Estamos ante una serie policiaca de corte clásico
que bebe tanto de las adaptaciones de Agatha Christie, que se acaba atragantando.
La miniserie busca copiar el éxito de Puñales
por la espalda, pero carece por completo de su frescura y su identidad. Y la
producción termina por hundirse en sus propias pretensiones. Solo se salvan las
localizaciones, aprueba justo en vestuario y suspende en todo lo demás.
La trama sitúa a Basil, un actor en horas bajas
y encasillado en el papel de Sherlock Holmes, que le hizo famoso, intentando
resolver un crimen en un hotel aislado con un número limitado de sospechosos.
Sin embargo, lo que debería haber sido ser un
ingenioso ejercicio de metaliteratura y un homenaje al misterio clásico se
transforma en un producto televisivo tedioso por carecer de ritmo, por ser
repetitivo en los planos y por falta de ambición.
El principal defecto de la propuesta radica en
su guion. Los (pocos) giros dramáticos resultan predecibles y la atmósfera
asfixiante que requiere un misterio de "cuarto cerrado" se diluye por
culpa de unas voces desganadas pronunciando diálogos impostados, que parecen
leídos cuando deberían ser recitados.
El desarrollo avanza a trompicones, apresurado
en planteamiento y lento en ejecución, estancándose en un tono indefinido que
oscila entre una comedia mal resuelta y un drama que no logra emocionar ni
generar una angustia real.
No se nos presenta adecuadamente a los
protagonistas, no se tiene tiempo de amarlos u odiarlos; algunos quedan
descartados nada más empezar y los asesinatos se suceden sin que el espectador tenga
tiempo de forjar sus hipótesis.
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| Ni la promo de El Problema Final, con la silueta del cadáver, se ajusta a su contenido |
A pesar de contar con un reparto de renombre, las actrices y actores no dan de sí todo lo que podrían y las actuaciones se perciben forzadas, cuando no impropias.
La serie desemboca en un cuarto episodio que
naufraga por completo. La resolución del caso es profundamente anticlímax e
inconsistente a nivel emocional.
Al intentar encajar de forma forzada las piezas
de un rompecabezas mal diseñado, no se puede dedicar todo un episodio, de
cuatro, al final, el desenlace resulta aburrido al carecer de suspense.
El problema final se queda a medio gas. Falta
chispa y naturalidad y da como resultado una adaptación fallida que defrauda
tanto a los seguidores de la novela como a los amantes del género policiaco
tradicional.

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