miércoles, 1 de mayo de 2019

La paradoja del bibliotecario ciego de Ana Ballabriga y David Zaplana

Cuando la paradoja es una moraleja.

Es esta una novela de largo nombre e ilustrado significado que resalta la imposibilidad de ver aquello que tenemos ante nosotros.

Los personajes que la transitan viven, desde una óptica miope cuando no ciega completamente, una vida que no les satisface en absoluto. Ni a los que parecen tenerlo todo ni los que creen que lo tienen ni los que lo querrían tener.

Los fuertes tienen en esa aparente fortaleza su talón de Aquiles y los débiles desconocen que en ella, su debilidad, radica precisamente su fuerza. Todo es cuestión de equilibrios.

Y para eso, para equilibrar, nada mejor que la larga mano del destino. Aunque su concepto de equilibrio resulte desequilibrante. He ahí otra acepción del título de esta negra novela que rasca los resentimientos y los prejuicios hasta sangrar.

Una paradoja que es una moraleja. Un argumento que va desgranando las vivencias de los miembros de una misma familia, más separada que unida, y que a partir de un hecho fortuito como es el descubrimiento de una desconocida llave va encadenando, precipitando más bien, una suerte de acontecimientos que tienden a un final catártico y absolutamente devastador.

La paradoja del bibliotecario ciego es un plato de entremés que tiene un poco de todo de lo que supone carne de cañón para una novela negra de pura denuncia social: maltrato, violación, acoso escolar, dominación, racismo y que, como un plato de ingredientes de calidad, presenta momentos estelares.

Ana Ballabriga y David Zaplana
Ana Ballabriga y David Zaplana firman una novela que va alternando capítulos dando voz a los protagonistas principales y como líneas convergentes buscan los nexos adecuados y los momentos oportunos para unir las sub-tramas y elaborar ya una gran y única trama que culmina en uno de los posibles finales que a buen seguro barajaron antes de decidirse (podría, debería, haber sido más radical).

Hay personajes emblemáticos cargados de simbolismo, está también la alargada sombra del gran Borges, y sobre todo esa percepción de que toda vida puede cambiar de dirección: solo hace falta un golpe de volante.

En la vida si luchas puedes perder pero si no luchas estás perdido. Esta es la moraleja de la paradoja.

jueves, 25 de abril de 2019

Nostalgia de la sangre de Dario Correnti

Alfileres en un cuerpo.

“¿Qué es más reconfortante para el espíritu, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o alzar las armas contra el piélago de calamidades y haciéndoles frente acabar con ellas?” Hamlet, William Shakespeare.

¿Qué es más insultante para un periodista, sufrir al incompetente jefe, al compañero trepa y al poderoso insidioso o anteponer la ética al comercio capcioso y defendiendo la verdad y la honestidad imponer los principios del oficio?

El periodismo de investigación, el de verdad, más parecido al de antes que al de ahora; el periodismo de sucesos, el de verdad, el que busca la verdad de los hechos por encima de intereses de terceros, el que procura la objetividad dando voz a todas las partes, el que preserva la humanidad de los afectados y el que es capaz de asumir responsabilidades y hacer autocrítica ante errores, ese periodismo está desapareciendo.

El sensacionalismo impera y la audiencia ya no manda, decide directamente: si no hay ventas no hay anunciantes, si no hay lectores o televidentes o seguidores, si no hay cartas de felicitación o likes, no hay futuro y el oficio es una vocación pero también un medio de subsistencia.

Marco Besana es un periodista a la antigua usanza, a los que antes se denominaba de raza, es un periodista a quien la crisis y los criterios de la Corporación a la que pertenece el periódico le aboca a ver, si se escribieran, si hubiere un apartado de bajas al lado de las necrológicas, impresa su prejubilación.

Por contra Ilaria Piatti es una periodista joven, de hecho solo una becaria pero tiene olfato, tenacidad y el desprecio de sus compañeros, la ignorancia de sus jefes y el desprecio de la Corporación a la que pertenece el periódico; si hubiere un apartado de rescisiones al lado del de bajas al lado del de necrológicas, se habría anunciado su cese.

¡Vaya pareja! Pero en cambio vaya par de profesionales, uno con experiencia y aptitud, otra con imaginación y actitud; sumando sus capacidades, sus virtudes y sus defectos forman un equipo en el que cuando uno decae la otra anima, cuando una se hunde el otro estimula.

Las circunstancias, bueno las circunstancias y la mano asesina de una mente perversa con inclinaciones caníbales les une en una investigación que aun siendo periodística tiene mucho de policial y es que la investigación no es sino el arte de aplicar el intelecto, a través de un conjunto de métodos y reglas, para indagar sobre un asunto con la finalidad de discernir su naturaleza. Y en eso se equipara todo tipo de investigación.

Marco Besana ve su fin profesional cerca y siente Nostalgia de la sangre, la misma que parece sentir el asesino que descuartiza y devora a sus víctimas. Ilaria Piatti ve su despegue profesional cerca y no hay fatiga ni obstáculo que le impida trabajar cada hipótesis y cada nueva teoría que le acerque a su objetivo. Un objetivo que tiene mucho de rémora en su catarsis personal. Y es el que el pasado nos alcanza a todos y cada cual tiene el suyo, algunas más negro que otros.

Dario Correnti, al parecer seudónimo de alguien anónimo (léase en singular y en plural, masculino y femenino, para cubrir toda eventualidad), ha escrito un thriller protagonizado por periodistas; la historia de un asesino cuyo modus operandi parece emular al del quien fuera considerado el primer asesino en serie italiano.

Lo ha hecho con una redacción fresca, mucho diálogo apoyado en relaciones y lenguaje coloquiales, ambientando la proximidad y huyendo de clichés.

Su narrativa aporta mucha ironía, sobre el oficio de periodista y sobre las relaciones de pareja, y trapichea con todo tipo de toques idiosincráticos de la cultura italiana, gastronomía incluida, y de propósito general tanto sociales, como políticos y económicos y cuando ha de ilustrar episodios psicopatológicos sean de teoría o describiendo actores, léase asesinos, rituales y víctimas lo hace con gran habilidad conformándolos como fruto de la investigación del caso por lo que ninguna fisura viene a fastidiar el conjunto.

El resultado es un thriller distinto e interesante y de lectura dinámica; tiene de todo y no cansa en nada, satisface la curiosidad, mantiene el enigma y entona un réquiem al periodismo, el de verdad, el de antes, brindando con pinot noir esperando apreciar alguna luz al final del túnel.

domingo, 21 de abril de 2019

John Harper: fuego de J. E. Álamo

Una novela negra que dispara contra
el totalitarismo, la discriminación
y la corrupción.

En Ciudad Capital conviven elementales con naturales o mejor dicho, los naturales aceptan convivir con elementales mientras no haya otra opción, ya que la que desean algunos, muchos, la exterminación total o la esclavitud sin límites, no tiene mayoría legislativa.

Y es que siempre a alguien distinto, y más con inexplicable poder, se le ve como una amenaza cuando no directamente un peligro. Y los elementales son muy distintos: su alteración genética, una triple hélice cromosómica, les faculta el dominio, con distinto nivel de capacidad e intensidad, de alguno de los cuatro elementos elementales: aire, agua, fuego y tierra.

Los naturales, eufemismo de normales, los de doble hélice, consideran esa anomalía, aberración más bien, razón suficiente para marginar con leyes y con actuaciones a estos seres y confinarlos a una vida de esclavitud durante su vida productiva y a un destierro durante su jubilación, bien reduciendo su capacidad de actuación social o bien físicamente aislándolos en Groenlandia y aun allí con restricciones de comportamiento y de aparejamiento.

John Harper es un elemental de fuego, ahora apagado, pero no extinto, pues su jubilación le impide, so pena de muerte o de algo peor, emplear su poder. John Harper es un investigador privado, algo común en elementales con ganas de seguir sintiéndose vivos y por relaciones establecidas ya que la mayoría ha ejercido en las fuerzas policiales.

A John y gracias, unas gracias envenenadas, a un ex-compañero del cuerpo, le cae un caso que no puede rechazar. Un caso envenenado: investigar la muerte de Scott, un elemental ex-policía, por encargo de su hija Megan bajo la protección de un abuelo natural muy poderoso.

A través de la investigación se va descubriendo el funcionamiento de esa peculiar sociedad, donde al fin y al cabo, habitada como está por seres de carne y hueso y mortales, poco se diferencia de cualquier otra. Ciudad Capital, como otra ciudad y otra capital, también tiene sus avenidas y sus callejones, sus zonas residenciales y sus reductos marginales. Y entre sus gentes hay aglutinadores, tolerantes y ultras. Vamos como en todo barrio.

Y la investigación va a tener que lidiar con todo eso y más en un no parar.

J. E. Álamo
J. E. Álamo, quien nos descubriera que hay vida más allá de los clichés de la novela negra, con una serie protagonizada por un no muerto: Tom Z. Stone, experimente ahora, de nuevo en los cambios de registro, esa felizmente descarada reivindicación pulp, para seguir manteniendo la esencia del género sin hacerle ascos a injertos que le aporten nuevas virtudes y, por qué no, nuevos defectos.

Mezclar hard boiled con fantasía urbana es arriesgado pero gratificante. Abre puertas a subtramas generosas y ambivalentes y ventanas a submundos estimulantes de transposición social.

El autor escribe con ligereza y mucha habilidad una novela pulp de calidad, como si fuera fácil, y mechar géneros y mantener el sabor de cada cual y potenciar el de ambos, no lo es. Describir ambientes típicos de género, bares y club de jazz, sin caer en tópicos tampoco. Y conseguir que empaticemos al segundo de conocerlo con ese malcarado y sarcástico encendedor ambulante que es Harper también requiere habilidad para describir personajes.

Una novela negra que emplea la ironía y la diferencia genética para criticar los totalitarismos y los prejuicios. Una investigación policial que muestra que la corrupción es un cáncer social para el que aún no se ha encontrado remedio eficaz ni hay vacuna en desarrollo.

Todo un logro de este autorazo. Apúntenla para Sant Jordi. Hoy en día que en las paradas callejeras no solo lucen rosas rojas, sino otros especímenes híbridos, también hay que otorgarle el valor que merecen las novelas negras trufadas.

Y recuerden sus otras novelas reseñadas en este blog:

02. Let it be (la segunda de Tom Z. Stone)






miércoles, 17 de abril de 2019

Clandestina de Cristina Redondo

Señor, cuídame de mis amigos
que de mis enemigos me encargo yo.
Es tan fácil erigir un líder de un partido político como abatirlo. Y darse de cuenta de este hecho supedita la opinión, la valoración y la credibilidad que se tiene de los políticos y de los partidos.

En política, la manida frase de nadie es lo que parece, toma su verdadera dimensión, hasta el infinito y más allá. ¿Es todo postureo? Probablemente no, algo de ideales y ética queda pero para la mayoría es un empleo más, uno en el que quizás el nivel de exigencia, responsabilidad y productividad sea más relajado que en otros ámbitos y es, también, la forma de ganarse amistades y dejar atado el futuro. El propio, el de la familia y allegados; todo depende del tiempo en que se ejerza el cargo, el nivel de poder que conlleve y el precio que se le ponga.

No hi ha un pam de net y es que el ser humano es voluble y prefiere satisfacer bajos instintos que grandes ideales. Y es veleta alocada, aun cuando no sople el viento, que nunca señala el norte: para eso ya están las brújulas.

Clandestina es un thriller político protagonizado por mujeres y un alto grado de psicopatía. Es un thriller de pseudoespionaje que a pesar de ser protagonizada por un elenco coral tiene a Irina Paulova como principal protagonista. Poco se sabe de ella pero se le conoce su atractivo físico, su capacidad camaleónica y su siempre insatisfecho deseo de matar.

Irina es una fría asesina empleada en una agencia de incierta ocupación ya que tanto parece servir para una campaña de desacreditación como para un asesinato. Y el cambio de registro es tan natural que da pavor. Se avienen a los deseos de sus clientes, no se sabe muy bien cómo les contactan ni cómo mantienen el anonimato, unos y otros, y los resuelven con una rapidez y una eficiencia que ya querría cualquier otra empresa, sea del ramo que sea.

Cristina Redondo
Cristina Redondo es la joven autora de esta novela corta y aborda un tema de trapicheo político, zancadilleo y corrupción que con mayor número de páginas tendría el recorrido necesario para dar todo lo que el tema y la autora pueden dar de sí.

Y es que en estas fechas, a pocos días de unas nuevas elecciones generales, la evidencia de que las cloacas no son solo privilegio de los gobiernos sino que también lo son de los partidos resulta muy esclarecedor.

La brevedad es buena para escribir cosas breves pero mala como recurso para sintetizar una novela que debería ser larga. Si algo tiene el thriller es que nadie le afea su grosor ya que es bien sabido que el aporte de la información obtenida de la información consultada es pieza clave para consolidar la verosimilitud de lo que se cuente. Y la psicología de las protagonistas precisa así mismo de su tempo para que la descripción cale y no solo moje.

La autora termina esta novela corta con un final cerrado para esta trama pero abierto para que el argumento, la agencia, sus exclusivos servicios y sus miembros tenga continuidad en otras tramas resolviendo otros casos que deseamos resulten una lectura estimulante.

jueves, 11 de abril de 2019

El largo invierno Saharaui de Teodoro L. Basterra

Esperando el referéndum prometido.

El pueblo Saharaui es un pueblo guadiana para los medios de comunicación y en consecuencia del mundo informado: tan pronto ocupa portadas como se pierde en el ostracismo.

Y es que hay temas que son una espina clavada en la humanidad de la humanidad y si se puede se mira para otro lado. Para los saharauis la vida es sufrimiento y no solo por malvivir en un hábitat desagradecido sino, y mucho más, por ser el único grano de arena del gran desierto que los marroquíes no pueden soportar en su zapato. Y eso se traduce en un permanente estado de sitio.

Esther Baquero, a quien conocimos en La primera víctima, (un thriller sobre el 11-M y los atentados de falsa bandera) trabaja ahora en Barcelona, alejada de su padre y de sus recuerdos, pero la placidez va por barrios y a ella parece que la vida, que le hado otras virtudes, no la contempla en ese reparto.

Quien fuera un novio suyo musulmán y saharaui aparece muerto en el Tibidabo barcelonés y todo apunta a un escarmiento, a una venganza, a un aviso. Podría tratarse de un acto terrorista o de la supresión de un traidor. A ella, a pesar de su relación, y precisamente por esa motivación, le toca descubrirlo.

El viaje de Esther Baquero, como miembro de una ONG, de Barcelona a Al-Aaiun, la capital no oficial del Sahara Occidental, lo es tanto física como emocionalmente y lo que van a vivir en un pequeño enclave del norte de África los va a marcar para siempre. Y los lectores tampoco van a salir de rositas.

El largo invierno saharaui es como se conoce al período de espera entre el prometido, y aún no realizado, referéndum de autoderterminación, por allá 1975 cuando España desconectó su proceso de colonización y Marruecos empezó el suyo sobre el territorio del Sahara Occidental.

Un invierno que amenaza con convertirse en glaciación ante la inacción de la ONU que solo consiguió un alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos en 1991; pero la próxima ronda de negociaciones formales no está prevista hasta 2028, lo que hace que la inestabilidad, las escaramuzas, la represión y la violencia militar tengan una sorda y constante presencia en la zona. El sueño por conseguir crear un Estado independiente, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) sigue vivo en el pueblo saharaui aunque haya quien quiera enterrarlo bajo toneladas de arena.

El largo invierno saharaui es un thriller concienzudo en cuanto a documentación que ficciona la realidad para hacerla creíble y hace verosímil la ficción; que conforma una historia repleta de investigación policial, crímenes y peores delitos, en un clima de tensión social y de emoción personal para los protagonistas meros peones de grandes intereses corporativos y pequeñas ambiciones personales.

Teodoro L. Basterra
Teodoro L. Basterra ha conformado un argumento sólido y una trama dinámica y tensa que cuanto más se enmaraña más cerca está de desvelarse. Ha conformado un denso, y poblado bosque para explicar un árbol.

Y es que la forma de cubrir una noticia se adecua en cada lugar y momento a los intereses de quienes deciden y que para nada es el periodismo quien tiene las riendas.

El autor demuestra estar dotado para este género, algo que muchos intentan pero que solo pocos consiguen habida cuenta de la dificultad que comporta y es que un thriller ha de ser capaz de informar, ilustrar, emocionar y hacer vibrar y no de forma forzada por exigencias del guion, sino solo con su propia razón argumental.

La novela ha sido seleccionada este año para la XXXII edición de la Semana Negra de Gijón, el referente más importante en cuanto a certámenes noir de este país.