jueves, 4 de julio de 2019

Cenizas para un blues de Fernando de Cea


Y si en la vida nada transcurre de
forma secuencial, en esta novela
tampoco.
Sam ha dejado de ser policía de manera formal, ha renunciado oficialmente con entrega de arma y placa, pero en su interior, la policía que fue lo sigue siendo. Y es que si se lleva dentro...

Y es que cuando el oficio es como la propia la vida ya no es oficio ni tiene beneficio, solo dedicación, entrega y servilismo. Y renuncia. Por un ideal, por un sentimiento, se entrega todo, incluso lo que no se tiene.

Sam, Casandra en realidad, es ahora una detective privado y desde fuera del cuerpo quiere investigar, con total independencia y libertad de movimientos, que pasó con su padre, también policía y que murió con deshonor, veinte años atrás, cuando nadie mejor que él lo había defendido.

Cenizas para un blues es la continuación lógica de Puentes y sombras y aunque se puede leer perfectamente sin conocer la anterior, la experiencia mejora con los antecedentes. La trama subyacente en la primera entrega se desarrolla de forma plena en la segunda.

En su nuevo papel, sin someterse a reglamentos, Sam actúa sin líneas rojas que la coarten y emplea el método más adecuado en cada momento para obtener información que le permita cerrar el caso que la lleva de cabeza desde hace tiempo; pero como detective privado también tiene un caso: el secuestro de un chiquillo, y sabe que estas situaciones son de difícil resolución y más si se dejan pasar demasiadas horas desde la desaparición.

Y si en la vida nada transcurre de forma secuencial en esta novela tampoco, así mientras las dos investigaciones prosiguen su avance atropellándose en el tiempo hay otros protagonistas y otras situaciones que atrapan la atención, simultaneando, y que muestran, como un poliedro, las distintas caras que enseña la vida a quien la mira, viéndola.

Fernando de Cea muestra una evidente capacidad para entrelazar historias que evolucionan con ritmo y tempo propios y una destacable habilidad para crear suspense. Y con esos recursos narrativos construye thrillers noir muy convincentes y de gran fuerza visual.

Fernando de Cea.
Su conocimiento de Sevilla, siempre se escribe sobre lo que se conoce, ciudad donde transcurre la trama, le permite describir cada escenario de forma totalmente identificable no solo a nivel descriptivo sino a nivel ambiental, aunque no se haya estado nunca como es mi caso, y faculta para desarrollar ese noir urbano que no precisa de la oscuridad ni la niebla para generar la misma incertidumbre, duda y sospecha.

Y para ello el autor no duda en emplear hasta tres niveles de narración distintos con lo que consigue que una novela ya de por si coral amplifique esa percepción al añadirle más voces y diversos puntos de vista.

Sonido envolvente y pantalla panorámica para lucimiento de Sam, Merche, Roberto, Miss Nolan, Hidalgo, O’Malley, Cisco, el Ogro Bueno y sin olvidar a Wato, un gato cuyas rayas parecen señalar con una W el lugar de su tercer ojo. Pueden acabar siendo buenos compañeros en estos días perezosos.

Y, no se vayan que aún hay más: algún que otro cabo ha quedado suelto y pueden ser motivo para una nueva entrega, aunque transcurra allende.

domingo, 30 de junio de 2019

Queen & Country de Greg Rucka

Un thriller noir que atesora tanta acción
que sobresale de sus páginas.

Una serie sobre servicio secreto, sobre espionaje, sobre las relaciones entre sus miembros y de estos con el mundo. Una serie sólida, bien configurada, sobria y absorbente. Con un dibujo soportado por la línea clara, estilo claramente europeo a pesar de ser un cómic norteamericano, que da apoyo logístico a una historia habitada por seres imperfectos que resuelven como mejor saben o pueden situaciones para los que están adiestrados pero para las que no son infalibles.

El MI6 es el servicio de inteligencia del Reino Unido con jurisdicción en el exterior, para asuntos domésticos está el MI5. Tara Chace es una escolta de la Sección de Operaciones Especiales del SIS (Servicio de Inteligencia Secreto), adscrita al MI6; escolta es la clasificación que reciben los operativos ejecutivos con libertad por moverse por todo el mundo y a los que las delegaciones locales deben subordinar su apoyo en todo momento y bajo cualquier circunstancia.

Tara Chace es una subordinada dentro de un escalafón de poder que atesora los defectos de forma típicos cuando la toma de decisiones resulta controvertida y la irritante saturación burocrática de los estamentos que no solo tienen que conjuntar lo bello con lo barato, sino también la diplomacia con la eficacia. Para un operativo de campo las disquisiciones de despachos son tan esteriles como un mosquito dando cabezazos contra un cristal.

Realismo en cada una de sus viñetas.
Queen & Country es una serie más que espectacular que desborda realismo sin frivolidades de efectos especiales. No los necesita, las situaciones son ya de por si absolutamente efectistas sin necesidad de adornarlas; hacerlo hubiera sido llevar a parodia una realidad muy peligrosa y estresante.

Greg Rucka es uno de los guionistas de cómic más deseados por las majors, ha trabajado en numerosas series con renombrados personajes y aquí se destaca su trabajo más personal, más concienzudo y más determinante como es Queen & Country, donde no solo brilla en su calidad de guionista sino que evidencia ingente cantidad de horas de investigación y documentación.

Una serie de espías con un toque noir; pormenorizada hasta el mínimo detalle, con un argumento asentado que se desarrolla en diversos arcos con tramas repletas de inteligentes diálogos y expresivos silencios. Y que no esconde que la calidad humana del peculiar personal, sensato y equilibrado según su código de vida, que trabaja en estos campos se sustenta en los mismos pilares que la del resto de mortales; en la serie se ama, se muere, se llora, se sufre, hay errores, hay equivocaciones, hay rabia y, si, también remordimientos, debilidad y dudas.

La única variante es que cumplir con tu trabajo no te da un bonus en la nómina pero significa que sigues con vida. El mejor bonus que nadie te puede dar.

Seguimiento de los operativos.
La serie ha ido empleando distintos dibujantes, siempre en formato blanco y negro, en función de los arcos argumentales, con estructura autoconclusiva pero manteniendo una evolutiva continuidad, y del tono perseguido, pero todos ellos, cada uno según su propio estilo, se han mantenido fieles a los aspectos determinantes y relevantes para mantener una unidad de conjunto. Aunque es más que evidente que la calidad sufre altibajos, a las pocas páginas la historia absorbe a tal punto que el nuevo estilo se integra inmediatamente y ya no se tiene en cuenta el cambio de dibujante.

Una serie nominada en 6 ocasiones, en distintas secciones, al premio Eisner y que lo consiguió en 2002 por “Mejor serie novel”. Una obra seriada en 32 entregas desde 2000 a 2007 y que se encuentra recopilada en 4 volúmenes que totalizan más de 1.000 páginas.

Hoy en día la televisión los ofrece indiscriminadamente por lo que es fácil que conozcan la serie Homeland, si es así sepan que Queen & Country fue antes y que Carrie Mathison tiene un más que parecido razonable con Tara Chace.

Una obra que se lee con apasionamiento y se vive con desazón y en la que las retorcidas decisiones y las terribles consecuencias no son sino un pálido reflejo de la realidad. Indispensable. Uno de los mejores cómics que hay para leer y releer.

martes, 25 de junio de 2019

Yeruldelgger, Tiempos Salvajes de Ian Manook

El tiempo es salvaje. La estepa es
salvaje y las personas son salvajes.

Cuatro puntos de partida distintos, sin saber si van a cruzarse o converger o si van a ir cada uno por su lado. Cuatro situaciones anómalas, sospechosas de delito, si no evidente, y complicadas en forma y en fondo: nada sencillo se presenta envuelto en tantas capas.

Cuatro puntos cardinales. Difícil orientarse.

Un jinete muerto con su montura y una hembra de yak yacen congelados en medio de la desierta estepa. Un probable escalador yace muerto congelado en medio de una pared, a considerable altura, del  macizo del Otgontenger. Una joven prostituta, Colette, aparece asesinada en una habitación de hotel donde se había citado con Yeruldelgger. Unos adolescentes han desaparecido desde hace días y nadie parece tener noticia al respecto.

Cuatro mechas encendidas. Difícil conformarse.

Yeruldelgger, Tiempos Salvajes, es la segunda entrega de una trilogía que se inició con Yeruldelgger, Muertos en la Estepa.

Es un thriller que trasciende el noir local de la primera entrega para abarcar un abanico de delitos que no se circunscriben a Mongolia, también afecta a sus países vecinos y llega hasta la mismísima Francia, hasta su puerto de El Havre.

Hay asesinatos, corrupción y contrabando, siempre van de la mano, trata de personas, mafiosos locales y ajenos, investigaciones policiales y militares, autorizadas y clandestinas. Hay de todo menos piedad. Ningún atisbo de ella; cada cual mira por lo suyo y por ello se hace lo que haya que hacer.

Ian Manook trabaja, en esta obra, a ritmo de thriller viajero y viajado y va hilvanando las diferentes historias para luego volverlas a separar y dando pie a intrigas y un nivel de suspense más que sobresaliente sin ninguna concesión a las sutilezas y sí dando mucho juego a las asperezas.

No solo en las relaciones personales sino también intercalando momentos de meditada espiritualidad del séptimo monasterio con comida de casquería en tabernas sucias y malolientes. Sándalo y vómito.

Yeruldelgger, Solongo, Oyun, Saraa y Gantulga y la sombra alargada de Erdenbat, repiten protagonismo y se alternan en sus salidas a escena de modo que al autor no le resulta difícil ir desgranando las distintas historias. Para el resto está la incorporación de Zarzavadjian, un policía francés de origen armenio, que tiene un papel más que determinante y conveniente.

Ian Manook cierra esta segunda entrega con un clifhanger tremendo y que obliga a la lectura de la tercera si o sí. Y aunque la venganza se sirva fría no hay que esperar ya que, con el inclemente clima de Mongolia en invierno, si esperamos más estará helada.


jueves, 20 de junio de 2019

Alta Mar, serie tv

Hay secretos más profundos que el océano.

Recién estrenada en Netflix, Alta Mar es una serie de corte policiaco con enredos, robos y asesinatos que transcurre en un transatlántico y por todo ello y por su nivel de suspense pocos dudan en asimilar su argumento a los de la Gran Dama del Crimen Agatha Christie.

Sin entrar al trapo, baste decir que Alta Mar es resultona y cumple muy por encima de la media, además de que cada capítulo acaba con un sorpresivo y revelador cliffhanger que incita, sin dejar opción, al visionado del siguiente episodio. Pretende enganchar a la audiencia y lo logra sin generar falsas expectativas.

Como toda obra coral y Alta Mar lo es sobradamente: hasta 15 personajes relevantes entre principales y secundarios pero todos protagonistas, tiene sus altibajos en el aspecto interpretativo; unos lo hacen la mar de bien otros la mar de mal y los más nadan y guardan la ropa; pero que se le va a hacer estando en alta mar es normal que el buque se balancee.

El argumento es rebuscado, laboriosamente trabajado y primorosamente vestido y ambientado. Verosímil, que ya es mucho; con trasfondo, con antecedentes, con raíces, con giros laberínticos para que nadie de nada por sentado, para que la duda sea compañera de viaje, para que la sorpresa lo sea de verdad, y salte no una, ni dos, sino más veces.

Las hermanas Eva y Carolina Villanueva embarcan, junto con dos criadas a su servicio, en un transatlántico propiedad del novio de Caro y cuya boda se va a celebrar a bordo rumbo a Rio de Janeiro. Por motivo del enlace, en el barco están también su tío y amigos de la familia. Durante una noche una mujer cae al agua y la investigación por conocer su identidad y el motivo de su deceso irá sacando a la luz nuevas y desconocidas informaciones e identidades que traerán nuevas víctimas generando aún más misterio y suspense.

La serie busca la complicidad del policial clásico inglés con elegidos sospechosos y ambiente restringido; le añade ritmo de thriller trufado de acción, peleas y disparos, colaboracionismo, recién ha terminado la II Guerra Mundial, y rencillas familiares; y referencias, esas escenas sobre todo en el vestuario y diseño de interiores, al cine negro americano de los ’40, época en la que está ambientada. En cuanto a vestuario cabe destacar lo maravillosamente bien escogido y adecuado para cada clase social y para cada momento y lugar del día o de la noche.

La serie tiene su dosis de amor, varias relaciones simultáneas, y tal vez sea lo menos creíble por eso quien quiera verla por esa faceta tiene muchas otras series mejores. En esta el amor es un complemento que no entorpece, un relleno que ayuda a lucir y que justifica las alianzas y las complicidades.


Trailer oficial de la 1ª Temporada

Peca de reparto irregular, a más de uno habría que haberlo echado por la borda en el proceso de casting, de faltarle confianza en su propia capacidad y de acercarse más a la telenovela que a una serie con entidad propia y cede temperamento, aspereza y sexo, del todo imprescindibles, en beneficio de ser guilty pleasure.

Pero entonces sería perfecta y eso es imposible. Tómensela con cava, tinto, té, café o combinados, varios, en función de la hora en que decidan verla. Cualquier bebida casa bien con las imágenes y el ambiente a bordo, lástima que a veces la música vaya por libre y se empeñe en ser protagonista.

En fin, 8 episodios para esta primera temporada que con su final, cliffhanger como no podía ser de otra manera, no deja duda alguna de que habrá que ver los 8 de la segunda, aún sin fecha de emisión anunciada, pero a punto de embarcar.

domingo, 16 de junio de 2019

Y de yesterday de Sue Grafton

Una cinta de video VHS y se
desencadena todo.

Y de yesterday es la última novela protagonizada por Kinsey Millhone escrita por Sue Grafton. Y es la última porque Sue Grafton murió y no pudo terminar su alfabeto del crimen, alphabet series. Aquel que empezara en 1982 y del que ha llegado a escribir 25 obras.

Le faltó la Z de la que ya tenía título elegido: Z is for zero, que tenía previsto escribir en 2018 ya que había anunciado su publicación para 2019, pero la muerte la sorprendió el 28 de diciembre de 2017.

Inocencia trágica, por el día, De los Santos Inocentes y tomándole el título prestado a Agatha Christie.

Y de yesterday, Y de ayer, tiene mucho de su título. De hecho lo tiene todo. El ayer, el pasado vuelve a interferir en el presente. Un recurso argumental al que la autora había recurrido en varios de sus últimos títulos.

Y es que mucho de lo que le pasa a la gente tiene que ver con hechos del pasado. Y es que casi todo es pasado. Fíjense lo breve que es el presente que no se acaba de pronunciar su nombre y ya es pasado.

Y en el pasado y presente está Kinsey Millhone, la investigadora privada cuya vida conocemos a partir de los casos en los que actúa y que ella misma relata. A ella le toca resolver esos asuntos criminales que generalmente son familiares y hogareños, total Santa Teresa es una localidad relativamente pequeña.

Como el que le ocupa esta última investigación: un intento de chantaje con una cinta de video de contenido sexual explícito y condenatorio que retrotrae otros hechos que culminaron en un homicidio y por el que alguien cumplió condena y otros no. ¿Venganza? ¿Ajuste de cuentas? ¿Largo brazo justiciero de quien actúa por libre?

Kinsey va a ver entorpecida su labor por el intrusismo familiar que quiere que se resuelva el chantaje pero no a cualquier coste, que no precio, y también por una presencia ominosa de un caso propio anterior que va a alterarla hasta el punto de tener que recurrir a un arma, algo con lo que no se siente cómoda pero que conoce y no duda ni de su necesidad ni empleo.

Junto a Kinsey, y como es habitual, revolotea la vida de Santa Teresa: su amigo y casero Henry, otros conocidos, su recién estrenada prima o lo que sea, el bar de Rose, otros amigos y otros amantes. Sus sandwich con pepinillos y manteca de cacahuete, sus carreras diarias de cinco kilómetros, aunque se haya visto obligada a cambiar el hábito matutino y también el itinerario, y sus copas de frío chardonnay.

Sue Grafton en BCNegra
Sue Grafton llegó a crear un microcosmos lleno de vida, no en vano dedicó 35 años en mantenerlo y alimentarlo, y por eso sus novelas son más que casos criminales: son, ciertamente, casos vivenciales con crimen.

La novela no sorprenderá a quienes ya conozcan su obra y su estilo, y está en línea con las más recientes, con todo lo que esto significa (quienes la hayan seguido sabrán a qué me refiero).

En esta, además, es como si anticipando el final, no el suyo sino el del alfabeto, se dedicara a poner las cosas en orden para culminar con una despedida que no fuera un adiós sino un hasta luego.

Porque aunque Sue Grafton tuviera previsto dejar de narrar esas vivencias, le sería imposible suprimir ni la localidad ni los personajes puesto que ambos se han ganado el derecho a seguir con sus cosas y con su vida aunque ya nadie las escriba y aunque ya no nos llegue noticia alguna.

Si esta noche nos acercásemos y tuviéramos la suerte de aparcar cerca del garaje reconvertido veríamos a Kinsey, sentada en el porche, ataviada con su vestido negro multiusos y sosteniendo una copa de dorado chardonnay mientras huele el aroma de los panecillos recién horneados por Henry y espera el momento de hincarles el diente. Bon appetit! y larga vida, amiga.

Otras reseñas de Sue Grafton y Kinsey Millhone en este blog:




· Kinsey y yo