domingo, 7 de febrero de 2016

Los odiosos ocho de Quentin Tarantino

Cine policíaco de crimen en
habitación cerrada
en clave de western
EEUU, estado de Wyoming, a poco de haber finalizado la Guerra de Secesión.

Invierno. Grandes espacios vacíos llenos de luz amplificada por el blanco de la nieve. Frío y sensación de soledad ante la majestuosidad del inabarcable paisaje; la proximidad de una fuerte ventisca capaz de arrastrar lo que encuentre a su paso preludia la tragedia.

Una diligencia con unos peculiares pasajeros: el cazarecompensas, John Ruth ‘La horca’ (Kurt Russell) y su prisionera Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh) a quienes se añade el también cazarecompensas negro y exmayor del ejercito nordista Marquis Warren (Samuel L. Jackson) y el nuevo sheriff de Red Rock Chris Mannix (Walton Goggins) un sudista, va camino de La Mercería de Minnie donde buscar refugio ante la imposibilidad climática de poder llegar al pueblo de Red Rock, su destino.

Y el contrapunto a tanta luz, frío y paisaje: La Mercería de Minnie. Nunca un nombre tan Disney escondió tanto horror. Un espacio cerrado, oscuro ideal para encerrar las miserias humanas, ponerlas a hervir y esperar que exploten.

En La Mercería de Minnie se encuentran con Bob (Demián Bichir) un mejicano que cuida el negocio en ausencia de Minnie y que ha dado acogida, también protegiéndose del tiempo, al vaquero Joe Gage (Michael Madsen), al verdugo de Red Rock Oswaldo Mobray (Tim Roth) y al anciano general sudista Sanford Smithers (Bruce Dern).

Los protagonistas principales de Los odiosos ocho
Los odiosos ocho es una película de personajes. Tan bien dimensionados que llenan por sí solos el argumento, una de las virtudes del director: crear ficción hasta la línea roja de la caricatura a imagen y semejanza de la realidad.

La Mercería es el lugar perfecto con sus espacios diferenciados: despacho, salita de estar, zona de juegos, comedor, cocina, dormitorio a pesar de ser una estancia loft sin tabiques para dar rienda suelta a heterodoxos monólogos, largos y talentosos diálogos y estallidos de violencia como si de un ring todovale se tratara.

Las voces son de denuncia por motivos de raza, de sexo y de condición social, son críticos con los delincuentes y son profundos y trascendentes aunque en el contexto puedan sonar de opereta, pero el director no dice nada para rellenar el silencio, lo dice para lanzar un mensaje.

Una obra de teatro filmada en cinemascope. La sensación de amplitud del visionado en este formato propicia la visión panorámica que da libertad para pasear la vista, incluso en los primeros planos y no sentirse en la sala de estar frente al televisor.

El misterio del crimen en habitación cerrada llevado a su reinvención al ubicarlo en género western. Pero en Tarantino todo es máximo por lo que el concepto crimen es llevado a extremos y su escenificación es tan gore como cabía esperar y desear.

Hay Agatha Christie en el argumento que no se detallará por no entrar en spoilers. Pero haberlo, haylo.

Y una vez más hay todo de Quentin Tarantino, esa mezcla de ilusiones infantiles, recuerdos adolescentes y anhelos juveniles que conforman sus películas y que contextualiza en encuadres de viñetas de cómic, planos de films de serie B, reflexiones filosóficas y disquisiciones existenciales hábilmente combinadas con toques de humor, brillante ironía e imaginativo uso de la violencia.

Quentin Tarantino
Y otra vez la banda sonora. Siempre presente y siempre como un protagonista más, en esta ocasión tiene el honor de contar con el mismísimo Ennio Morricone que podéis oir aquí

Los odiosos ocho supera en número a Los siete magníficos, aunque no guarde otra relación que la lucha por la supervivencia.

Un Tarantino que fiel a sus principios rinde una vez más su homenaje al cine, a su cine: Leone, Hawks, Carpenter, Hitchcock (magnífico McGuffin el de la carta del presidente Lincoln)… no se la pierdan: es novela policíaca.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Los muertos viajan deprisa de Nieves Abarca y Vicente Garrido

Los muertos viajan deprisa
con permiso de Bram Stoker
A su sofisticado universo propio, que corría el riesgo de fagocitarse a si mismo, le han añadido, con gran habilidad, unas extensiones que conectan con una realidad más cotidiana y pausible y por tanto acercan el argumento a lo coloquial con lo que ganan en veracidad y cercanía social.

Los muertos viajan deprisa es un clamoroso reconocimiento, no exento de ironía y sutil crítica, al mundo de la novela negra, aunque haya amores que matan, que incluye a toda la comunidad noir: lector, groupie, escritor, negro, librero, editor, crítico literario, blogger, periodista de sucesos, policia, profiler, detective privado, comisario de semanas negras, talleres literarios, incluso Pagina 2 de RTVE.

Hay humor en sus párrafos que sorprende al no estar presente en sus novelas anteriores y que se agradece ya que demuestra que los autores están saliendo del encorsetamiento autoimpuesto por el que se regían y no temen salir de su zona de confort como lo demuestra que con Los muertos viajan deprisa los autores, reales y ficticios, ajusten cuentas con sus inicios y su entorno, cerrando temas de anteriores novelas y dejando retratado al oropel del mundo noir.

El sueño eterno
puede presentarse,
sin previo aviso,
a bordo del Tren Negro
Con un inicio muy potente de dos tramas simultaneas, una ubicada en el entorno carcelario donde reside El Peluquero al que detuviera hace tiempo Valentina Negro, y otra con un peculiar y violento asesinato a bordo del Tren Negro lleno de escritores con rumbo a la Semana Negra de Gijón, ¿guiño policial a la gran dama del crimen?, la novela anticipa que el argumento va a jugar en varios frentes y que el ritmo frenético está garantizado.

Un nuevo buceo a las oscuras perturbaciones del alma humana para revelarnos que para alimentar sus debilidades las personas son capaces de fortalecer sus aspectos más malvados. Así consuman actos delictivos que justifican como acciones de autodefensa; todo un alarde de mente retorcida.

Y es que en la novela la psicología de cada personaje es clave para entender sus movimientos, sus actos y su modo de relacionarse. Los personajes de Nieves Abarca y Vicente Garrido son siempre tan complejos como lo son las personas de verdad que a menudo esconden más que lo que muestran y de lo que muestran la mitad es mentira.

Los autores han compuesto su novela más ligera en la que han sabido sintetizar el relato manteniendo lo esencial con sus protagonistas habituales, consiguiendo una lectura más ágil y más absorbente, si cabe, de lo que nos tienen acostumbrados y todo sin perder ni un ápice de calidad literaria ni renunciar a su estilo detallista y de descripciones eclécticas y abriéndose a experimentar con distintos niveles de lectura al introducir narraciones dentro de la novela como elementos de metaliteratura.

El Tenedor del Hereje:
una muestra más de la inventiva
creativa de la inquisición
Los lectores no solo van a encontrar una novela con un argumento noir potente, marca de la casa, sino que esta vez además van a disfrutar de una crítica, contenida pero manifiesta del amistoso mundillo literario donde los apretones de manos, alabanzas y felicitaciones son el reflejo, al otro lado del espejo, de envidias, rencores y puñaladas traperas y que viéndolo en el mundo del asesinato en papel resulta aún más regocijante que en otras profesiones.

Una única duda persiste después de la lectura: ¿a quienes habrán matado en realidad Nieves y Vicente?

La banda sonora de la novela la ponen The Smiths con Cemetery Gates, The Beatles con Eleanor Rigby y The fool on the hill y concluye con I can’t help falling in love interpretada por Elvis Presley sonando en una boda ¿de quién?.

Las reseñas de sus anteriores novelas pinchando sobre el título:

  1. Crímenes exquisitos
  2. Martiryum
  3. El hombre de la máscara de espejos

lunes, 1 de febrero de 2016

Puerto escondido de María Oruña

¿Quién no tiene en
su vida un
Puerto escondido?
El mil veces maldito golpe de estado franquista supuso una cruenta guerra que oficialmente solo duró tres años, los que median de 1936 a 1939, pero que siguió cobrándose vidas de forma ominosa que es la forma que emplea la rabia, el odio y la envidia, sobre todo de los vencedores, para manifestarse.

Las vidas de cada uno de los miembros de la familia Fernández padecieron de una u otra forma esa ruptura en su realidad. La guerra tiene, entre otros, el implacable defecto de voltearlo todo y solo quien la ha conocido puede saber lo que es el sufrimiento.

Aunque la novela Puerto escondido empiece en tiempo actual hay que buscar sus raíces en ese julio de 1936 porqué es entonces cuando se tomaron caminos que ahora, en tiempo presente, se entrecruzan con el descubrimiento de un cuerpecito casi momificado emparedado con una figurita mesoamericana en el interior de un tabique por parte de los obreros que están reformando Villa Marina, una casona cercana a la playa de Suances.

La casa pertenece a Oliver Gordon, un joven inglés, que habiéndola heredado tiene pensado transformarla en hotel. De momento la policía con la teniente Valentina Redondo y el sargento Riveiro al frente va a detener las obras de reforma hasta aclarar el origen del macabro hallazgo.

María Oruña, una
contadora de
historias
María Oruña es una contadora de historias y para esta ha elegido, como técnica narrativa, el simultanear capítulos de dos líneas temporales: en una la de la investigación actual del diminuto cadáver y en la otra extractos de un diario personal escrito hace años con lo que mantiene un interés añadido al propio de la trama.

Tramas que irán evolucionando hasta cruzarse pero mientras que la del diario acumula la tensión, por su transcripción de recuerdos, a la actual le falta al resultar más previsible y pecar por momentos de empalagosa por sus descripciones casi turísticas y por uso y abuso de adjetivos.

La novela amalgama temas interesantes de los que, lamentablemente, solo usa la parte más tópica rascada solo superficialmente para conformar una obra bien construida pero con poca capacidad para sorprender; con todos los violines sonando al unísono en las bucólicas y pastoriles descripciones de la, por demás maravillosa, costa cantábrica y en los momentos de trama amorosa que también está presente como no podía ser de otra manera.

Melodrama costumbrista configurado como una pintoresca historia folletinesca como las que hacían las delicias en la primera mitad del siglo XX y que gustará y mucho a los amantes de las tramas localistas con contenido histórico, con sus dosis de romanticismo desdichado de posguerra y sus toques amorosos modernos y la aparición de cadáveres para satisfacer todo tipo de inclinaciones ya sea en libro o en serie televisiva de sobremesa.

La banda sonora la conforma Imagine Dragons, ese grupo americano de Las Vegas, que actualmente cala a fondo sobre todo en adolescentes y cuyas canciones citadas, y más conocidas, son Demons y On the top of the world.



domingo, 24 de enero de 2016

Vestido de novia de Pierre Lemaitre

Un vestido de novia también puede ser
una bella mortaja
Impredecibles resultan las consecuencias de los actos realizados sin ser conscientes de ellos y por eso mismo, si son violentos, pueden resultar aterradoras al conocerse.

Si la locura se alcanza paso a paso, Sophie, que ya llevaba bastante andado del camino, acaba de avanzar dando un salto.

Una mañana más Sophie se despierta con lágrimas en los ojos y con la cotidiana y desagradable sensación de haber sido vapuleada por un ejército de pesadillas, pero desconoce que las pesadillas no solo viven agazapadas en el sueño y ahora lo va a comprobar.

Un inicio desconcertante, magníficamente descrito, con el que se topa la protagonista y que el autor consigue transferir al lector de forma magistral para que experimente las mismas sensaciones de inseguridad y desconcierto que aterrorizan a Sophie y que dan pie a una sucesión de vertiginosas situaciones a cual más angustiosa.

Todo dispuesto para sentir en primera persona esa sensación de abandono, de miedo, de obsesión; esa necesidad de ser minucioso en todo y con todos. Esa enconada lucha por sobrevivir y por mantenerse dentro de los límites de la racionalidad.

Vestido de novia es ese thriller negro que juega con los recursos del subconsciente cuando este toma el control y el consciente vive incómodamente entre desconcertantes episodios de realidades y sospechas. Los recuerdos se confunden y es difícil discernir entre lo vivido y lo imaginado.

Un thriller que presenta momentos de brillantez y otros de acomodada convencionalidad. Que combina elementos de novela negra con otros de terror psicológico.

La angustia e intriga generadas y tan bien desarrolladas durante el primer cuarto de novela acaban perdiendo fuerza por un giro narrativo, uno de los varios que sacuden la trama, que la aleja de la originalidad inicial para acercarse peligrosamente al tópico.

A partir de aquí el argumento, a velocidad ralentizada cuando no insoportablemente lenta, evoluciona de forma previsible, cae en situaciones improbables, hace encaje de bolillos para cuadrar al milímetro, tira de manual y aunque sorprende agradablemente en más de una ocasión, el balance final se queda en poco ante el despliegue inicial de expectativas.

Pierre Lemaitre un autor creativo
Pierre Lemaitre ofrece un thriller negro que acumula tensión, bien dosificada, a partir de una construcción de trama compuesta por capas con distintos narradores y distintos puntos de vista, y con un final, que aunque intenta salvar con una última pirueta, termina siendo apresurado y recurrente aunque no llega a empañar la particular visión que del thriller ofrece este creativo autor y de mérito sobradamente reconocido.


Pierre Lemaitre estará en una mesa redonda de BCNegra 2016, consulten el programa para saber dónde y cuándo.

martes, 19 de enero de 2016

Margen de error de Berna González Harbour

El superávit en el balance económico de las empresas suele acompañarse de una dosis de deshumanización en el trato con los subalternos, generalmente delegado en personas contratadas con dedicación exclusiva a este fin y que suelen ser reemplazadas al cabo de poco tiempo. Si todo ha ido bien los resultados no se hacen esperar y si el clima laboral se enrarece siempre habrá a quien echar la culpa evitando que la cúpula se salpique.

La trama de Margen de error parte de una noticia real como son los 35 suicidios acaecidos entre 2008 y 2009 en la empresa France Télécom para mostrar el submundo de la corrupción empresarial donde los cargos blindados derrochan en gastos con tarjeta de empresa mientras se despide a asalariados para reducir gastos fijos sin tener en cuenta que están incidiendo claramente en su vida personal ya que no se trata solo de empleados sino que ante todo son personas.

Los mercados responden empujando hacia arriba el valor de la acción cuando las empresas reducen costes recurrentes. Nadie se acuerda de los despedidos.

Han pasado unos meses desde que finalizara el caso narrado en Verano en rojo y todo, lenta y progresivamente, va volviendo a la normalidad. Tanto en la vida personal y profesional de la comisario María Ruíz como en la realidad criminal del país.

Periodismo, encarnado en el veterano Javier Luna, e investigación policial, con la comisario María Ruíz, Carlos y Tomás, el informático, de nuevo en colaboración para resolver unos sucesos que se inician con un suicidio en el Parque del Retiro de Madrid; un caso con unas consecuencias que afectarán a María Ruíz más de lo que pueda siquiera imaginar.

Unos sucesos que tienen tres tramas, llevadas en paralelo, que descubren puntos débiles en las investigaciones y en las declaraciones de los interrogados y en la que surgen varios incidentes que tal vez guarden estrecha relación.

Berna González Harbour denuncia en esta novela la codicia ilimitada de quien atesorando poder siempre cree que necesita más y quiere más. La miopía inducida de los gobiernos forzada por las prevendas con las multinacionales y la impotencia de los indignados que no encuentran oídos para sus justas reivindicaciones.

Consolida en esta segunda entrega el personaje de la comisaria María Ruíz a la que pretende dotar de un perfil tan independiente y actual que se le va un poco la mano y el resultado presenta altibajos como si aún no tuviera claro hacia dónde encaminarla; en cualquier caso la dota de la capacidad de lucha imprescindible para posicionarse en ese mundo de hombres que aun recela de las mujeres inteligentes.

La trama en si sigue su propia evolución como si se deslizara por una superficie suave y sin rozamiento. Los protagonistas parecen jugadores de curling limpiando el camino sin mucho mayor protagonismo. Se apoya demasiado en el peso que otorga sustentarla en un hecho real y no acaba de desarrollar con suficiente interés la parte de ficción para que sorprenda y tenga cuerpo propio más allá de parasitar la realidad.

Lean en este mismo blog la reseña de la primera novela de la serie de la Comisaria Ruíz titulada Verano en rojo

Berna González Harbour estará en BCNegra 2016, consulten el programa para saber dónde y cuando.