domingo, 11 de abril de 2021

Silenciadas de Karin Slaughter

Las voces silenciadas suelen ser las que gritan más fuerte. Una voz interior que implosiona sin que atisbe alteración facial ninguna. Son voces que solo se oyen en el cerebro.

Una nueva entrega protagonizada por Will Trent y su compañera Faith Mitchell de la GBI, Oficina de Investigación de Georgia, que en esta ocasión se dirigen a la prisión del condado a investigar un asesinato durante un motín. Y de lo que suponen una reyerta más entre presos, regresan con petróleo: un convicto les ofrece la oportunidad de reabrir un antiguo caso para encontrar el verdadero culpable.

Un caso que tiene que ver con el pasado de la forense Sara Linton, actual pareja de Will. Un caso que tal vez no se enfocó con la óptica correcta o se desenfocó a propósito. Un caso que por aquello de que el destino es juguetón y malintencionado podría tener relación con otro actual. Y si fuera así todo estuvo mal y el empeoramiento podía haberse evitado.

Silenciadas es un thriller de fuegos artificiales. Esa sensación de que a cada explosión y las luces ya se ha acabado y sin embargo un nuevo fiiiiiiuuuu rasga el aire, suena el trueno, el cielo se ilumina y vuelta a empezar.

Un thriller que va dejando información y pistas a cuentagotas para dar tiempo a degustar cada nuevo avance, cada descubrimiento. Para permitir oír el inexistente ruido que hacen las piezas de un puzle al encajar.

Narrado en dos tiempos, presente y pasado, va acercando los dos relatos para converger en ese punto de no retorno que se produce cuando todo se explica.

Karin Slaughter escribe con minucioso detalle. Da igual que sea en la descripción de una herramienta, una intervención forense, el atuendo de los protagonistas, el coche con el que se circula o el suelo donde se pisa.

No importa que sea una acción, un pensamiento o un deseo. Primero disecciona y luego lo describe, el efecto es de un realismo tan cercano que resulta demoledor.

Silenciadas puede echar para atrás viendo su grosor, tiene una extensión de 600 páginas, pero sería un error. Es lo menos que debe ofrecer un thriller que se precie de serlo.

El suspense y la intriga están presentes incluso en los párrafos donde no se necesitan y aunque el argumento no ofrezca originalidad, es la forma de redactar y la capacidad para desarrollar la trama lo que acaba convenciendo.

Karin es toda una especialista, como lo acreditan sus grandes éxitos internacionales, en este tipo de literatura donde agarrarse con los dedos al borde del acantilado solo retrasa la caída.

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