martes, 6 de febrero de 2018

Una detective inesperada de Kerry Greenwood

Phryne Fisher, una joven llena
de recursos.
En aquellos años 20 la clase alta vivía a tope, si algo había eran reuniones mundanas, de esas en las que se tomaban cócteles, se hablaba de moda y de las vacaciones junto al mar o en un chalet en cúspides nevadas, se conducían coches de relucientes cromados, se jugaba al tenis y al golf e irrumpían jóvenes féminas audaces que desafiaban el estatus masculino optando por negarse a cumplir las modosas expectativas que la sociedad tenía determinado con las mujeres.

Entre ellas resalta Phryne Fisher, el personaje de ficción, que bien pudo existir y que es la suma de destacadas aptitudes mostradas por congéneres de la época, protagonista de una serie de novelas escritas por Kerry Greenwood.

Phryne Fisher es una rica, guapa, seductora, audaz, inteligente y sensible joven (nada más y nada menos) que decidida a ponerle un poco, aún más, de pimienta a su vida, se aleja del encorsetamiento británico que le ahoga rumbo a Australia, su patria natal, donde una peculiar situación de sospecha por envenenamiento, en una familia amiga, reclama su presencia.

Ha viajado cerca de 17.000 kilómetros para vivir nuevas emociones y experimentar nuevas sensaciones y actuar como Una detective inesperada satisface plenamente esos deseos.

La vida bajo control se descontrola y Phryne va a vivir más emociones de las que se podía imaginar, aunque tenga recursos suficientes para salir airosa de cualquier situación.

Una trama de enigma sencillo tratada de manera divertida e irónica, muy bien ambientada, que sin grandes efectos ni sorpresas consigue mantener la atención y mantener la sonrisa en el rostro durante toda la lectura. No busquen más que no lo encontrarán.

Kerry Greenwood
La escritora mantiene la ambigüedad que supone la superficialidad de tratar con ropa de diseño e ingredientes de platos sofisticados, con la perseverancia en mantener esa crítica a favor de la libre determinación de la mujer para hacer con sus actos y con su vida lo que le apetezca. Desde la riqueza claro está; desde la pobreza las prioridades son otras.

La serie de Phryne Fisher llega a las veinte novelas publicadas, Una detective inesperada es la primera, y dispone de adaptación televisiva muy aplaudida.

Es el personaje evocador en los sueños de cualquier chica que tenga que levantarse a trabajar cada día para hacer largos turnos y cobrar como mucho el salario mínimo.

Kerry Greenwood ha sabido aunar todo lo que se le pide a la vida: el dinero, el placer, el misterio de salón y las aventuras con cierto grado de riesgo, con el romanticismo glamoroso para crear una colección que hace las delicias al gran público.

viernes, 2 de febrero de 2018

Más allá de la sospecha y La dalia roja de Lynda La Plante

Lynda La Plante
Lynda La Plante, la autora de estas dos novelas, las dos primeras de una serie de nueve, hasta la fecha, protagonizadas por Anna Travis  lo es también de otras series con otros protagonistas, alguno llevado exitosamente como serie de tv, llegando a superar en total las cuarenta publicaciones.

Sus novelas se reeditan y se traducen triunfando como best-sellers porque tiene la habilidad y la capacidad de dar al público lo que este espera; el coste que esto supone, contentar a la mayoría, es el escribir sin salirse de un marco.

Es como el vino que añada tras añada es casi siempre el mismo ¿cómo puede ser si las viñas envejecen, la composición del suelo se altera, el clima es variable, y la cantidad de azucares recogida en las uvas en el momento de la cosecha es distinto cada vez? Alguien está haciendo algo para mantener esa estabilidad ¿no?

El estilo que presenta en las dos novelas reseñadas Más allá de la sospecha y La dalia roja es claramente el de procedimiento policial: detallista en las formas de actuación policial, en las gestiones administrativas intradepartamentales, en las relaciones personales y jerárquicas de los agentes y mandos y en la relación de estos con los medios.

La trama va desarrollándose sin prisa pero sin pausa, con meticulosidad y de forma lineal deteniéndose si es preciso para no dejar ningún cabo suelto.

Su narrativa es intachable pero de tan academicista resulta carente de pasión y a pesar de los sucesos espeluznantes y de los devaneos amorosos que relata no consigue transmitir la emoción que pretende.

De hecho y a pesar de ser dos argumentos distintos, el resultado final de la lectura seguida de las dos novelas lleva a creer que se ha leído la misma variando solo el tratamiento y el final. Algo parecido sucede al ver las dos cubiertas. Son distintas si, pero ¿a que parecen iguales?

Más allá de la sospecha

Sin entrar en detalles que desvelarían lo que no se puede ni debe, esta sensación la produce la práctica repetición de patrones de comportamiento de los personajes, de la estructura narrativa y de la secuencia temporal de hechos en el desarrollo de dicha estructura.

01. Más allá de la sospecha supone el debut de Anna Travis en un caso de investigación criminal, lo que le lleva a cometer errores por joven y por novata que subsana con su perspicacia y su tesón en el trabajo. Diversos asesinatos apuntan a un asesino en serie pero el dispar perfil de las víctimas ofrece una duda razonable y conlleva la necesidad de efectuar investigaciones paralelas donde la inteligencia debe vencer la fuerza.


La dalia roja
02. La dalia roja evoca al espeluznante asesinato real nunca resuelto de la joven Elizabeth Short, conocido como el caso de la dalia negra ya que por un lado Lynda La Plante recoge el suceso y lo recrea para que no caiga en el olvido y porqué el argumento reproduce el modus operandi hasta tal nivel de detalle que la policía llega incluso a sospechar que se trate del mismo asesino lo que dispara todas las alertas y debería plasmarse en una trama llena de tensión y miedo visceral.

domingo, 28 de enero de 2018

Glacé

Una magnífica elucubración
maquiavélica, producto de una
brillante mente enferma.
Un acto siempre es una respuesta; una consecuencia. Alguien ha planeado, ha dicho o ha hecho algo buscando esa respuesta. Provocando ese acto. Que no tiene porqué ser inmediato y puede diferirse incluso varios años.

El azar también cuenta como algo o alguien catalizador pero el azar no puede enlazar una sucesión de actos mostrándolos además en una secuencia lógica, casi matemática. El azar es impredecible. Los planes del ser humano, por complicados que parezcan, siempre pueden ser predichos. Lo cual no significa que lo vayan a ser.

En lo alto de una parada de teleférico, a 2.000 metros de altitud, cerca del pueblo de Saint-Martin en el Pirineo francés, encuentran el cadáver de un caballo sin cabeza.

El hecho de que pertenezca a alguien importante en la comarca motiva al juez a designar al capitán Martín Servaz de Toulouse (interpretado por Charles Berling) como coordinador de la investigación junto a la capitana Irène Ziegler de la Gendarmerie local (interpretada por Julia Piaton).

En la misma zona se encuentra el Centro Warnier, un establecimiento penitenciario de alta seguridad donde los internos presentan trastornos psiquiátricos. Uno de ellos, un peligroso asesino en serie: Julian Hirtmann (hierático y convincente Pascal Greggory), fue detenido por el capitán Martin Servaz.

Martin no cree en las casualidades. No cree en el azar como catalizador de coincidencias. Y si cree en cambio, porque lo sabe, porque lo ha sufrido, que la mente humana está mejor preparada que el azar para ello.

La trama se va desenvolviendo con lentitud, los encuadres, precisos y preciosos, permiten visionar los acontecimientos desde perspectivas relajantes y por tanto intentan impregnar al espectador de la tranquilidad necesaria para poder racionalizar los hechos. Los planos no buscan escandalizar sino mostrar para poder discernir entre las distintas posibilidades.

Glacé es una magnífica elucubración maquiavélica producto de una brillante mente enferma, en formato de serie televisiva.

Estamos ante un thriller psicológico donde, también hay acciones de acción pero, los actos solo son respuestas.

Y el paisaje relajante ayuda a contribuir a la creación de esa atmósfera donde la mente gana al cuerpo. El blanco de la nieve contrasta con las sombras de los árboles y con la dicotomía de colores la busca también entre la pasión y la razón. Aunque ésta es distinta según quien la argumente y si es un psicópata quien lo hace, sus actos puede que no sean razonables según el comportamiento social definido.

Solo una temporada. Solo seis episodios. Y no parece que pueda haber más habida cuenta que se trata de una adaptación de la novela del mismo título, Glacé, de Bernard Minier. Los que la han leído dicen que, a pesar de los múltiples cambios, la serie conserva el espíritu del texto. El visionado merece la pena.

jueves, 25 de enero de 2018

Río de tinieblas de Rennie Airth

Río de tinieblas:
"El Silencio de los Corderos
en el mundo de Agatha Christie"
El inspector John Madden de Scotland Yard es un alma en pena que se arrastra más que anda por una vida que poco le ofrece y que mucho le debe. Se lo ha quitado todo sin nada a cambio.

Apenas sonríe y su mirada, desde el fondo de unos ojos hundidos, es soportada a duras penas y con recelo por quienes la enfrentan.

Madden vive abocado a su trabajo policial al que ha regresado después de combatir en la Gran Guerra, aún nadie sabía que habría otra, y poco o nada de los hábitos cotidianos de sus compañeros le importan.

Sus miradas atraviesan personas y objetos y se pierden por el horizonte.

Cuando te ha sido arrebatada tu familia y has perdido a tus compañeros en el frente, entre el barro y los alambres de espino, entre precariedad y enfermedades, desmembrados y decapitados, no hay problema en el quehacer diario que pueda llamarse como tal. Si acaso, inconveniente.

Estamos en 1921 en Inglaterra. Un asesinato múltiple, una familia en una casa de campo del condado de Surrey, probablemente, por lo sustraído, un robo que saliera mal y acabara peor, moviliza a los agentes a investigar.

Los hay que no dudan en etiquetar el suceso rápidamente y desean cerrar el caso pero Madden, contando con la complicidad de su superior y amigo Raikes tiene otra teoría y a medida que la expone va cobrando verosimilitud.

Lamentablemente si está en lo cierto pudiera haber habido otras víctimas.

Rennie Airth
Rennie Airth ofrece una novela bien construida, con un argumento muy convincente y una trama muy interesante que va desarrollando lentamente, como quien va soltando hilo, y que va emocionando a medida que se va dejando ver el problema al que se enfrenta la policía.

Un thriller policial pausado, acorde al carácter del inspector Madden y a la novela policiaca británica tradicional pero narrado desde una posición que va destilando mucha tensión. La crítica lo clasifica como “el Silencio de los Corderos en el mundo de Agatha Christie” y miren, por una vez, no van tan desencaminados.

La campiña inglesa, los prados y bosques, y sus habitantes, gente con carácter cerrado pero no por ariscos sino por la falta de costumbre de alternar con forasteros se recrean en todas las páginas de esta novela.

Esta es la primera de cinco novelas, y ganadora del Grand Prix de Littérature Policière del 2000, de la serie protagonizada por John Madden, habrá que buscar las otras.

domingo, 21 de enero de 2018

BAC de Segismundo Yojarranza

Donde la justicia no quiere llegar,
alguien tendrá que hacerlo.
Cuando el clima social es convulso se puede esperar cualquier tipo de reacción ante la mofa y burla que supone que unos pocos no solo se crean con privilegios para delinquir sino que encima los ejerzan. Con total desfachatez. Amparados por unos poderes que no es que hagan la vista gorda sino que, formando parte del clan, están ciegos para lo que no quieren ver.

La corrupción es una lacra que el gobierno debe combatir. Pero cuando el gobierno es corrupto ¿Quién queda? Cuando todo parece derrumbarse a nuestro alrededor ¿en quién se puede confiar?

La crisis económica mundial ha servido para evidenciar muchas cosas, entre ellas la magnitud de culpa de los gobiernos, los bancos, las bolsas, las multinacionales: el establishment que domina las decisiones y que nunca tiene en cuenta las personas más allá de fuerza de producción.

Y ha servido para que florezca una corriente de thriller político y que en este país sean muchos los llamados a seguirla y pocos los elegidos a despuntar. BAC sigue esa corriente y saca la cabeza para no ahogarse.

España es un ejemplo lamentable de nepotismo, discriminación social y corrupción. Y vamos a dejarlo aquí ya que esto es una reseña y no una enciclopedia.

En esa España tuya, esa España suya, esa España vuestra los ricos lo son cada vez más y los pobres los son cada vez más y cada vez son más. Las causas criminales generan gruesos legajos que luego se queman o desaparecen, son pocos los políticos y ex-políticos encausados encarcelados y menos aun los que devuelven lo que se llevaron. Aunque solo podrían devolver dinero ya que las ilusiones, incluso vidas, que también robaron, esas no volverán.

En medio de todo este despropósito aparece el cadáver de alguien que fue y que sigue siendo: Julio Castro ex-tesorero del Partido Popular y ex-ministro de Hacienda. Alguien con quince causas judiciales pendientes. Alguien que vive a costa de los que robó. Alguien que vive, perdón vivía, muy bien.

El ensañamiento con su cuerpo denota pasión y venganza y también busca ser un aviso a navegantes: si la justicia no actúa, lo haremos nosotros.

Y eso se desprende ya que en el cuerpo se lee Corrupto. Alguien ha querido quitar trabajo a la fiscalía y al poder judicial. Alguien se está tomando la justicia por su mano. Y ese alguien firma BAC. Y no parece que vaya a detenerse con solo una muerte.

Así empieza BAC, este thriller político de tanta actualidad que parece sacado de la realidad. Un thriller que protagoniza personal experto y seleccionado de cada cuerpo policial: Eva Morales capitán de la Guardia Civil, Diego González inspector de los Mossos d’Esquadra, Álvaro Pons inspector de la Policia Nacional y Sabino Muguruza inspector de la Ertzaintza.

Segismundo Yojarranza
Un grupo de elegidos, Los 4 Fantásticos, porqué el Ministerio del Interior quiere resolver el asesinato cuanto antes y sin ruido, ¿Por qué será?, y porqué estando todos los cuerpos representados se aseguran colaboración y a la vez control sobre la investigación.

Segismundo Yojarranza toma claramente partido y ejerce denuncia, esa denuncia que antes ejercían los mass media y que ahora se han vendido a los denunciados y solo lo intentan los menos media o algunos escritores con alma de periodista. Yojarranza, un juego semántico, prueben a leerlo al revés, es claro indicio.