sobre la vida y la muerte y sobre los límites de la moral, al mostrar el lado humano del oficio.

Jacamon aporta unas viñetas de dibujo estilizado y delgado trazo; dinamiza los encuadres según predominen los pensamientos o las vivencias, las acciones profesionales y las personales y para ello recurre a iluminarlas de forma monocromática o con generosa paleta multicolor lo que permite entender en cada momento el estado de ánimo del personaje.

El conjunto compone una obra interesante que va desgranándose lentamente, dando tiempo a meterse en la piel del personaje principal y comprenderlo, a lo largo de los cinco primeros números, únicos traducidos, que componen el primer arco argumental.

La serie, hasta la fecha, consta de 13 entregas:

01. Tiro por la culata (Long feu) 1998
02. El engranaje (L’engrenage) 2000
03. La deuda (La dette) 2001
04. Vínculos de sangre (Les liens du sang) 2002
05. La muerte en el alma (La mort dans l’âme) 2003

06. Modus vivendi, 2007
07. Le commun des mortels, 2009
08. L’ordre natural des choses, 2010
09. Concurrence déloyale, 2011
10. Le coeur à l’ouvrage, 2012
11. La suite dans les idées, 2013
12. La main qui nourrit, 2013
13. Lignes de fuite, 2014

Matz es el autor también del guión adaptado de ‘Adiós muchachos

domingo, 11 de marzo de 2018

La muerte del censor de Jordi Sierra i Fabra

La muerte de un censor se
considera una afrenta a los valores
del régimen que representa.

En 1963, en España y en concreto en Barcelona, el régimen no presagiaba ningún final a su mandato, al contrario mostraba una fortaleza envidiable y lamentable.

En el mejor de los casos presentaba solo un atisbo de evolución que aun garantizando el cumplimiento de sus inamovibles principios fundamentales mostraría su generosidad y tolerancia al mundo abriendo rendijas en las persianas para que pareciera que había luz, nada solar, y que no todo era negrura.

Al inspector Hilario Soler, caído en desgracia en el cuerpo por denunciar a un compañero por malas praxis (a su modo de entender, pero permisivas y necesarias según otros compañeros), el comisario le encarga el caso de un asesinato con la idea de que salga tan malparado de la investigación como de la resolución judicial por la denuncia y con ello sepulte su trayectoria y desaparezca de su vista y si puede ser del mapa mejor que mejor.

Hilario Soler es un librepensandor, si eso es posible en la época, es un idealista, un humanista y por todo ello tiene un nivel de cultura más que aceptable por lo que es capaz de entender, pensar e imaginar por si mismo sin seguir los dictados del Movimiento y eso, en los tiempos que corren no solo es malo sino que es peligroso.

El cadáver de un censor ha sido encontrado en el interior de su vehículo y el cuerpo presenta tantos cortes como los correspondientes a las veintisiete puñaladas que ha recibido. Un censor tiene a su cargo velar por la observancia de la decencia en las formas y en los modos, de contemporizar las veleidades artísticas, de encauzar las opiniones escritas, de pasar el cepillo por toda arista que sobresalga. Encomiable misión la del censor, que tiene en sus decisiones la educación social y moral de toda un nación.

En otras palabras, impone la particular visión política y social de quien le paga y manda: el estado y la iglesia. La muerte del censor es pues una afrenta directa que los altos cargos no pueden dejar impune.

La investigación de la vida de la víctima y de sus conocidos y familiares sirve para mostrar de fondo la situación que vivía la cultura y la filosofía en aquella época de oscurantismo, tanto es así que los censores alardeaban de seguir empleando los criterios escritos por la Santa Inquisición.

Jordi Sierra i Fabra
Jordi Sierra i Fabra es un escritor magnífico dotado de una capacidad productiva incomparable y sin merma de calidad, varias veces alabado y reseñado en este blog; alguien capaz de dotar a sus personajes de una presencia que trasciende las páginas; la personalidad que les insufla les hace vivos y los hace partícipes de una realidad que se nos hace creíble bien porque fue, bien porque pudiera haber sido.

El autor que le tiene tomada la medida a esa etapa histórica con su carismático personaje del Inspector Mascarell, se ha buscado una nueva voz, la del inspector Hilario Soler para crear una nueva serie y ofrecer otra visión de la época que se complementa con la anteriormente citada.

Y, por si fuera poco, el tema es de triste y rabiosa actualidad; algo que consiguió soliviantar entonces y lo consigue ahora. La libertad de expresión no se pide, se ejerce.

Leánlo y disfruten de un interesante caso policiaco dentro de una intensa novela negra. De hecho de Jordi Sierra i Fabra leánlo todo.

domingo, 4 de marzo de 2018

Las lágrimas de Claire Jones de Berna González Harbour

Sin duda una gran novela negra
y la mejor de la serie de la
comisaria María Ruíz.

La comisaria, caída en desgracia, María Ruíz, ve pasar el tiempo y su vida desde las ventanas de las dependencias policiales de Soria a donde ha sido, desterradamente, reasignada.

La rutina la vence en un lugar donde poco o nada ocurre. Su trabajo se reduce a reabrir dos antiguos casos no resueltos y a evitar que ese enemigo invencible que es el tiempo no la mate de aburrimiento.

Suerte que siempre quedan los amigos y Carlos que es eso y mucho más la invita a Santander a pasar un fin de semana para que el aire marino le insufle apetito, tanto para unas anchoas como para comerse la vida. A la vida hay que entrarle con hambre sino te come ella a ti.

Y Santander le da un cadáver que pide a gritos insonoros una investigación; le da comida suficiente para despertar la pasión que inflama su profesión. Y también le da disgustos, suficientes para entender que todas las cosas son efímeras y que es relevante darles la importancia justa en cada momento. Y también alegrías, las que sirven para reencontrarse con ella misma y hacer las paces con el mundo.

Con el mundo si pero no con las personas. Hay algunas con las que mejor no descuidarse. A la vida hay que entrarle de cara: mejor recibir de frente que por la espalda. Un ataque de cara aún se puede evitar por detrás es mortal de necesidad. Y lo que no te mata te hace más fuerte. Y a la comisaria María Ruiz, a su naturaleza fuerte de por sí y que estaba en duda, los avatares le han dado vitaminas.

Berna González Harbour
Berna González Harbour llega a la tercera entrega, la más criminal, larga, densa y mejor articulada, de la serie protagonizada por la comisaria Ruiz y el resto de secundarios ya conocidos y que cobran más importancia, si cabe, al traspasar el límite de lo profesional para actuar como amigos y como tales sin ceñirse a reglamentos coercitivos.

La autora consigue una protagonista mucho más madura en la novela que la consagra en lo más alto del género.

Las lágrimas de Claire Jones es sin duda una gran novela negra y la mejor novela de la serie. La que aporta mayor contenido emocional, las cavilaciones dibujan mejor los personajes que las descripciones; la que profundiza más y mejor en las relaciones, tanto de los que conforman el bando bueno como el bando malo; la que teje una trama criminal con hilo de distintos colores y composición: histórica, sentimental, idealista, y resulta más que bien urdida; y la que es capaz de dejarte con un ¡ay! en un final donde la solución policial se revela como un trabajo diario que no hay que menospreciar pero tampoco sobrevalorar.

Al final, ¿ya lo sabemos, no? lo que importan son las personas.

Por cierto ¿qué saben de los cuáqueros? Poco ¿no? Pues van a aprender algunas cosas muy interesantes y van a tener ganas de conocerlos mejor. Es lo que tiene la buena literatura que entretiene, ilustra y te lleva de la mano a otra lectura.

Si no han leído antes nada de esta serie les recomiendo empezar por la primera, no tanto por la interdependencia, que la hay, sino por el placer de no perderse ninguna de las tres novelas:

01. Verano en rojo (2012)

02. Margen de error (2014)

miércoles, 28 de febrero de 2018

Adiós muchachos de Paolo Bacilieri y Matz

Una despedida a la francesa.

En La Habana quien más quien menos busca mejorar su nivel de confort y eso es algo que solo se puede conseguir con dinero, de ahí que quien más quien menos emplee sus habilidades y sus recursos para obtenerlo.

Alicia es una joven cuyos recursos son sus piernas, su culo, su rubia cabellera y su belleza y sus habilidades son engatusar a forasteros a cambio de sexo para recolectar regalos cuya reventa proporciona a ella y a su madre, cómplice de ese intercambio, ese dinero extra con el que vivir mejor.

Regalos, y mejor de poco monto o poco aparatosos, que no dinero es lo que la diferencia de ser perseguida o denunciada como una jinetera al uso y evita la acusación de prostitución.

Y así un día y otro hasta que el regalo de una de esas compañías accidentales conlleva algo más que resulta tan apetitoso como peligroso.

Adiós muchachos es una historia tristemente divertida y moralmente dolosa protagonizada por timadores de poco vuelo, picaresca ingenua y estafa chapucera con una impagable despedida a la francesa.

El argumento, con un planteamiento clásico en novela negra, se desarrolla en una trama que va ganando en intriga muy bien narrada textual y gráficamente y que ofrece una lectura muy fácil y satisfactoria.

Matz adapta la reconocida novela del mismo título del escritor cubano-uruguayo Daniel Chavarría, destilando su esencia para ofrecer un guión que evita el compromiso social para centrarse en el núcleo delictivo de la trama.

Avanzar al coche y esperar la oportunidad
Así, de un principio ligero y con el peso en el aspecto erótico se pasa, con unos pocos giros, a una situación más dramática cuando entra de lleno en el género negro.

Paolo Bacilieri por su parte aporta un dibujo de línea clara centrado en los personajes, poco paisaje, perfectamente complementado por una paleta de colores muy luminosa que resulta muy agradable para la vista.

Se les debe recriminar a los autores que al primar tanto el delito en detrimento del contexto social, la obra pierde identidad y al no arroparla con suficientes elementos identificativos y ambientales la acción podría desarrollarse perfecta e indistintamente en La Habana o en Mozambique.

Cómic entretenido, para pasar un buen rato y para pensar en como es de atractivo el poder del dinero y hasta donde se es capaz de llegar para conseguirlo.


domingo, 25 de febrero de 2018

Jessica Jones serie de TV

Superheroína a su pesar.
Hell’s Kitchen, la cocina del infierno, donde el sueño de sus residentes es el mismo para todos: salir de allí. Pronto. Con vida. Y con los menores traumas posibles.

En Hell’s Kitchen, ese barrio maldito de New York, es donde Jessica Jones trabaja como detective privado y cuenta con un aliado especial: unos superpoderes que le permiten elevarse del suelo, sin llegar a volar, y una fuerza y resistencia física de muy alto nivel.

Pero lejos de ser el estereotipo sexista al que parecen condenadas todas las superheroínas,  encarna el estereotipo de la chica joven normal. Sin curvas ostentosas, ni pose de mujer fatal, ni sex-appeal exuberante ni lascivia en la mirada, ni aspecto de colegiala modosita, ni de girl scout dispuesta a realizar su BO diaria. Tampoco viste mallas de colores, ni su peinado es ahuecado ni es rubia.

Jessica Jones (una magnífica y lánguida Krysten Ritter) es una superheroína que no ejerce ni hace ostentación y no es para nada mediática; viste desapasionadamente y le preocupa tan poco su aspecto o lo que opinen los demás que adolece incluso de cierta falta de higiene personal.

Su dejadez y pasotismo le sobrevino en una época de abusos y maltrato que han conformado su forma de ser: una mujer herida, borde, antisocial, noble, sincera y que abusa del alcohol. Una forma como otra de sobrellevar la carga emocional hasta que consiga redimirse de su antagonista Kilgrave (un David Tennant hierático y extremadamente convincente y aterrador en su papel).

Psicópata a partir del cual
se enuncia la psicopatía
Kilgrave es a la psicopatía lo que Tintin al cómic. Kilgrave es el villano al que cualquiera temería; es el villano por excelencia. El que todas las series de televisión quisieran para sí.

Su anodina actitud impide presagiar su enorme capacidad para el mal. Sus actos son pavorosos. Su superpoder le permite manipular la mente de las personas y hacer que hagan lo que sea aunque suponga atentar, de la forma más cruel e inhumana posible, contra su propia vida. Ríanse de la hipnosis del teatro.

Las tramas y subtramas de género noir resultan más que creíbles gracias a unos diálogos muy conseguidos que sumados a una escenografía realista y a unos diseños de vestuario, maquillaje y efectos especiales dignos de película, poco más se puede decir.

Los secundarios son todos muy sólidos y su papel, muy bien definido, arropa a la protagonista y supone el contrapunto de relajación suficiente para aflojar las mandíbulas de vez en cuando.

Una serie imprescindible para quienes disfruten con los cómics y sus adaptaciones y para quienes disfruten de ese noir sin etiquetas. Y con un final espectacular y a la altura de lo requerido. Un final inteligente y agónico. Una tensión superior a cualquier hipertensión medible en cualquier tensiómetro.

Alias, el cómic.
El 8 de marzo de 2018, no se podía haber elegido mejor día, se estrena la segunda temporada. Un vendaval de aire fresco para alejar los tópicos machistas y reivindicar la posición de la mujer en el mundo.

La serie es una traslación del cómic y respeta su desasosiego de producto adulto sin edulcorar ni potenciador de sabor. Violencia y sexo, en abundacia y a pelo, no es algo pensado para agradar al máximo de público. Ni lo busca ni lo pretende. La serie es lo que es y por esa honestidad se agradece y si gusta, se disfruta doblemente. Son 13 episodios y a partir del cuarto se ven casi sin interrupción.

El cómic original adaptado es ‘Alias’ escrito por Brian Michael Bendis y dibujo de Michael Gaydos y con una corta vida de solo 28 números editados por Marvel.